Las primeras aventuras de Don Quijote de la Mancha como caballero andante

Descubre las aventuras, llenas de humor, del caballero andante español más famoso. Aquí encontrarás una versión de Don Quijote de la Mancha para niños. En esta ocasión, se narra la aventura del joven Andrés y la quema de libros de Don Quijote.

La historia de Andrés y la quema de libros de Don Quijote de la Mancha para niños

Don Quijote de la Mancha para niños: ña aventura de Andrés y la quema de libros

Don Quijote de la Mancha salió muy contento de la Venta en donde al fin fue armado caballero andante. De hecho, y aunque regresaba a casa en busca de escudero y algo de dinero, estaba deseando en verdad estrenarse como caballero a algún desalmado. Y no tuvo que andar mucho. Cerca de un encinar escuchó los gritos desesperados de un joven y se acercó a investigar, deseoso de ayudar a quien lo necesitara.

Al adentrarse entre los árboles descubrió a un mozo de unos 15 años atado a una encina, y a un hombre azotándole con una correa.

– ¡Así aprenderás, mocoso!- le gritaba el hombre.

– ¡Piedad, señor, que no volverá a pasar!- se disculpaba entre gritos de dolor el joven.

Don Quijote, indignado ante tal escena, decidió intervenir:

– ¡Alto ahí, truhan, detén tu látigo!

– ¿Quién habla? ¿Por qué debo detenerme?- dijo entonces el hombre, mientras miraba un tanto asustado la figura de Don Quijote, quien, lanza en mano, miraba desafiante.

– Habla vuestra merced con el gran Don Quijote de la Mancha, caballero andante y protector de los débiles y los necesitados. Y por supuesto, amante de la justicia. ¿Por qué azota así al muchacho?

La explicación del amo del joven Andrés y su promesa

– Verá usted- dijo entonces el hombre- Andrés, este mozo despistado, se ocupa de mis ovejas, y como no anda en lo que debe, me pierde una cada día.

– ¿Es eso cierto?- preguntó entonces Don Quijote.

– Buen hombre- dijo entonces el joven- La verdad es que me despisto porque mi amo no me paga. Me debe ya nueve meses, y así no hay quien trabaje.

– ¡Oh, bandido!- gritó enfadado Don Quijote- ¡Deber dinero al joven y encima apalearle! Te atravesaría aquí mismo con la lanza. Y lo haré si no le pagas lo que debes y le liberas ahora mismo.

El hombre, muerto de miedo, liberó al muchacho, pero dijo, de forma muy astuta: –

Está bien, tiene vuestra merced razón, le pagaré, pero tengo el dinero en mi casa. Deberá acompañarme el mozo.

– Me parece bien, que así sea- dijo Don Quijote.

– ¡No, no! ¡De ninguna manera!- protestó Andrés- Si me deja aquí solo con él, ¡me matará!

– Más le vale no hacerlo- dijo Don Quijote- Después de haberme conocido, no le quedarán ganas de mentir

– Que sí que lo hará, que yo le conozco, señor… Mentirá y me azotará más fuerte- dijo el muchacho.

– Claro que no- dijo mintiendo el hombre mayor- Cumpliré mi palabra como me ha dicho el caballero andante…

– Que así sea- dijo Don Quijote mientras daba media vuelta y se alejaba. No se había ido muy lejos cuando el hombre volvió a atar al muchacho y le molió a correazos, mientras Don Quijote cabalgaba feliz, seguro de haber cerrado su primera gran misión.

Don Quijote es apaleado por unos comerciantes

De pronto Don Quijote llegó a un cruce de caminos, y divisó a lo lejos a un grupo de jinetes que se acercaban, en caballos y mulas Y aunque estos eran comerciantes que se dirigían a Murcia en busca de seda, a Don Quijote le parecieron caballeros de alta alcurnia.

Al llegar hasta él, les dijo:

– ¡Alto, nobles caballeros! No seguirán su ruta de no confesar que no hay doncella más hermosa en todo el reino que la gran Dulcinea del Toboso.

Los hombres, que se dieron cuenta enseguida de que el hombre había perdido el juicio, respondieron:

– ¿Y cómo vamos nosotros a jurar eso si no conocemos a tal dama? ¿Tiene acaso su imagen para que podamos verla?

– No tendría mérito ninguno jurar su belleza después de verla, porque eso es bastante obvio. El valor está pues en proclamar su hermosura sin conocerla.

– No podemos hacer eso. ¿Quien nos dice que no es tuerta?

– ¿Tuerta dices! ¡Retira esa infamia ahora mismo!- gritó enfadado Don Quijote.

– Eh, cuidado con los modales, caballero andante… No retiraremos nada porque nada malo dijimos.

– Queréis batalla entonces, pues la tendréis.

Y diciendo esto, Don Quijote alzó la lanza y se dispuso atravesar a uno de los jinetes, con tan mala suerte que Rocinante tropezó a mitad de camino y le tiró de la silla. El golpe fue tremendo, y los mercaderes se rieron. Y después, siguieron su marcha, pero Don Quijote les gritó:

– ¿Por qué huís, cobardes?

Y uno de ellos, muy enfadado, se dio medio vuelta y molió a palos al caballero andante, que quedó malherido y sin poder levantarse del polvoriento camino.

Don Quijote regresa a casa malherido

Tuvo la suerte Don Quijote de que cerca de allí trabajaba un labrador vecino suyo, que al verle en el suelo, le ayudó a levantarse, le acomodó en su mula y recogió del suelo todas sus armas hechas añicos. Don Quijote, que estaba recitando sin parar versos de sus libros de caballería, no conseguía responder a ninguna de las preguntas de Pedro, que así se llamaba el buen samaritano.

– Es verdad entonces lo que dicen el ama y su sobrina de él…- pensó el labrador mientras lo acercaba a su casa- Está totalmente loco por culpa de esos libros…

Al llegar a la casa de Don Quijote, esperaban nerviosas el ama, la sobrina, el cura Pero Pérez y el barbero (maese Nicolás), amigos del caballero andante.

– ¡Por Dios, ¿de dónde viene?!- gritó asustada el ama al ver el estado en que llegaba Don Quijote.

– Ya se lo dije, tío, que esos libros iban a matarle- apostilló la sobrina.

– Solo necesito comida y una cama- dijo entonces Don Quijote.

Así que le dieron de comer y le llevaron a dormir, mientras el ama insistía al barbero y a cura en la necesidad de quemar los libros.

La revisión y quema de los libros de Don Quijote

– Hay que quemarlos todos- dijo el ama- Son los culpables de que se haya vuelto majareta.

– Está bien, dijeron los hombres- Haremos una pila con los libros y les prenderemos fuego. Pero después el señor Quijano notará la ausencia de su estancia…

– Ya me inventaré yo algo- dijo la sobrina-. Sé cómo convencer a mi tío.

Y un a uno, fueron revisando todos los libros, tirando a una pila sobre el patio la gran mayoría, salvo excepciones a los que el señor cura ofrecía su indulgencia, como el gran Amadís de Gaula o La Galatea, de Miguel de Cervantes. El resto, ardieron todos.

Después de tres días, Don Quijote se levantó de su cama, y al buscar su estancia de los libros, no la encontró por ningún lado.

– Quieto ahí, tío, que ya sé lo que busca- dijo su sobrina- Resulta que un hombre muy malo llegó aquí y se llevó los libros… Dijo que era un enemigo…

– ¡Oh! ¡El malvado de Frestón!– dijo entonces Don Quijote- Es un enemigo mío que me las tiene juradas por querer pelear con un caballero hacia el que él tiene simpatía…

– Pues tal vez Frestón o Fritón, tío… sí que terminaba en ‘tón’- dijo la muchacha.

Y así fue cómo Don Quijote se quedó sin libros, muy seguro él de haber sido burlado por su enemigo El sabio Frestón.

Reflexiones sobre estas aventuras de Don Quijote de la Mancha para niños

Aquí encontramos las primeras aventuras que vivió Don Quijote de la Mancha como caballero, todavía sin la compañía de su escudero Sancho. En ninguna de las dos tiene fortuna, aunque él piense que de la primera salió victorioso:

La ingenuidad de creer en la bondad de la gente: Don Quijote creyó en la aventura del joven Andrés, que el hombre que le azotaba obedecería y respetaría sus órdenes. Nunca imaginó que pudiera mentir, ya que en su ingenuidad y en su corazón bondadoso, no cabe imaginar que otra persona sea capaz de mentir hasta ese punto. Pero como diría Esopo en su fábula del Gato y el gallo, quien tiende a la maldad, no cambiará de opinión ni ante los mejores argumentos. Cometió el error Don Quijote por lo tanto de fiarse de la palabra de un mentiroso.

No enciendas la ira de los otros: El segundo error que cometió Don Quijote fue encender la ira de los comerciantes, quienes cabalgaban tranquilos hasta toparse con él. No estaban dispuestos a jurar en vano por alguien que no conocían, y la insistencia e insultos de Don Quijote terminaron por ofenderles del todo. ¿El resultado? Una buena paliza al caballero andante.

Se podrán quemar los libros, pero los conocimientos ya no pueden destruirse: Tanto el ama como la sobrina de Don Quijote estaban furiosas con los libros del caballero andante porque los consideraban culpables de su locura. Así que decidieron quemarlos, sin darse cuenta de que lo que decían los libros ya no solo estaban en las páginas, sino en la cabeza de Don Quijote.

Otras aventuras de Don Quijote de la Mancha para niños

Disfruta también de todas estas otras aventuras del genial Don Quijote de la Mancha:

Don Quijote es armado caballero: El comienzo de Don Quijote describe cómo el hidalgo Alonso Quijano decide convertirse en caballero andante y cómo logra ser armado caballero en una Venta que él piensa que es un castillo.

Don Quijote y los molinos de viento: Ya con su querido escudero Sancho Panza, Don Quijote vive una aventura muy extraña, al confundir unos enormes molinos de viento con gigantes. ¿Qué pasará? ¿Luchará con ellos? No te pierdas este genial relato y sus reflexiones.

Don Quijote y el vizcaíno: La tremenda imaginación de Don Quijote, le metió de nuevo en un buen lío, o más bien, en una tremenda batalla con un gallardo escudero.

Don Quijote y la aventura de la pastora Marcela: Aquí tienes una aventura de Don Quijote que nada tiene que ver con las anteriores. No hay batallas físicas, pero sí la peor y más dura de las batallas:la del amor.

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Author

Estefanía Esteban es periodista y escritora de literatura infantil. Ha publicado el libro 'Cebricornio' con la editorial Babidibú.

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