A veces perdemos el tiempo en perfeccionar algo que no necesita elementos superfluos. Esta fábula china, ‘La serpiente con patas’, nos invita a apreciar la belleza de lo simple, el minimalismo que se acerca a la realidad, y a evitar recargar con elementos innecesarios y hasta irreales nuestra vida. Una bella metáfora para reflexionar.

Una fábula china para reflexionar: La serpiente con patas

La serpiente con patas, una fábula china
‘La serpiente con patas’, una fábula china para reflexionar

Cuentan que en el reino de Chu, un hombre que acababa de hacer una ofrenda a una divinidad, decidió regalar su copa con vino a sus ayudantes. Sin embargo, estos dijeron:

– Es poco vino para todos, pero más que suficiente para uno.

Así que pensaron en hacer una prueba para decidir quién se quedaba con la copa de vino.

Dibujaremos una serpiente en la arena. El que termine antes, se beberá el vino.

Todos comenzaron a dibujar, hasta que uno de ellos agarró la copa diciendo:

– Ya está, terminé mi serpiente.

Pero según miraba su serpiente, y aún con el palo con el que la había dibujado en la mano, añadió:

– Bueno, ¿y si le pinto unas patas? Quedará más original.

Y diciendo esto, comenzó a dibujar a su serpiente unas patas.

En ese momento, otro de los ayudantes terminó su serpiente y sin previo aviso, agarró la copa que sostenía su compañero. El otro le miró un tanto enfadado, pero el hombre que acababa de terminar su dibujo, dijo:

Las serpientes no tienen patas. ¿Para qué las añadiste?

Y diciendo esto, se bebió el vino. El hombre que aún dibujaba las patas a la serpiente, no probó ni una gota.

Moraleja: “no te distraigas de tu objetivo ni añadas a tu vida nada innecesario”

Temas que puedes trabajar con la fábula ‘La serpiente con patas’

Puedes usar esta fábula corta originaria de China, de ‘Anécdotas de los reinos combatientes’, para reflexionar acerca de:

– La simplicidad de las cosas.

– Las distracciones.

– Prioridades y objetivos claros.

– El minimalismo y la practicidad de las cosas.

Reflexiones sobre esta fábula corta

¿Cuántas veces no habremos perdido una oportunidad por intentar perfeccionar algo que ya habíamos terminado? Esto mismo le sucede al protagonista de esta historia:

No olvides tu prioridad: El problema aquí es que el hombre que había terminado de dibujar la serpiente, buscó la perfección de su dibujo, añadiendo un elemento superfluo e irreal. Y esto le distrajo y le hizo olvidar que ya tenía la copa en la mano y que aún sus compañeros podían arrebatársela. El otro, que fue más listo, vio que el supuesto vencedor de la prueba había decidido seguir dibujando, y aprovechó para acabar a tiempo su serpiente.

No dejes pasar las oportunidades: Las oportunidades perdidas no se recuperan. La mayoría de las veces solo pasan por delante de nosotros una vez. No suele haber dos oportunidades, y eso a veces lo olvidamos o no le damos la importancia que merece. Ten en cuenta que solo se vive una vez, y cada oportunidad que pierdas, es un camino que dejaste sin recorrer. El protagonista de esta historia perdió la oportunidad de beber el vino de la copa, y además fue por algo totalmente prescindible.

Aprende a distinguir realidad de imaginación: La imaginación es maravillosa, desde luego, pero en determinados momentos nos puede jugar una mala pasada. Debemos aprender en qué momentos podemos darle prioridad y qué otros debemos pensar más con la cabeza. La imaginación del protagonista de esta fábula le llevó a perder la copa de vino que había ganado mientras usaba la razón y la concentración.

Y aquí tienes muchas otras fábulas chinas fascinantes

Aquí tienes algún ejemplo más de fantásticas fábulas chinas que podrás leer en la web. Todas ellas incluyen reflexiones finales sobre su moraleja:

El platanero talado, una fábula sobre las mentiras
El platanero talado
El hombre que no vio a nadie, una fábula sobre la codicia
El hombre que no vio a nadie
Una fábula china sobre el aprendizaje: El hijo del nadador
El hijo del nadador

– Sobre los consejos malintencionados, El platanero talado: No todos los consejos son buenos. De hecho, algunos son mentiras encubiertas que buscan un beneficio de quien nos los ofrecen. Mucho cuidado con ellos.

El hombre que no vio a nadie: La avaricia nos ciega hasta tal punto, que somos capaces de no ver absolutamente nada más que aquello que tanto deseamos. Un gran peligro, desde luego.

El hijo del nadador: Hay cosas que no se heredan, y éstas tienen que ver con el aprendizaje. Desde luego, nadie nace sabiendo.

¿Te ha gustado el contenido?

Puntuación media 5 / 5. Votos: 4

¡Todavía no hay votos! Sé el primero en valorar el contenido.

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on pinterest
Estefania Esteban
Estefania Esteban
Periodista y escritora de literatura infantil.

¡Es tu turno! Deja un comentario y opina

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *