Un cuento de hadas noruego con valores para los niños

Esta preciosa e increíble historia originaria de la tradición noruega, ‘La novia arbusto’, es un cuento para niños sobre la bondad y por contra, las consecuencias de los malos comportamientos. Su título original es ‘Buskebrura’ y fue recopilado por el escritor noruego Jorgen Moe (1813-1882). ¡Precioso!

Un cuento para niños sobre la bondad : ‘La novia arbusto’

Un cuento de hadas noruego: La novia arbusto
La novia arbusto, un cuento de hadas para niños

Había una vez un viudo que tenía dos hijos: una niña y un niño. Los dos niños eran dulces y amables, y muy queridos por todos. Pero al cabo del tiempo, el hombre se volvió a casar con una mujer viuda muy hermosa pero con muy mal carácter. Esta viuda tenía a su vez una hija que también tenía mal carácter como su madre.

La madrastra trataba mal a sus nuevos hijos. Pero sobre todo al joven, quien, harto de tener que aguantar las broncas y desprecios de su madrastra, decidió irse de casa y buscarse la vida por sí mismo.

El muchacho llegó a la corte real y pidió trabajo. Y el rey, por supuesto, le concedió un lugar entre sus empleados. Tendría que cuidar de sus caballos. El monarca estaba encantado con el trabajo del joven. Los caballos jamás habían estado tan contentos y sanos.

La madrastra, por su parte, centró toda su ira contra su hijastra. Tanto ella como su hija no paraban de encargarla penosas y duras tareas al tiempo que la gritaban y maltrataban.

La novia arbusto: las tres cabezas parlantes

Un día, mandaron a la joven a por agua al río, y cuando se inclinó para llenar su vasija de barro, apareció una cabeza con un rostro muy feo.

– Por favor, lávame la cara- dijo la cabeza que asomaba por encima del agua, ante la atónita mirada de la chica.

A pesar del primer sobresalto, la joven contestó:

– Claro, te lavaré.

Y la muchacha comenzó a restregar el rostro de la cara, sobreponiéndose al sentimiento de asco que al principio le producía. Cuando terminó, apareció otra cabeza del agua y dijo:

– Por favor, cepíllame el pelo.

Y la chica, a pesar de lo repulsiva que era la cabeza, lo hizo. Pero cuando terminó, apareció una tercera cabeza, con un rostro más horrible aún que los otros. Y dijo:

– Por favor, bésame la cabeza.

Y la chica obedeció y la besó con ternura.

– Has sido generosa y muy buena con nosotras y debes ser tan hermosa como lo es tu corazón– dijo una de las cabezas- Tu cabello relucirá como el oro…

– Y tu rostro y tu piel serán inmaculados- dijo otra de las cabezas.

– Y cada vez que hables, por tu boca saldrán monedas de oro- dijo la tercera cabeza.

La joven regresó con el agua a su casa. ¡Menuda sorpresa se dio su madrastra al ver lo hermosa que era! Su pelo relucía como si fueran hijos de oro y su piel era pura y brillante.

– ¿Cómo has conseguido transformarte así?- preguntó muerta de envidia.

– Yo no he hecho nada… – dijo asustada la chica.

Pero entonces, comenzaron a brotar de sus labios monedas de oro. La madrastra entonces comenzó a perseguir a la chica:

– ¡Dime ahora mismo qué hiciste para conseguir que salieran de tus labios monedas de oro!

La joven al fin le dijo que solo había ido al río y se le aparecieron tres cabezas…

La transformación de la hermanastra

La madre, ciega por la avaricia, no escuchó más. Mando a su hija corriendo con un cántaro al río en busca de la misma suerte que la joven. Y efectivamente, apareció la primera horrible cabeza, pero cuando le pidió que le lavara, ella dijo:

– ¡Vete a pedir al juez que te lave esa horrible cara que tienes!

Y cuando la segunda cabeza le pidió que le cepillara el pelo, ella dijo:

– ¡Ni muerta te cepillaré ese mugroso cabello!

Y cuando apareció la tercera cabeza y pidió que le besara, ella dijo:

– ¡Qué asco! ¡Ni un ladrón te daría un beso a ti!

Entonces, las cabezas dijeron:

– Has sido desagradable con nosotras… Debes ser fea, muy fea. Tendrás una nariz muy larga como si fuera una rama.

– Tu piel será duras como una corteza- dijo otra de las cabezas.

– Y cada vez que hables, por tu boca caerán cenizas- dijo la tercera cabeza.

Así, transformada en una especie de mujer-árbol, la joven regresó a su casa. Y su madre, cuando la vio llegar, gritó de espanto. Más aún al comprobar que al hablar, no caían monedas de oro, sino ceniza…

El enamoramiento del rey

Por su parte, el hermano, que seguía en la corte del rey, echaba mucho de menos a su hermana, y por las noches, sacaba un dibujo que en su día hizo de ella y lo pegaba en la pared de su cuarto para contemplarla y rezar por ella.

Un día uno de los mozos que trabajaban allí lo vio y se lo dijo al rey, pensando que idolatraba a algún dios. El rey fue a ver qué ocurría y al comprobar que era la imagen de una hermosa joven, se quedó totalmente prendado de ella.

– Es mi hermana- dijo él. Todas las noches rezo por ella.

– ¡Es muy bella!- dijo el monarca.

– Es muy bella por fuera y por dentro… – dijo el joven.

– ¡Ella debe ser mi esposa! Por favor, ve a buscarla y te prometo que la convertiré en reina. Siempre cumplo mis promesas.

– Iré a buscarla- dijo el joven.

Entonces regresó en un barco prestado por el rey a su casa, pero al contarles a todos lo que pretendía el rey, su madrastra y su hermanastra con el rostro de arbusto, le dijeron que ellas también debían ir.

Durante el trayecto de vuelta al castillo, la malvada mujer y su también malvada hija arrojaron a la hermosa joven por la borda. Así que al llegar, el monarca pensó que la chica con rostro de arbusto era la hermana del muchacho, al que habían amenazado su madrastra y su hermanastra para que no hablara.

– Si no dices nada y nos llevas la corriente, te devolveremos a tu hermana- le dijeron. Pero en cuanto pudieron, encerraron al joven en las caballerizas.

La novia arbusto es desenmascarada

Los días pasaron y la boda estaba a punto de celebrarse. Pero entonces sucedió algo muy extraño: de pronto, por la noche, apareció en el salón del castillo una hermosa joven con el cabello dorado como el oro. Se peinaba y de sus cabellos caían monedas de oro. Solo decía:

– Yo soy la verdadera joven que el rey buscaba, y su novia arbusto me arrojó por la borda. Tres días tengo para que el rey lo descubra.

Los que la vieron, avisaron corriendo al rey, pero cuando acudió, ella ya no estaba.

El monarca, muerto de curiosidad, decidió esperar en el salón del castillo la siguiente noche. Pero tenía tanto sueño, que se le cerraron los ojos. La joven apareció, peinando sus cabellos y dijo:

– Yo soy la verdadera joven que el rey buscaba, y su novia arbusto me arrojó por la borda. Dos días tengo para que el rey lo descubra.

Y a pesar de que pellizcaron al rey para que se despertara, cuando abrió los ojos, la muchacha ya se había ido.

– ¡Despertadme con más fuerza la próxima vez! ¡Debo verla! Si es preciso, hacedme daño.

A la tercera y última noche, cuando la joven se apareció, dijo:

– Yo soy la verdadera joven que el rey buscaba, y su novia arbusto me arrojó por la borda. Solo este día tengo para que el rey lo descubra.

Y el mozo que acompañaba al rey, en vista de que no se despertaba ni con pellizcos ni con golpes, tomó la decisión de agarrar su cuchillo y se lo clavó en la mano. El rey, entonces, se despertó dando un grito de dolor, pero al ver a la muchacha de cabellos de oro, se calmó.

– ¡Eres tú! ¡La hermana del joven de las caballerizas!

– Soy yo.

Y de pronto, la joven volvió a la vida y explicó al monarca todo lo que había pasado. Enfadado, el rey ordenó encerrar a la madrastra y a la joven con rostro de arbusto en los calabozos y consiguieron rescatar de su encierro al hermano de la joven.

La boda se celebró al fin y tanto la joven como su hermano fueron muy felices el resto de sus días.

Qué temas puedes trabajar con el cuento La novia arbusto

Utiliza este increíble cuento para hablar con los niños de:

– El valor de la bondad.

– La generosidad.

– Las mentiras.

– La envidia.

– El sacrificio.

– La avaricia.

– La justicia.

Reflexiones sobre este cuento de hadas para niños

La bondad siempre consigue recompensas, aunque cientos de obstáculos se pongan en su camino. Es el mensaje que transmite este cuento tradicional noruego:

Haz el bien y serás recompensado: la bondad no consiste en aparentar ser bueno. La bondad nace del corazón sin buscar recompensa ninguna. De hecho, la joven que trata bien a las cabezas horribles no lo hace con ninguna finalidad, sino porque desea hacer el bien. Y ese es precisamente el comportamiento que las cabezas luego premian.

No intentes aparentar lo que no eres: la hermanastra de la joven hermosa intentó hacer lo mismo para conseguir belleza y el don de tener todo el dinero del mundo. Pero sus actos no pudieron completarse porque no salía de su corazón. Pudieron mucho más el sentimiento de rechazo y de asco hacia las cabezas y al final sus actos fueron castigados.

La verdad siempre termina saliendo a la luz: a pesar de que la madrastra y su hija intentaron engañar por todos los medios al monarca, al final la verdad terminó saliendo a la luz. Los engaños (en este caso fruto de la avaricia y de la envidia de la madrastra y su hija) siempre terminan empeorando una situación, mientras que la sinceridad termina siendo una tabla salvadora.

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Author

Estefanía Esteban es periodista y escritora de literatura infantil. Ha publicado el libro 'Cebricornio' con la editorial Babidibú.

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