Un cuento de los hermanos Grimm lleno de valores

Este sea quizás uno de los cuentos menos conocidos de los hermanos Grimm. ‘Los dos hermanos’ es un relato lleno de fantasía y valores, una aventura que incluye la historia del dragón de las siete cabeza. Transmite valores relacionados con la bondad, la fidelidad, el coraje, la sinceridad o la gratitud.

Un cuento para niños lleno de aventuras: Los dos hermanos

Los dos hermanos, un cuento para niños de los hermanos Grimm
Los dos hermanos, un cuento de aventuras de los hermanos Grimm

Había una vez dos hermanos, uno pobre y otro rico. El pobre fabricaba escobas, mientras que el rico era un popular orfebre. El hermano pobre tenía dos hijos gemelos y su hermano no tenía ninguno, así que de vez en cuando los hijos del hermano pobre acudían a casa de su tío en busca de algo de comida. Pero su tío era avaricioso y de corazón duro y apenas les daba de comer las sobras en la cocina.

Un día, el hermano pobre vio en el bosque un pájaro de oro y consiguió hacerse con una pluma que se le había caído. Se la llevó a su hermano y le pagó el oro que valía.

Más tarde volvió a ver al pájaro en el bosque y descubrió un nido en donde encontró un huevo de oro… Se lo llevó a su hermano y éste se dio cuenta de que ese pájaro era especial. Y él conocía su secreto:

– Hermano- le dijo el avaricioso orfebre-, si me traes el pájaro que has visto, te pagaré muchas monedas de oro por él.

Los dos hermanos y el misterio del pájaro de oro

El hermano pobre, feliz, no paró hasta cazar al pájaro. Cuando el orfebre lo tuvo en su casa, pidió lo siguiente a la cocinera:

– Debes asarlo bien. Necesito sobre todo que esté intacto el corazón y el hígado.

La mujer llevó al pájaro a la cocina para asarlo.

– Mi hermano es un ignorante- se dijo para sí el hombre- No sabe que comiendo el corazón y el hígado de este pájaro, cada mañana al despertar encontrará una moneda de oro bajo su almohada…

Pero el azar quiso que ese día los hijos de su hermano pasaran por la cocina:

– Mira, hermanito- dijo uno al otro- ¡Están asando un pájaro y huele muy bien! – ¿Y si nos comemos un trozo sin que se note?

– Me parece buena idea… toma, para ti el corazón y yo me comeré el hígado. No lo notarán…

La cocinera entró cuando los niños ya se habían comido parte del pájaro.

– ¡No! ¿Qué habéis hecho?- gritó espantada ella- ¡Mi amo me matará!

Entonces, se le ocurrió sustituir el corazón y el hígado del pájaro por unos de gallina.

¡Menuda decepción la del orfebre al ver que al día siguiente no había ninguna moneda de oro bajo su almohada!

Sin embargo, los niños sí encontraron una bajo la suya al despertar. Y su padre, extrañado, se lo contó a su hermano, quien no tardó en darse cuenta de lo que había pasado. Pero como era muy envidioso, decidió que su hermano no podía disfrutar de aquel don:

– Hermano- le dijo entonces el orfebre- Tus hijos han sido poseídos por el demonio… debes expulsarlos al bosque y librarte de ellos…

Y con todo el dolor de su corazón, el hombre llevó a sus hijos hasta el bosque y les abandonó allí.

La buena suerte de los dos hermanos

Poco después, los niños tuvieron la suerte de encontrarse con un buen hombre, un cazador que al escuchar su historia, se apiadó de ellos y decidió criarles como si fueran sus hijos.

Era tan bueno, que guardó todas las monedas de oro que aparecían cada día bajo sus almohadas para entregárselas cuando crecieran y les enseñó el arte de la caza. Cuando crecieron, les dijo:

– Ya sois mayores y podéis buscaros la vida. Recordad todo lo que habéis aprendido y llevaros vuestro dinero por si os hace falta. También estos dos cuchillos mágicos… Cuando os separéis, clavadlos juntos en el tronco de un árbol. Así sabréis cómo está el otro. Si la hoja está plateada, estará bien, pero si aparece oxidada, estará muerto.

Los dos hermanos se despidieron con gran gratitud hacia su padre adoptivo y partieron en busca de su propio destino.

Por el camino se encontraron con una liebre, pero cuando iban a cazarla, les dijo:

– “Querido cazador, no acortes mis días, y a cambio te daré dos de mis crías”

Los cazadores le perdonaron la vida y la liebre les entregó dos crías que les comenzaron a seguir dócilmente a todas partes.

Lo mismo les sucedió después con un zorro, un oso y un lobo. Al final, los dos iban acompañados por dos liebres, dos zorros, dos osos y dos lobos…

El descubrimiento del hermano menor

Cuando decidieron separarse para buscarse la vida, los dos hermanos clavaron en un árbol los cuchillos que les había dado su padre adoptivo y se repartieron los animales.

Uno de los hermanos se fue hacia levante y otro hacia poniente. Este segundo, el menos de los gemelos, llegó hasta una ciudad adornada con crespones negros. Consiguió hueco en un hostal y le preguntó al hostelero:

– ¿Qué sucede en esta ciudad? ¿Por qué está adornada con lazos negros?

– Ay, es que en la montaña cercana vive un terrible dragón de siete cabezas y cada año se le entrega una doncella… Este año le toca a la hija del rey.

– ¿Y por qué no matan al dragón?

– Ya lo intentaron muchos… todos muertos. No hay manera de acabar con él.

– Yo lo intentaré- dijo decidido el chico.

Así que llamó a sus animales y subió a la montaña. Allí encontró una ermita y al entrar, sobre la mesa, tres cálices con una inscripción que decía:

– ‘Quien se beba el contenido de estas tres copas, podrá sacar la espada enterrada en la roca y tendrá una fuerza sobrehumana’.

El hombre se dio cuenta de que ninguno otro lo había hecho, tal vez por miedo a que el contenido fuera veneno. Él sin embargo se lo bebió y efectivamente, pudo arrancar sin problemas la espada que había fuera hundida en una roca.

La terrible lucha con el dragón

Los dos hermanos y el dragón de las siete cabezas
El dragón de las siete cabezas y el valiente hermano

En ese momento llegaba la princesa acompañada por todo el séquito real. El rey mandó al mariscal acompañarla hasta el dragón, pero él, que era muy cobarde, se escondió tras unos árboles y pidió a la princesa que se acercara sola. Al verla llegar, el joven, le dijo:

– No temas… pienso acabar con la vida del dragón, con ayuda de mis animales. Entra en la ermita y espera allí tranquila.

La muchacha hizo lo que el joven le pedía. Entonces salió el dragón de su cueva, enfurecido:

– ¿Quién eres?- le dijo al chico.

– Aquel que acabará por fin contigo…

– ¡Ja, ja, ja! ¡Serás fanfarrón! ¡Ya lo intentaron muchos otros antes!

El joven aprovechó un descuido del dragón y sin que éste se lo esperara, le cortó de un golpe tres cabezas. El dragón, enfurecido, comenzó a escupir fuego, pero los animales lo apagaban con sus patas y el joven pudo cortar otras tres cabezas más. Ya solo le quedaba una, y tras muchos esfuerzos, logró terminar con ella.

Una vez derrotado el dragón, cortó las lenguas de sus cabezas y fue a buscar a la princesa, que al verle, no dudó en abrazarse a él:

– ¡Me has salvado la vida!

Y la joven le entregó su pañuelo bordado para que guardara allí las lenguas de los dragones, y a los animales como premio, les fue entregando sus joyas: un broche a la liebre, un collar al oso, una pulsera al león y una tiara a la zorra.

La trama del malvado mariscal

Estaban todos tan cansados, que se durmieron, y el mariscal, que lo había visto todo bien escondido, aprovechó para cortarle la cabeza al joven y llevarse a la princesa y las cabezas del dragón:

– ¡Qué has hecho! ¡Suéltame!- decía espantada y entre llantos la princesa al despertar y ver a su salvador muerto.

– A partir de ahora la historia ha cambiado- le dijo amenazante el malvado mariscal- Yo maté al dragón, ¿me entiendes? Procura asentir sino quieres que te mate.

El mariscal se presentó ante el rey como el salvador de su hija y pidió su mano a cambio. Pero ella consiguió aplazar la boda un año y un día.

Mientras, los animales, al despertar, vieron con horror lo que había pasado:

– ¡Nuestro amo asesinado!- dijo espantado el león.

– ¡Por dormirnos!- añadió el oso.

– Esperad, tengo la solución- dijo entonces la liebre- ¡Conozco una raíz que es capaz de devolver a alguien a la vida si no han pasado 24 horas de su muerte! Iré lo más rápido que pueda, pues está muy lejos de aquí…

La liebre corrió y corrió y llegó a tiempo con la raíz. Consiguieron unir la cabeza del joven y al darle la raíz, volvió a la vida, pero despertó tan aturdido, que pensó que la princesa se había escapado intencionadamente de su lado.

Entonces, decidió alejarse de la ciudad. Durante un año vagabundeó por otros reinos pero al no encontrar su lugar, regresó a la misma ciudad de la que partió. Entonces, estaba engalanada con lazos granate.

El joven descubre la traición del mariscal

El joven fue a la misma posada que la vez anterior:

– Dime, posadero, ¿por qué está ahora la ciudad repleta de lazos granate?

La hija del rey se casa con el que la liberó del dragón…

– ¿Ah, sí?- respondió el joven- ¿Qué me das si consigo casarme con ella hoy mismo?

– ¡Ja, ja, ja! – ¿Casarte tú con la princesa? ¡Todos mis bienes y hasta mi casa te daría! ¡Es imposible!

– Vale, apuesta aceptada- dijo él.

Entonces, envió al palacio a la liebre.

– Tienes que pedir pan a la princesa– le dijo.

La liebre llegó hasta ella y la joven, al ver la liebre con su broche de oro, la reconoció:

– ¡Ah! ¡Eres tú!

Y la princesa, extrañada por la petición del animal, le dio lo que pedía. Después, el joven mandó uno a uno al resto de animales para que pidieran algo a la princesa. Ella estaba realmente fascinada por volver a ver a los animales de su querido salvador, al que por supuesto, creía muerto…

Todo vuelve a su lugar

Pero entonces, la princesa le dijo a su padre:

– Padre, necesito que mandéis un carruaje y ropajes de lujo para buscar al dueño de todos los animales que me han visitado. Hacedlo y no os arrepentiréis…

La princesa tenía una corazonada. Y el carruaje llevó al joven hasta el palacio, en donde aguardaban en la sala del trono el rey, la princesa y el mariscal.

– Bien, ha pasado un año desde que el mariscal salvara a mi hija cortando las cabezas del dragón- dijo el rey señalando las cabezas de dragón que había en la estancia.

– ¡Mentira!- interrumpió entonces el joven.

– ¿Cómo dices?- dijo el rey asombrado…

– Fijaros en las fauces de los dragones- continuó hablando el joven-. Ninguna de las cabezas tiene lengua.

– ¡Es verdad!- dijo asombrado el rey.

– Y no las tiene porque le pertenecen a aquel que de verdad mató al dragón..

Entonces, bajo la espantada mirada del mariscal, el chico sacó el pañuelo con las lenguas de los dragones y todos soltaron una exclamación de admiración.

– ¡No es posible!- gritaba el mariscal- ¡Yo te maté!

El rey mandó arrestar al mariscal y preguntó a su hija:

– ¿Es él de verdad quien mató al dragón?

– Sí, padre… No podía decir nada porque el mariscal amenazó con matarme si decía la verdad.

– Entonces, tenemos a la persona correcta con nosotros…

La boda se celebró y el muchacho, ahora príncipe, que tenía buen corazón, perdonó la apuesta al hostelero.

El cuchillo medio oxidado

Los dos hermanos, un cuento para niños con valores
El gemelo busca a su hermano

Pero poco más tarde, el príncipe se adentró en un bosque encantado, al que nadie se atrevía a pasar. Se perdió y cuando descansaba bajo un árbol, vio en las ramas a una anciana que le dijo:

– Deja que baje a calentarme con tu hoguera…

– Claro, mujer, baja sin más.

– Pero aparta a tus animales, que me dan miedo.

– No temas, no te harán nada.

Los animales gruñían y la anciana dijo:

– Toma esta rama y dales un poco para que se aparten.

El joven hizo lo que le dijo y los animales entonces se transformaron en estatuas de piedra. Entonces la anciana, que era una bruja, bajó del árbol y también transformó al príncipe en piedra.

En el reino estaban preocupados por la tardanza el príncipe… Pasaban los días y no volvía. Pero entonces, el hermano del joven, volvió al lugar en donde los hermanos cavaron los cuchillos, pues hacía muchos años que no sabían el uno del otro.

Al ver que el otro cuchillo tenía la mitad de la hoja oxidada, se dio cuenta de que su hermano estaba en peligro. Andando llegó hasta la ciudad en donde era príncipe y en la corte todos pensaron que era aquel a quien esperaban.

– ¡Oh! ¡Gracias a Dios que has vuelto!- dijo la princesa- Pensé que te había pasado algo en ese dichoso bosque encantado…

El reencuentro entre los dos hermanos

El joven se dio cuenta entonces de lo que pasaba y decidió buscar a su hermano:

– Debo hacer algo importante. En seguida volveré- dijo a todos.

El joven se adentró con sus animales en el bosque y llegó hasta el mimo lugar que su hermano. Pero él, al ver a la anciana en el árbol, desconfió:

– Toma esta rama y azota a tus animales para que pueda bajar- le dijo ella con malicia.

– No pego a mis animales- respondió él- Baja tú o iré a buscarte…

– ¿Qué vas a hacerme? ¡Soy una bruja! ¡Tus armas no son poderosas para mí!

– ¿No?

Entonces, el joven se arrancó tres botones de plata y los metió en su fusil. Al disparara la bruja, cayó al suelo y agarrándola por el pelo le dijo:

– ¡O liberas a mi hermano ahora mismos o te arrojo al fuego!

La bruja desencantó a todos los que había convertido en piedra. Entre ellos, el príncipe y sus animales. Después ambos arrojaron al fuego a la bruja y el bosque de pronto se desencantó.

Los dos pudieron volver sin problema al palacio. ¡Menuda sorpresa la de la princesa al verles juntos! Solo consiguió reconocer a su marido por los animales que le acompañaban, que llevaban las joyas que ella les dio. A partir de entonces vivieron todos juntos y felices.

Reflexiones sobre este cuento de Los dos hermanos

Este fantástico cuento de los hermanos Grimm. además de ser una historia llena de fantasía y aventuras, nos ofrece una serie de valores sobre los que podemos reflexionar:

La bondad recompensada: los dos hermanos eran dos niños bondadosos que fueron recompensados. A pesar de ser abandonados por su padre (movido por la envidia de su hermano), se encontraron con alguien bueno que les cuidó y educó de forma correcta.

La unión entre hermanos: esta historia también nos habla del vínculo tan especial que une a los hermanos. Más aún en el caso de hermanos gemelos. Existe entre ellos una conexión especial, que les permite intuir cuándo uno de ellos sufre o se encuentra en peligro. En este caso esto se explica mediante el símbolo de los dos cuchillos mágicos.

Juntos, mucho mejor: nadie había conseguido acabar con el dragón de siete cabezas, pero el coraje del joven, unido a la cooperación y solidaridad de sus animales, fueron suficientes para acabar con la bestia. Los animales, que por cierto, pagaron con su gratitud al joven para siempre haberles salvado la vida.

La mentira antes o después sale a la luz: el codicioso mariscal había mentido. Para mantener su mentira además había matado al joven y amenazado a la princesa. Pero la justicia al final consiguió liberar a la princesa de esa angustia y descubrir la farsa del mariscal.

La astucia y la prudencia ante todo: el segundo hermano consiguió vencer a la bruja gracias a esa desconfianza necesaria a la que nos mueve la prudencia y a veces el miedo. Estar alerta ante posibles trampas o mentiras ese fundamental para mantenernos sanos y salvos. Gracias a ello y a su astucia, el joven consiguió salvar a su hermano e instaurar la paz de nuevo en el reino.

Otros sorprendentes cuentos para niños de los hermanos Grimm

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Los siete cuervos: una historia que también habla del vínculo entre hermanos y nos transmite valores como el de la bondad y el coraje. Una nueva historia repleta de aventuras.

La serpiente blanca: la bondad recompensada mediante la gratitud es el hilo conductor de esta increíble historia.

Hans el escudero: de nuevo una historia de coraje y honestidad. Un escudero que vence a un dragón y al que le intentan arrebatar su mérito.