La hija del huevo de avestruz. Cuento popular africano

Esta extraña historia, ‘La hija del huevo de avestruz’, es originaria del sur de África. Se trata de un cuento popular que nos habla de fidelidad y honestidad. ¿Sabes qué puede suceder cuando no cumplimos la palabra? Que podemos perder aquello que más queremos…

TIEMPO DE LECTURA: 7 MINUTOS

El cuento africano ‘La hija del huevo de avestruz’

La hija del huevo de avestruz, un cuento africano
‘La hija del huevo de avestruz’, un cuento del sur de África

Seesetelané era un joven muy pobre, que vivía o más bien, sobrevivía, en medio de un bosque en uno de los lugares más recónditos de África.

Se alimentaba de lo que cazaba. Y a falta de carne, comía raíces de plantas y frutos de los árboles.

Vivía en una pequeña choza de madera que construyó él mismo con palos y troncos de los árboles. Y se vestía con ropa que él mismo confeccionó con la piel de algún animal.

Pero un día su suerte cambió, Al volver a su casa tras un día de casa, se encontró un enorme huevo de avestruz en medio del camino. Impresionado, no dudó en llevárselo. ¡Sería una excelente cena!

Lo colocó en la única mesa que tenía y decidió ir hasta el río para lavarse bien las manos. Al volver, la sorpresa fue aún mayor: sobre la mesa había una bandeja con cordero asado, acompañado por una guarnición de patatas y verduras. ¡Nunca había visto una comida tan suculenta!

Entonces se dio cuenta de que el huevo de avestruz no estaba. Junto a la mesa, una hermosa y esbelta mujer le observaba con curiosidad. A sus pies tenía el cascarón del huevo de avestruz partido por la mitad. Entonces lo entendió todo.

– ¿Has sido tú la que guisó esta comida?- preguntó a la mujer.

– Sí, así es…

– ¡Cuánto te lo agradezco! Nunca probé tal manjar… ¡Qué inmensa suerte la mía!

– Si quieres, puedo quedarme contigo- dijo la misteriosa joven- A cambio, sólo te pido una cosa.

– Claro, lo que sea- dijo entusiasmado Seesetelané.

Nunca debes llamarme ‘hija del huevo de avestruz’. Si lo haces, desapareceré para siempre.

– De acuerdo, no es muy difícil. ¿Cómo iba a llamarte eso? ¡Tendría que estar borracho! Y yo nunca bebo. Sólo agua. No tengo vino.

– Recuérdalo, pues es muy importante-insistió la joven.

Y Seesetelané asintió. Estaba realmente feliz. ¿Cómo podía tener tanta suerte? La joven era hermosa, delicada, dulce, y preparaba a menudo guisos espectaculares como por arte de magia. Por supuesto, él no tardó en enamorarse. Y ella también. Se casaron, y a pesar de ser pobres, eran muy felices.

Un día, la joven preguntó a su marido si tenía algún sueño por cumplir. Después de pensar un rato, le dijo:

– Siempre soñé con tener una casa más grande y confortable, ropas lujosas y un campo que trabajar, con jornaleros que pudieran ayudarme en las tareas…

– ¿Eso es lo que deseas?- preguntó de nuevo ella.

– Sí… la verdad es que sería muy feliz si tuviera todas esas cosas.

La hija del huevo de avestruz y la equivocación de Seesetelané

Entonces, ella se levantó, dio tres patadas en el suelo… ¡y el sueño de Seesetelané se hizo realidad! La choza de madera se transformó en una hermosa mansión de dos alturas. Cuando el joven salió, vio que la rodeaba un campo sembrado. Cerca vio una huerta y en ella, trabajando, varias personas. Un hombre le trajo un zumo.

– Señor, ¿quiere un zumo de frutas?

Seesetelané no podía creer aquello. Entonces se miró y vio que sus ropajes eran de lino. Y sus pies ya no estaban descalzos…

– ¿Pero qué maravilla es esta?

Miró a su mujer y ella sonrió con dulzura.

– Te mereces esto y mucho más- dijo ella.

Pasaron unas semanas de inmensa felicidad para Seesetelané. Pero un día, decidió llevar a su mujer a una fiesta al poblado más cercano. Por primera vez en su vida, el joven probó el vino. Le gustó. Comenzó a beber y a beber. Y a pesar de las advertencias de su mujer, no pudo parar.

– Por favor, no bebas más. Puede que termines diciendo cosas que no debes… – dijo ella.

Él se enfadó ante la insistencia de su esposa, y un acto de furia gritó:

– ¡Déjame ya, hija del huevo de avestruz!

Al decir estas palabras, su mujer comenzó a llorar, mientras se iba desvaneciendo en el aire.

Seesetelané estaba tan borracho que no se dio cuenta de nada. Se alejó de la fiesta en un momento dado y al llegar a su casa comprobó que ya no estaba. De nuevo tenía ante él la choza de antaño, rodeada de miseria. Su ropa había desaparecido y su mujer ya no existía. Entonces se dio cuenta de lo que había pasado, se dejó caer sobre el suelo y rompió a llorar desconsolado.

Qué temas puedes trabajar con el cuento ‘La hija del huevo de avestruz’

Utiliza este cuento africano, ‘La hija del huevo de avestruz’, para reflexionar sobre:

  • El valor de la gratitud.
  • La felicidad.
  • Por qué debemos cumplir nuestras promesas.
  • Las emociones no controladas. La pérdida de control.
  • La prohibición. Las consecuencias de desobedecer ciertas normas.

Reflexiones sobre el cuento de ‘La hija del huevo de avestruz’

Nuestros actos tienen consecuencias. Y las imprudencias, se pagan. Este podría ser el gran mensaje de este cuento africano, pero podemos sacar muchas más reflexiones de los mensajes que transmite.

  • El milagro llega cuando menos te lo esperas: Si te das cuenta, en esta historia de ‘La hija del huevo de avestruz’, el concepto de suerte llega de la mano de ‘la magia’, el milagro. El joven Seesetelané vivía en la miseria, y de pronto su vida cambió como por arte de magia. El milagro tenía forma de huevo, que simboliza el origen, el nacimiento.

Para él supuso el comienzo de una nueva vida, aquella que había soñado. Un milagro que no sólo le aportó bienes materiales, sino lo más importante: amor. El amor es el milagro que llega de repente, sin esperarlo, y cambia nuestras vidas por completo. El símbolo del huevo de avestruz implica también ‘lo sagrado’. En muchas culturas, el huevo simboliza el nacimiento con connotaciones mágicas.

  • En la vida, hay límites: La hija del huevo de avestruz llegó como un milagro a la vida de Seesetelané. Pero impuso un límite, una prohibición. Infligir ese límite suponía perderlo todo. Y es que en el amor no todo vale. El respeto, la sinceridad, son esenciales. La mentira o la traición suponen el fin del amor para siempre. Y esto es válido también para una amistad.

«El amor es el milagro que llega de repente y cambia nuestras vidas por completo.»

— (Reflexiones sobre ‘La hija del huevo de avestruz’)

Más reflexiones sobre el cuento ‘La hija del huevo de avestruz’

  • La arrogancia que nos lleva a perder el control: El final de esta historia de ‘La hija del huevo de avestruz’ nos recuerda la importancia de aprender a dominar nuestras emociones. Al beber, el joven Seesetelané perdió el control. no supo detenerse cuando debía y pagó las consecuencias de su error. La arrogancia le llevó a los extremos y olvidó las palabras prohibidas. Y es que las emociones a menudo nos llevan a cometer grandes errores. Descontroladas, nos ciegan por completo y nos impiden pensar con serenidad.
  • La sabiduría no está solo en obtener lo deseado, sino en saber mantenerlo: Lo más fácil es ganar algo. Lo más difícil es mantenerlo. ‘La hija del huevo de avestruz’ demuestra lo complicado que puede ser cumplir con una promesa a lo largo del tiempo. Poco a poco ‘nos confiamos’, o tal vez olvidamos lo que prometimos. El mayor mérito, hablando del mensaje del amor, no es enamorarse, sino cuidar el amor día a día.
  • La importancia de ser agradecido: En el cuento de ‘La hija del huevo de avestruz’, el joven protagonista sentía gratitud por lo que tenía a pesar de vivir en la miseria. Y cuando llegó la hija del huevo de avestruz, se sintió realmente afortunado. La verdadera riqueza no se mide por lo material, sino por la capacidad de ser agradecido, respetar lo sagrado, mantener la palabra dada y cuidar con humildad lo que la vida nos ha regalado.

«La sabiduría no está solo en obtener lo deseado, sino en saber mantenerlo»

— (Reflexiones sobre ‘La hija del huevo de avestruz’)

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Publicado por Estefania Esteban

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Soy Estefania Esteban y soy periodista y escritora de literatura infantil.

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