Una leyenda muy popular sobre una muralla que existe en Puerto Rico

La garita del diablo‘ es una terrorífica leyenda de Puerto Rico que nos cuenta la historia de una extraña desaparición. Un relato que da nombre a una de las garitas de la muralla que protege la capital de Puerto Rico.

Una terrorífica leyenda de Puerto Rico: La garita del diablo

La garita del diablo, una leyenda de Puerto Rico
La garita del diablo, en San Juan de Puerto Rico

Cuentan que hace mucho, en San Juan de Puerto Rico, hubo una época de continuos ataques de piratas. Los puertorriqueños vivían atemorizados, porque los piratas eran muy crueles y lo saqueaban todo.

Hartos de sus visitas y amenazas, decidieron construir una inmensa muralla alrededor de la ciudad. Y como era tan larga, construyeron numerosas garitas a lo largo de la muralla, para que los centinelas que vigilaban por si llegaban los piratas, pudieran protegerse de la lluvia y el calor caribeño. Como era una ciudad bañada por el mar, la muralla daba al océano y protegía las viviendas de las incursiones piratas.

Por su parte, los centinelas habían creado una consigna para comprobar que todos estaban bien y alerta, y que ninguno se dormía, ya que estaban muy separados entre sí. Así que gritaban de vez en cuando:

– Centinela… ¡Alerta!

Y el centinela que estaba al lado respondía:

– ¡Aquí estoy! ¡Alerta!

Y así uno y otro iban respondiendo hasta llegar al último.

El extraordinario suceso de la garita del diablo

Pero un día sucedió algo extraordinario y muy extraño, algo que no se olvidó jamás en Puerto Rico…

Aquel extraño día en que ocurrió todo, el centinela Sánchez debía vigilar en la garita más próxima al acantilado. Estaba muy apartada del resto, y a ninguno le gustaba porque decían que allí se escuchaban entre los rugidos de las olas, unos gritos escalofriantes. Al centinela Sánchez le apodaban ‘Flor de azahar’ por su belleza y su increíble piel blanca y ese día, tuvo que ir, con algo de miedo, a la garita maldita.

Caía ya la medianoche cuando los centinelas volvieron a pasar la consigna:

– Centinela… ¡Alerta!

– ¡Alerta estoy! Y así, uno tras otro fue respondiendo, hasta llegar a Sánchez.

– Centinela, ¡alerta!

Y Sánchez no respondió. El más profundo y frío silencio llegó como un puñal a su compañero. Volvió a preguntar una y otra vez, y nada… de nuevo silencio. Sin embargo, en el horizonte no se veía nada. El mal estaba en calma y no se divisaban luces en la lejanía. 

Los soldados tenían orden de no moverse de sus sitios durante la noche, así que no fue hasta la mañana siguiente cuando acudieron a ver qué sucedía en la garita de Sánchez. Su sorpresa fue mayúscula: allí estaba su ropa y sus armas, pero ni rastro del cuerpo de Sánchez. Como si se hubiera volatilizado.

– ¡Se lo llevó el demonio! – gritó uno de sus compañeros.

Desde entonces, todos conocen esa garita de la muralla como ‘la garita del demonio’. Y Ningún soldado más quiso guardar vigilancia en ella.

Algunas curiosidades sobre la leyenda La garita del diablo

La leyenda de La garita del diablo ha dado pie a generar un punto de turismo muy visitado. La fortaleza de San Juan de Puerto Rico existe y la garita que da origen a esta leyenda, es fotografiada a diario.

Nadie sabe lo que sucedió en realidad con el soldado Sánchez. Solo se sabe que desapareció y que sus compañeros solo pudieron encontrar la ropa y las armas que portaba durante la vigilancia. Sin duda, una extraña historia digna de una leyenda inquietante.

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