Cuento corto de la India para reflexionar sobre lo más importante de la vida

Este cuento corto indio, ‘La caña de bambú’, esconde una profunda reflexión sobre qué es lo más importante en esta vida, frente a los bienes materiales. Te va a sorprender, sin duda. No dejes de leer al terminar el cuento, las reflexiones finales.

Un cuento sobre las riquezas interiores: La caña de bambú

La caña de bambú, un cuento de la India con valores
La caña de bambú, un cuento de la India sobre la riqueza interior

Existió una vez un rey muy anciano que veía que su final estaba cada vez más cerca. No tenía descendencia, y un día decidió llamar a su consejero espiritual, un hombre muy sabio. Él se presentó en seguida en palacio, y el anciano rey, muy encorvado y cansado ya, le dijo:

– Te mandé llamar porque veo que me quedan pocos días y me gustaría encomendarte una misión…

– Lo que sea, querido rey.

El rey agarró un bambú que tenía junto a él y le dijo:

– Quiero que entregues este bambú a la persona más tonta del reino.

– Pero señor, esa tarea es muy complicada… hay muchas personas en el reino…

– Lo sé, pero tienes muchos días, y confío en ti.

– De acuerdo, lo haré.

El consejero busca a quién entregarle el bambú

El consejero partió en seguida en busca de la persona más tonta. Para ello, recorrió todos los lugares del reino: los pueblos, las pequeñas aldeas de campesinos, los puertos repletos de marineros, las grandes ciudades…

Habló con los más humildes, con mercaderes, pescadores, aldeanos, agricultores, artesanos… Y no conseguía averiguar quién era el más tonto. Así que al cabo de un mes de búsqueda incansable, el consejero se dio por vencido y decidió regresar al palacio para explicarle al rey que había sido una tarea imposible.

Al llegar se encontró con que el rey ya estaba postrado en su cama, y a punto de morir.

– Ven, acércate- le dijo al consejero nada más verle- Ya me queda poco. ¿Conseguiste entregar el bambú?

– Señor, no he dado aún con la persona más tonta del reino. Todos me parecen sensatos…

– Bueno, olvídalo, ahora tengo una preocupación mayor… Estoy a punto de morir y tengo muchas riquezas. No quiero dejar aquí en vida todas las riquezas. Quiero llevármelas conmigo cuando muera. ¿Cómo puedo hacer eso?

Entonces, el consejero miró al rey y le tendió el bambú. Se dio media vuelta y se alejó.

Reflexiones sobre este cuento corto para niños y mayores

La mayor tontería de todas, sin duda, es malgastar nuestra vida intentando atesorar riquezas materiales sin cuidar nuestras riquezas interiores…

El que solo atesora riquezas materiales, es el más tonto de todos: no se trata de no tener nada, sino de cuidar más las riquezas interiores que las exteriores, ya que las materiales se quedarán aquí cuando termine nuestra vida. Esto es al menos lo que nos transmite el mensaje de este interesante cuento. El consejero considera que el rey es el más tonto de todo el reino porque es imposible llevarse nada material cuando uno muere. El solo hecho de plantear cómo puede hacerlo, le indica al consejero que es la mayor tontería que ha escuchado.

La necesidad de cuidar nuestro interior: las riquezas espirituales tienen que ves con los valores. Los valores nos enriquecen y además son riquezas que no se quedarán aquí tras esta vida. Este cuento nos recuerda que debemos angustiarnos menos por las riquezas materiales que vamos acumulando a lo largo de la vida y cuidar más las otras riquezas que no se ven pero que nos hacen más inteligentes y sobre todo, mejores.

Otros relatos sobre las cosas más importantes de la vida

Descubre también estos otros maravillosos relatos que nos hablan de las cosas realmente importantes de la vida:

El helecho y el bambú: a veces abandonamos un sueño por falta de paciencia y perseverancia. Las cosas no siempre llegan cuando nosotros queremos… Fantástico cuento para reflexionar sobre ello.

El cántaro agujereado: los defectos no siempre lo son. Puede que un defecto llegue a ser una gran virtud. Nada como conocernos a nosotros mismos como para ser felices y disfrutar en plenitud de la vida.

La bobina maravillosa: la vida es como una bobina de la que vamos desenrollando el hilo lentamente. Pero ten cuidado, porque ese hilo ya no podrá volver a la bobina. Así que escoge muy bien la velocidad con que quieres desenrollar la bobina.