El tullido. Cuento de Navidad de Hans Christian Andersen

Este cuento, ‘El tullido’, cuenta una historia que nace de un día de Navidad. Los acontecimientos derivarán en algo realmente sorprendente. Resulta que un simple regalo ofrecido ese día, es capaz de cambiar la vida de una familia para siempre. ¿Quieres saber cuál fue ese regalo? No te pierdas este sorprendente cuento de Hans Christian Andersen y sus reflexiones finales.

TIEMPO DE LECTURA: 6 MINUTOS Y MEDIO

El cuento de Navidad ‘El tullido’

El tullido, un cuento de Hans Christian Andersen para Navidad
‘El tullido’, un cuento de Hans Christian Andersen

Vivía una pareja de nobles en un gran palacio, en donde no faltaban los sirvientes. Pero esta pareja, a pesar de tener mucho dinero, también buscaba hacer el bien a los demás. Cada año, por Navidad, invitaban a comer a los niños más pobres de aquella aldea, que acudían acompañados por sus madres.

Ese día, los más pequeños se quedaban maravillados con el inmenso árbol de Navidad que los señores decoraban en el gran salón del palacio. Adornado con brillantes estrellas, banderitas danesas, tintineantes campanitas y hasta angelitos semi escondidos entre las ramas.

Las madres de los niños pobres, por su parte, no podían dejar de mirar la mesa, preparada con delicadeza y mucha elegancia, con manteles bordados en fino hilo de seda y platos de la más cara porcelana. Ese día, el día de Navidad, los más pobres de aquel lugar comían alimentos de ricos: sopa de marisco, el más tierno capón… Y después regresaban a sus humildes hogares de oscuridad y desdicha.

Pero los señores de aquel palacio también tenían muchos detalles ese día con sus trabajadores. Entre ellos estaba la familia formada por Kirsten y Ole. Y su hijo tullido, Hans, que llevaba años postrado en una cama.

El niño había sido muy vivaracho de más pequeño, pero un buen día, sus piernas comenzaron a fallar y ya nunca más pudo andar.

El regalo de los señores al joven Hans, ‘el tullido’

Los señores habían preparado regalos también para esta familia. Y para el niño tullido, un libro:

– ¿Un libro de cuentos?- protestó la madre del pequeño- ¡No le servirá para comer!

Pero a Hans le encantó aquel regalo. Como era muy hábil con las manos, se pasaba el día tejiendo, y el libro le serviría como un descanso entre calceta y calceta. Y desde ese día, el chico no dejó de leer y leer.

Llegó la primavera. Los padres de Hans estaban cansados de trabajar en el campo de sus señores.

– ¿Por qué tendrá que ser el mundo tan injusto?- protestaba la mujer- ¿Por qué unos tienen tanto y otros tan poco?

– Supongo que debe ser así… – murmuraba el hombre.

Al llegar a casa, ambos seguían hablando del tema, molestos por tener que trabajar tanto por tan poco, mientras que otros eran tan ricos que no tenían que hacer nada.

– Mi libro de cuentos tiene la respuesta- dijo entonces Hans- Aquí hay un cuento que habla de esto… Se llama el leñador y su mujer. También se hacían esa misma pregunta, como vosotros, cuando el amo para el que trabajaban les oyó, y les dijo:

– Está bien, podéis venir al palacio y disfrutar de mi misma suerte. Solo os pido algo: que no levantéis nunca la tapa de la sopera azul de la cocina, porque si no, tendréis que regresar a vuestra vida anterior.

El tullido y el cuento del leñador y su mujer

La pareja se puso muy contenta y por supuesto, muy feliz. Sin embargo, cada vez que la mujer veía aquella preciosa sopera azul, no podía dejar de sentir curiosidad…

– ¿Qué tendrá? ¿por qué no podemos verlo?- preguntaba a su marido.

– Porque es lo que nos pidió el dueño de esta casa, ¿recuerdas?

– Ya, pero.. ¿y si es oro o algo que nos permita convertir en ricos a otros?

– Pues no estaría mal- respondió el marido.

– Podemos levantarlo un poquito solo…

Y la mujer, incapaz de controlar su curiosidad, levantó la tapa de la sopera azul. Entonces salieron dos pequeños ratones de ella y el dueño del palacio, que lo observaba todo, les dijo:

– Ya podéis recoger vuestras cosas y regresar a vuestro humilde hogar.

Los padres de Hans se quedaron pensativos:

– ¿La curiosidad destruye las riquezas?- preguntó incrédula su madre.

– La desobediencia, la falta de prudencia… Todo ello crea desigualdades y castigos- apostilló Hans.

– Vaya, parece que este libro de Navidad tiene respuestas… – comentó su padre.

Y no fue la única vez que el libro de cuentos ofreció ayuda a los padres de Hans. Se lamentaban entonces por la poca suerte que tenían unos y la gran dicha de otros al tenerlo todo… Otro día, el chico leyó el cuento ‘El hombre sin preocupaciones’. Era sobre un rey muy desdichado que buscaba la forma de ser feliz, y pidió a sus guardianes que buscaran a la persona más feliz del reino para poder ponerse su camisa. La encontraron, sí, pero resultó que el desdichado era tan pobre, que no tenía camisa. ¡No la necesitaba!

Los padres de Hans pidieron a su hijo que les leyera una y otra vez esa historia, y comenzaron a entender su mensaje. Y era cierto que tal vez era más feliz el que menos necesitaba, aunque no tuviera nada…

El segundo regalo de los señores a Hans, el tullido

Pronto, el maestro del pueblo se enteró de la curiosidad por los cuentos del joven Hans, ‘el tullido’, y comenzó a visitarle para darle algunas clases. ¡Qué feliz se sentía Hans! Era aún mejor que ese libro de cuentos. Comenzó a aprender cosas del cielo, las leyes de la Naturaleza, las fronteras… La madre de Hans estaba tan contenta, que se lo contó a su señora en palacio.

– ¡Cuánto me alegro de que aquel regalo de Navidad os haya hecho tanto bien!- dijo la mujer- Quiero entregar a tu hijo otro regalo

Y entonces le dio a Kirsten una jaula dorada con un pequeño pajarillo negro dentro. La mujer recogió el regalo con una sonrisa, mientras pensaba en la faena que les hacía… ¿También tendrían que mantener a un pájaro? ¿Y qué pasaría cuando lo viera el gato? Ese animal no iba a durar nada y Hans se entristecería…

Pero aún así, le dio el regalo al muchacho, quien se puso muy contento. Colocó la jaula cerca de su cama, y lo observaba constantemente para protegerle del gato.

Pero un día sucedió algo increíble… El gato consiguió entrar a hurtadillas en la habitación de Hans y muy sigiloso, se quedó mirando al pájaro. Cuando Hans se dio cuenta, el gato ya se agachaba para saltar, y el primer instinto del chico fue lanzarle lo que tenía más a mano: el libro de cuentos.

Las tapas se soltaron y las hojas salieron revoloteando a cada lado. El gato se asustó, pero en lugar de escapar, saltó sobre la repisa de la ventana. Estaba aún más cerca de la jaula.

El día del milagro del tullido

Hans sentía que el corazón se le salía del pecho. ¿Cómo iba a proteger ahora a su pájaro?

El gato volvió a doblar las patas para impulsarse y ¡zas!, saltó contra la jaula, que cayó al suelo con el pájaro revoloteando en su interior.

Entonces, ocurrió el milagro: Hans, ‘el tullido’, se levantó de la cama, movido por un fuerte impulso, recogió la jaula y salió corriendo a la calle con ella entre los brazos. Entonces fue consciente de lo que hacía:

– ¡Puedo andar! ¡Puedo andar!- gritaba mientras corría sin cesar por la calle.

Aquella noticia corrió como la pólvora por la aldea. Hans se había curado. Y la familia quiso dar las gracias a sus señores, porque todo lo bueno que les había pasado, comenzó aquel día de Navidad, con aquel libro de cuentos.

La señora conoció al fin al joven Hans y le pareció tan inteligente, que decidió pagar sus estudios para que pudiera ir a la escuela más prestigiosa del país.

Tuvo el joven que alejarse de su familia, porque aquella escuela estaba en la ciudad, pero a sus padres no les importó, porque él era feliz y por fin podría labrarse una buena vida. Eso sí, se quedaron con aquel libro de cuentos, que arreglaron y colocaron en el mejor lugar de la casa.

Qué temas puedes trabajar con el cuento ‘El tullido’

Sí, este cuento, ‘El tullido’, puede leerse en cualquier época del año, no solo en Navidad, aunque comience justo ese día. El relato nos anima a reflexionar sobre: –

  • La generosidad.
  • El valor de la caridad.
  • Las desigualdades.
  • La felicidad.
  • Cómo un acto de bondad puede cambiar otras vidas.

Reflexiones sobre el cuento ‘El tullido’

Si te das cuenta, en ‘El tullido’, el gran milagro que nace de un simple regalo de Navidad, de un acto de bondad, es que consigue cambiar la vida de muchas personas. Esta preciosa metáfora nos habla de:

  • El amor y la bondad, cambian vidas: Sí, en ‘El tullido’, el gran milagro es que un joven que no podía andar, de pronto recupera la movilidad de las piernas. Pero esto no es más que una metáfora extrapolable a la capacidad de cambio que el amor y la bondad tienen sobre las personas. No solo cambia en el aspecto físico… Hans, el tullido, vuelve a andar, pero los padres de Hans por su parte, abren su mente y su corazón y comienzan a entender la vida. El poder transformador de aquel regalo navideño va más allá de lo material. Mueve los corazones y activa la felicidad.
  • La generosidad de los nobles: En realidad se puede ser rico de muchas formas, ¿no crees? Se puede tener mucho y no querer compartirlo con nadie o por lo contrario, intentar hacer felices a otros, como ocurre en ‘El tullido’. Los ricos de esta historia no quieren ser los únicos con ese privilegio. También buscan la felicidad de otros. Son generosos, caritativos y empáticos. Gracias a su amabilidad, consiguen ayudar a una familia entera y además, no dudan en costear todos los gastos de la educación del joven Hans. Con ello consiguen cambiar su vida para siempre.

Una reflexión más sobre el cuento El tullido

  • No des peces al pobre… enséñale a pescar: Podríamos utilizar esta frase para definir la forma de actuar de los ricos de esta historia del tullido. Ellos, en lugar de limitarse a dar limosnas a los pobres, buscan la forma de ayudarles a que ellos mismos puedan cambiar su vida. Así, ofreciéndole a Hans estudios en la mejor escuela del país, le abren la puerta para que sea él mismo quién se labre un futuro digno. Podrá dejar de ser pobre si con sus estudios logra una buena profesión. Las limosnas son perecederas, la educación y las enseñanzas, no.

Otros fantásticos cuentos de Navidad para niños y mayores

Si te gustó el cuento ‘El tullido’, prueba a leer también estos otros relatos navideños:

  • El niño descalzo: Este cuento tradicional francés narra el encuentro entre un niño muy pobre y Jesús, otro niño más pobre todavía. ¿Qué piensas que ocurrirá? No dejes de leer el cuento y sus reflexiones sobre los valores que transmite.
  • El vendedor de juguetes: Este es un cuento popular mexicano que narra una entrañable historia. El protagonista, como habrás imaginado, es un humilde vendedor de juguetes, que un día recibe una visita muy especial…
Un cuento infantil para leer con los niños en Navidad
El cuento del vendedor de juguetes
  • Artabán, el cuarto Rey Mago: Más allá de la anécdota sobre la posibilidad de que no fueran tres, sino cuatro, los Reyes Magos que partieron para Belén, está la increíble historia de este Rey Mago. Una historia conmovedora, repleta de valores.

Y recuerda que puedes escuchar muchos cuentos de Navidad narrados, tan bonitos como este del tullido, aquí:

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Estefania Esteban
Estefania Esteban
Periodista y escritora de literatura infantil.

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