Cuento de Namibia con valores para niños

Esta leyenda o cuento popular africano de Namibia, ‘El mensaje’, nos habla de cómo a veces por culpa de la pereza o la vanidad, vamos encontrándonos obstáculos en el camino que nos dificultan las cosas, hasta el punto de que la misión de llevar un simple mensaje termina siendo un auténtico desastre.

Una leyenda o cuento para niños con valores: El mensaje

Un cuento para niños de África: el mensaje o por qué la luna tiene manchas
Leyenda africana ‘El mensaje’ o por qué la luna tiene manchas

Cuentan que hace mucho, la luna le encargó una misión a la garrapata:

– Debes llevar un mensaje muy importante a los hombres- le dijo- Me he fijado en que ellos lloran y sufren por la muerte de otros. Quiero que sepan que no deben sufrir porque al igual que yo muero cada día y vuelvo a aparecer, ellos también seguirán viviendo.

– ¿Y qué debo decirles exactamente?- preguntó entonces la garrapata.

– Lleva hasta el poblado este mensaje: ‘Al igual que yo, la luna, muero cada día, y vuelvo a nacer por las noches, ellos morirán y seguirán viviendo’.

La garrapata entendió que era un mensaje importante, y pensó en llevarlo hasta los hombres lo más rápido posible.

El primer problema de la garrapata para llevar el mensaje

Pero la garrapata era muyy perezosa, así que buscó una cabra para poder viajar sobre ella. Parecía un buen plan… Sin embargo, la garrapata era un poco corta de vista, y al primer animal que se subió, pensando que era una cabra, resultó ser un cuervo, que no tardó en elevarse para disgusto de la garrapata.

– ¡Oh, no! ¡Detente, cuervo! ¡Necesito llevar un mensaje a los hombres y estás alejándote del poblado!

Pero el cuervo no oyó nada, y siguió volando hasta un árbol bien lejano.

Esa noche, la luna salió muy contenta, pensando que los hombres estarían celebrando una fiesta de alegría ante el mensaje recibido. Pero solo vio fuegos casi apagados y escuchó algún lamento ante alguna otra persona que estaba enferma.

– Eso es que la garrapata aún no les dio el mensaje… – pensó la luna.

La garrapata sigue teniendo problemas

La garrapata, por su parte, estaba buscando algún animal donde poder viajar hasta el poblado, pues ya hemos dicho que era bastante vaga. Y de nuevo su mala vista le jugó otra mala pasada. Pensando de nuevo que se subía a una cabra, se plantó en el lomo de un antílope.

El animal comenzó a galopar y la garrapata se dio cuenta de que no era quien ella pensaba:

– ¡Detente, antílope! Pensé que eras una cabra… ¡Necesito que te pares o me alejaré mucho más del poblado!

Pero el antílope no le oyó y la garrapata terminó muy lejos de la aldea del hombre. Esa noche, la luna volvió a salir esperanzada, pero de nuevo escuchó lamentos y pensó:

– ¡Aún no entregó mi mensaje la garrapata!

El encuentro con la liebre

Al día siguiente, la garrapata buscó desesperada a su alrededor y de pronto se encontró con una liebre:

– Oye, liebre, ¿tú podrías ayudarme?

La garrapata le contó todo lo que le había pasado.

– ¿Y cuál es el mensaje que debes entregar?- preguntó la liebre, que era muy curiosa.

– ‘Que igual que muero yo y luego vuelvo a vivir, así viviréis vosotros también’.

La liebre, que era bastante vanidosa, de pronto pensó que si llevaba el mensaje, la luna estaría tan agradecida con ella que la colmaría de regalos. Porque además de curiosa, era muy fantasiosa y bastante ambiciosa. Así que dijo a la garrapata que se subiera y comenzó a correr a toda velocidad hacia el poblado. Pero corría tan alocada, que la pobre garrapata salió disparada por los aires y la liebre llegó sola hasta el poblado.

Cuando dijo que tenía un mensaje importante de la luna, todas las personas salieron de sus casas para escuchar. Pero la liebre estaba tan nerviosa que había olvidado el mensaje exacto, y empezó a liarse:

– Que si la luna muere… que nosotros morimos… ¡Ya lo tengo! Dijo lo siguiente: ‘que igual que yo moriré y permaneceré muerta, así vosotros moriréis también’.

Los hombres comenzaron a lamentarse y decidieron abandonar aquella aldea, muertos de miedo.

El enfado de la luna

Esa noche, la luna vio que el poblado estaba vacío. Y que había una liebre junto a una hoguera apagada.

– Dime liebre, ¿qué pasó? ¿Por qué se fueron los hombres?

– No lo sé, luna, yo solo les di tu mensaje…

– ¿Y cuál era, di?

Al escuchar lo que la liebre les dijo a los hombres, la luna se enfadó tanto, que no pudo reprimir su furia y golpeó a la liebre con una de las maderas que quedaban en la hoguera. La liebre, al caer sobre la hoguera, a su vez, salpicó de ceniza a la luna. Desde entonces, las liebres tienen el paladar hundido y la luna tiene pequeñas manchas oscuras.

Qué valores puedes trabajar con el cuento africano ‘El mensaje’

Utiliza este precioso cuento africano para hablar con los niños de:

– El valor de la responsabilidad.

– El sentimiento de la codicia.

– La necesidad de prestar más atención en lo que hacemos.

– El valor de la perseverancia.

-La pereza.

Reflexiones sobre esta leyenda popular de Namibia

Esta leyenda, además de ofrecernos un curioso origen de las manchas de la luna y el paladar hundido de la liebre, nos habla también de responsabilidad, tropiezos, perseverancia, falta de atención…

Los obstáculos de la garrapata: podríamos pensar que la garrapata hizo todo lo posible por llevar el mensaje de la luna hasta los hombres, pero que tuvo ‘mala suerte’ por el camino y que aún así perseveró en su objetivo. Sin embargo, no debemos olvidar que los problemas llegaron por culpa de su pereza.

La garrapata era tan vaga, que prefería que la llevaran hasta el poblado antes de ir ella andando. Como el trayecto hasta la aldea era largo, suponía un esfuerzo para ella que no estaba dispuesta a regalar. Su pereza es la que le alejó del poblado, y no la mala suerte.

La falta de atención por la codicia: la avaricia nos ciega tanto, que perdemos de vista la realidad y dejamos de prestar atención a lo realmente importante. Es lo que le sucedió a la liebre, que estaba tan obcecada en quedar como el animal que consiguió llevar el mensaje, que no prestó atención al mensaje. Por eso, al llegar al poblado, lo había olvidado.

Los nervios, las prisas, la ansiedad y la ambición desmedida nos meten en grandes problemas. Y es lo que le sucedió después a la liebre.

El hombre sigue sin conocer el mensaje: la luna no pudo transmitir su importante mensaje y por eso el hombre sigue sufriendo cada vez que alguien muere. Es lo que al final también viene a recordarnos este precioso cuento africano.

Otros preciosos cuentos para niños originarios de África

Aquí tienes otros originales cuentos africanos con interesantes mensajes para niños y mayores:

Leyenda del baobab: ¿sabes que el baobab antes era el árbol más hermoso y alto del planeta? Sin embargo, su soberbia y ambición hicieron que quisiera más y más… y terminó recibiendo un castigo. No te pierdas esta preciosa leyenda.

Por qué los perros viven con las personas: esta leyenda de Benín explica cómo los perros, que antes eran animales salvajes, comenzaron a vivir con los hombres y a mostrarles tanta fidelidad. Una historia relacionada con la responsabilidad.

Kitete: no dejes de leer este precioso cuento africanos que nos habla de los niños especiales, que no son como los demás y tienen tanto que aportar.

Author

Estefanía Esteban es periodista y escritora de literatura infantil. Ha publicado el libro 'Cebricornio' con la editorial Babidibú.

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