Una preciosa historia sobre el valor de la solidaridad

Te proponemos leer esta preciosa leyenda africana con los niños. ‘El elefante y la lluvia’ les enseña lo importante que es aprender a compartir con los demás y a respetar los bienes comunes, que son de todos. El agua, por ejemplo, es un bien muy valioso que debemos aprender a valorar más.

El elefante y la lluvia, una preciosa leyenda africana

La leyenda africana de El elefante y la lluvia, sobre la solidaridad
‘El elefante y la lluvia’, una preciosa leyenda africana (Ilustración de Laura Ruiz)

Paseaba orgulloso el elefante por la selva. Sabía que el resto de animales le admiraban. Tan grande y tan fuerte… Todos le hacían reverencias y su vanidad comenzó a crecer más y más. Tanto es así, que un día, le dijo a la lluvia:

– Sé que eres importante, lluvia. De hecho, debes de estar muy orgullosa de todo lo que creas y mantienes… estos árboles, estas flores… Todo se echaría a perder sin tí, ¿verdad?

– Así es- contestó la lluvia.

– Pero… ¿y si destrozara todo lo que creaste? Soy un animal grande y poderoso. Podría pisar el césped, tirar los árboles…

– ¿Estás loco? ¡Ni se te ocurra! No serás capaz de hacer eso.

Y como el elefante era muy, pero que muy vanidoso, comenzó a pisar las flores, a estropear la hierba y a tirar con su trompa todos los árboles que veía. Y la lluvia, enojada, decidió castigarlo desapareciendo de allí.

Y claro, pasaron los días y el elefante comenzó a sentir mucha sed. También el resto de animales, que no tenían la culpa del arrebato de furia del elefante. Entonces, el elefante decidió enviar a otro animal para convencer a la lluvia de que volviera.

¡Irás tú, gallo! Tienes la voz potente y te escuchará.

Qué hizo el elefante con el agua de la lluvia

Y el gallo le hizo caso y la lluvia, al ver que los animales estaban sedientos, se entristeció, y regresó para dejar caer algunas gotas de agua. Se formó un charco, pero el elefante, se puso delante y dijo:

– ¡Atrás todos! ¡Es mi charco y no lo comparto con nadie!

Él bebió agua y dejó al gallo vigilando para que no dejara acercarse a ningún animal. Sin embargo, estaban taaan sedientos, que no pudieron aguantar mucho tiempo.

El león, que era un animal poderoso, miró amenazante al gallo y éste se fue corriendo. El león comenzó a beber del ‘charco prohibido’ y el resto de animales le siguieron.

Cuando regresó el elefante, vio que su charco de agua había desaparecido y que algún animal intentaba buscar alguna gota en los restos del barro. Pero, lejos de enfadarse, de pronto se dio cuenta de lo que había pasado.

– Realmente estaban muertos de sed… si no, no se hubieran atrevido a beber de mi charco, sabiendo que puedo matarlos con mi poderosa pata.

El elefante pidió perdón a los animales y la lluvia, al comprobar que al fin se había arrepentido de verdad, comenzó a visitar esa zona de la selva con mucha frecuencia, hasta que los árboles y las plantas volvieron a nacer. El elefante no volvió a destrozar ninguna ni a apoderarse de algo que no le pertenecía.

Qué temas puedes trabajar con la leyenda ‘El elefante y la lluvia’

Puedes usar esta preciosa historia para trabajar todos estos temas:

– La solidaridad.

– Qué es la vanidad y a dónde nos lleva.

– La generosidad.

Reflexiones sobre esta preciosa leyenda africana

Existen bienes universales, que no son de nadie y cuyo valor es tan importante que deberíamos proteger y cuidar con mimo. Por ejemplo… el agua.

La vanidad que nos lleva a ser impulsivos: el elefante se creía superior al resto y la vanidad comenzó a nacer y a crecer dentro de él. ¿Y qué pasó? Que le cegó hasta tal punto que no fue capaz de ver la realidad ni de medir sus impulsos. La soberbia pudo más y le llevó a cometer una gran locura: destrozar todas las plantas que tenía alrededor, sin darse cuenta de que con ello no solo se perjudicaba a sí mismo, sino que dañaba a todos los demás animales.

Todas nuestras acciones repercuten en el resto: el elefante tomó la decisión de dar ‘una lección’ a la lluvia. Quería demostrarle que él era más poderoso y que podía destruir lo que ella creaba. Y sin embargo, hubo ‘otros animales’ que sufrieron por culpa de sus impulsos. Y es que, todas nuestras decisiones y nuestros actos tienen consecuencias sobre el resto. De ahí que tengamos que medir muy bien nuestros actos.

Los bienes comunes no son propiedad de nadie: el agua no es de nadie, es un bien común y por eso hay que cuidarlo de forma especial. Y compartirlo en el caso de que alguien lo necesite. Ahí es donde se demuestra la solidaridad y la generosidad con otros.

Otras preciosas leyendas africanas para niños

El continente africano nos ha dejado hermosas leyendas. La mayoría de ellas están relacionadas con la Naturaleza o con algún animal en concreto. Y todas conllevan además algún mensaje relacionado con algún valor esencial:

Leyenda sobre la vanidad para niños
Por qué el facóquero es feo
Por qué los perros viven con las personas, una leyenda de Benín
Por qué los perros viven con las personas
Las hormigas y el tesoro, una preciosa leyenda africana
Las hormigas y el tesoro

– Una leyenda sobre la vanidad, con ‘Por qué el facóquero es feo’: descubre la historia que encierra este animal, similar al jabalí, que según cuenta esta historia, era uno de los animales más bellos. ¿Qué le hizo cambiar tanto?

– El compromiso y la responsabilidad con ‘Por qué los perros viven con las personas’: si te comprometes a algo, debes cumplirlo, porque otros dependen de que hagas ese trabajo. Es el mensaje de esta preciosa leyenda que además explica esa fidelidad de los perros hacia las personas.

– El sentido de la justicia, con Las hormigas y el tesoro: las protagonistas de esta curiosa leyenda se toman ‘la justicia por su mano’ al comprobar que alguien está siendo tratado como no le corresponde…