Una historia llena de valores para los niños

La narración de David y Goliat es la historia de cómo la humildad derrota a la soberbia. Se trata de un relato bíblico muy conocido y que pertenece al Antiguo Testamento. Aquí encontrarás su historia, narrada de forma breve, y las explicaciones sobre sus mensajes para los niños.

La historia de David y Goliat contada para los niños

La historia de David y Goliat contada para niños
La historia de David y Goliat contada para niños

Samuel era un profeta que podía hablar con Dios. Había sido el elegido como mensajero de sus palabras y Samuel un día escuchó los deseos de Dios:

– Debes ir a casa de Jesé. Tiene varios hijos. Uno de ellos será el futuro rey de Israel.

Samuel se sorprendió, porque Jesé solo era un humilde pastor. Aún así, llamó a Jesé y le dio el mensaje de Dios:

– Dios ha hablado y me ha dicho que uno de tus hijos será el futuro rey de Israel.

– ¿Uno de mis hijos?- preguntó extrañado Jesé- ¡Si no son nobles!

– Debes cumplir los deseos de Dios. Preséntame a cada uno de tus hijos para saber quién será el elegido.

Y así fue cómo Jesé hizo llamar a sus hijos ante Samuel: primero le presentó al más mayor, pensando que sería él por su corpulencia y su fuerza… Pero no era el elegido. Y así ocurrió con el resto de sus hijos, hasta que Jesé dijo:

– Samuel, ya solo me queda mi hijo pequeño, David, pero está cuidando del rebaño. Es un niño bastante pequeño y solo le divierte estar con las ovejas, tocar el arpa y practicar su puntería con una honda que él mismo se ha fabricado… No creo que pueda ser él el elegido.

– Eso debe decidirlo Dios, no nosotros. Esperaremos a que regrese.

David es el elegido por Dios

El pequeño regresó poco después, dando brincos entre sus ovejas. Era un niño feliz, pero efectivamente, muy delgado y pequeño. Pero al presentarse ante Samuel, el profeta escuchó con claridad la voz de Dios:

Él es el elegido. El reinará sobre Israel.

Samuel se lo dijo a Jesé para que supiera que su hijo, a pesar de ser un pastor, sería alguien muy grande en la vida. De hecho, cuando el niño creció, demostró a todos de lo que era capaz de hacer al enfrentarse a Goliat, el más temido campeón del ejército filisteo. Era tan grande, que parecía un gigante. Y nadie había sido capaz de derrotarlo.

Goliat, que era consciente del temor que todos le tenían, decidió desafiar al ejército israelí, pero ninguno de los valientes soldados se atrevió a luchar contra él.

– ¡Yo le venceré!- dijo con mucha seguridad David.

Todos se quedaron asombrados.

– ¿Tú? ¿En serio?- dijo uno de los soldados- ¡Si Goliat mide cinco veces más que tú! ¡Te machacará en un abrir y cerrar de ojos!

Desde que Samuel le dijo que había sido el elegido de Dios, David sentía una gran fuerza interior y estaba seguro de que no le abandonaría en ningún momento de dificultad.

– Dios está conmigo. No tengo nada que temer- respondió David.

– Está bien- dijo Saúl, el rey de Israel, que estuvo escuchando la conversación- Dejad que lo intente. Dadle un escudo y las mejores armas.

La batalla entre David y Goliat

Pero David, que era pequeño y delgado, sintió que aquellas armas eran muy pesadas, y se plantó frente a Goliat con un bastón, su honda y cinco piedras que había recogido de la orilla del río.

– ¡Ja, ja, ja!- rió con fuerza Goliat- ¿Piensas vencerme con unas piedras de río? ¿A mí, que soy gigante como una montaña? ¡Me das pena!- siguió riendo Goliat al ver al joven ante él.

Pero David, que era ágil y muy astuto, aprovechó que el gigante reía para lanzarse a toda velocidad contra él. Cargó su honda con una piedra y le disparó en el centro de la frente. El golpe fue tan certero que Goliat cayó desplomado al suelo. El joven David aprovechó para desenvainar la espada del gigante y cortarle la cabeza.

El pueblo filisteo al ver aquello, huyó despavorido y los israelíes se quedaron atónitos ante aquella muestra de valentía. Sin duda, pensaron, era el elegido por Dios.

El pueblo entero comenzó a sentir admiración por aquel joven. Más adelante el aún rey israelí, Saúl, comenzaría din embargo a sentir unos profundos celos hacia él.

Reflexiones sobre la historia de David y Goliat para los niños

Este relato tan conocido de la Biblia se recoge en el Antiguo Testamento, en el primer libro de Samuel (16 y 17). Hace referencia a un hecho histórico (David fue, según la Biblia, el segundo rey legítimo de Israel entre los años 1040 y 966 a.C, y consiguió unificar el territorio para luego expandirlo hasta Jerusalén, Petra y Damasco.

Pero este relato, además, más allá de la historia nos habla de todos estos otros temas:

La necesidad de confiar en uno mismo y la fuerza de la fe: David es un ejemplo de confianza y superación. Confiaba en sí mismo, en sus posibilidades. Y por si eso fuera poco, tenía un gran poder interior: el de la fe. La fe que le dotaba de una mayor confianza. Él se sentía capaz de superar cualquier obstáculo por increíble que fuera. Pensaba que Dios estaba con él y eso era suficiente para dotarlo de un inmenso valor.

La humildad vence a la soberbia: el triunfo de David sobre Goliat simboliza el triunfo de la humildad sobre la soberbia y la vanidad. Un humilde pastor y músico, con una simple honda y una piedra de río es capaz de derrotar al más poderoso y fuerte de los soldados provisto de las mejores armas.

David, desde su pequeñez, desde su humildad, derrota a Goliat, el vanidoso, el que ríe ante su adversario y presume de su triunfo antes de que comience la batalla. Su batalla se ha convertido en un símbolo y se utiliza en infinidad de ocasiones cuando nos encontramos ante una situación de aparente inferioridad. Por eso se dice en todos estos casos: ‘recuerda que David pudo con Goliat’. Es una forma de recordar que no siempre tiene que vencer el más fuerte, sino que todo depende del ingenio y la confianza que tengas en tus posibilidades.

La resolución de problemas pasa por el ingenio: sin duda, David fue muy inteligente al aprovechar un momento de distracción del gigante. Además, tenía muy buena puntería y supo aprovechar su gran manejo de la honda para afinar la puntería. Su ataque fue perfecto, milimetrado, y el gigante fue pillado de sorpresa. ¿Cómo iba a pensar él que podía ser derrotado con una piedra? David sabía que todo depende del lugar en donde golpee esa piedra. Si conseguía dejarle sin sentido, podría vencerle sin dificultad. Una vez más se demuestra que es con inteligencia como se resuelven los problemas.

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Caín y Abel: esta tremenda historia de celos entre hermanos nos recuerda el mal que puede llegar a hacer la envidia, más aún si se produce dentro de la familia.

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