Cómo dos buenos regalos fueron usados por dos hermanos. Cuento con valores para Navidad

Este singular cuento, ‘Cómo dos buenos regalos fueron usados por dos hermanos’, es originario del escritor estadounidense Howard Pyle (1853-1911), especializado en obras de leyendas medievales. Este cuento, enmarcado en la Navidad y en el personaje de Santa Claus, está basado en un cuento escandinavo muy antiguo, ‘El molino de sal’. Trata valores esenciales como la humildad, la generosidad y la caridad.

TIEMPO DE LECTURA: 4 MINUTOS Y MEDIO

El sorprendente cuento ‘Cómo dos buenos regalos fueron usados por dos hermanos’

Cómo dos buenos regalos fueron usados, un cuento de Navidad
El cuento ‘Cómo dos buenos regalos fueron usados por dos hermanos’

Existieron hace mucho tiempo dos hermanos: uno rico y otro pobre. Los dos vivían a la entrada de un pequeño pueblo de montaña. Pero el hermano rico vivía en una lujosa mansión, mientras que el hermano pobre, que vivía en su misma calle, lo hacía en una pequeña y humilde casa de piedra, en donde apenas había muebles, aunque sí tenía una cálida chimenea.

Cuentan que un año, unos días antes de Navidad, San Nicolás decidió pasar por aquel pueblo. Era un día frío y se había levantado una terrible ventisca. San Nicolás decidió pedir alojamiento para entrar en calor en la primera casa que vio al entrar al pueblo: la casa del hermano rico.

– Toc, toc, toc- llamó el anciano.

Y el hermano rico, al abrir la puerta, se encontró con un hombre viejo, con una melena y una barba desaliñadas, y la ropa cubierta de nieve. Pensó que era un mendigo.

– ¡Fuera de aquí! ¡No acogemos mendigos! Vaya usted a pedir caridad a la iglesia… o a aquella puerta de allí, en donde vive mi hermano. Él tiene una chimenea…

Y el hermano rico cerró la puerta sin más. San Nicolás decidió entonces probar suerte en la casa del hermano pobre.

– Toc, toc, toc- llamó San Nicolás.

El regalo de San Nicolás y de cómo dos buenos regalos fueron usados

El hermano pobre abrió y de pronto sintió una angustia tremenda al ver a aquel anciano muerto de frío, cubierto de nieve y con tan poca ropa de abrigo.

– ¡Pero buen hombre! ¿Cómo va por ahí con el frío que hace con esa capa tan ligera? Pase a calentarse. ¡Y tendrá hambre!

El hermano pobre llevó a San Nicolás hasta donde estaba la chimenea, y pidió a su mujer que buscara todo lo que tuvieran de comer. Solo les quedaba una rebanada de pan, y se la ofreció al anciano, junto con agua que habían recogido esa mañana de la fuente del pueblo.

– ¿Es lo único que tenéis para comer? – preguntó San Nicolás al ver la rebanada de pan.

– Sí, señor… Lo siento mucho. No tenemos dinero y…

– ¡Eso no puede ser! ¡Yo lo arreglaré!- dijo entonces San Nicolás.

Entonces pidió que le llevaran una olla grande y una buena jarra. Y dijo:

– ¡Se llene la olla y se llene la jarra!

Y la olla comenzó a burbujear y a desprender un maravilloso olor a guiso, mientras que la jarra se llenó de cerveza.

– ¡Pare la olla y pare la jarra!- dijo entonces San Nicolás al ver que ya estaban llenos ambos recipientes.

– A partir de ahora, nunca más pasaréis hambre. Este es mi regalo de Navidad– dijo San Nicolás.

Los tres comieron y bebieron todo lo que quisieron esa noche. En cuanto la olla se vaciaba, volvían a decir aquellas palabras y se llenaba de nuevo. San Nicolás se despidió de aquella caritativa pareja y se fue.

Cómo dos buenos regalos fueron usados por el hermano rico

Desde ese día, el hermano pobre y su mujer estaban mucho más felices. Ya no tenían que preocuparse de los alimentos, y el hermano rico se dio cuenta de que algo sucedía. Así que un día decidió visitar a su hermano.

– ¡Te veo feliz, hermano!- le dijo- ¿A qué se debe? ¿Qué os ha pasado?

Y el hermano pobre, que no sabía mentir, le contó todo lo que pasó con aquel anciano que pasó a su casa.

– ¡Es el mismo que llamó a mi puerta!- dijo enfadado el hermano rico- Aunque… ¿Y si te compro esos dos cacharros?

El hermano pobre no quería venderle la olla y la jarra, pero el hermano rico insistió e insistió hasta conseguirlas por cien dólares. Se fue corriendo a casa, feliz por su compra, y dijo a su mujer:

– Hoy no tienes que hacer la comida. A partir de ahora, en esta casa ya no se cocina…

Entonces, sacó la olla y la jarra que acababa de comprar a su hermano y dijo:

– ¡Se llene la olla y se llene la jarra!

Y ambos recipientes comenzaron a llenarse de caldo y de cerveza. Pero como el hermano rico no sabía qué palabras debía decir para que pararan, los recipientes se desbordaron. La casa del hermano rico empezó a llenarse de caldo y cerveza… y pronto comenzó a recorrer también las calles del pueblo.

Quién se quedó con la olla y la jarra en Cómo dos buenos regalos fueron usados

Desesperado, fue a casa de su hermano:

– ¡Hermano! ¡Ayúdame! ¡Esos trastos no dejan de producir caldo y cerveza! Como no hagas algo, el pueblo entero se inundará.

– Está bien, los pararé, si me los devuelves, ya que no sabes usarlos.

– Pero…

– Debes entregarme de nuevo la olla y la jarra o no pararé nada.

– ¡Está bien!- respondió enfadado el hermano rico.

El hermano pobre consiguió frenar la producción de caldo y cerveza, y recuperar su olla y su jarra.

Al siguiente invierno, no fue San Nicolás, sino San Cristobal, quien decidió pasar por aquel pueblo. San Nicolás le advirtió:

– Si necesitas algo, debes ir a la casa más humilde que hay en la entrada del pueblo. Allí encontrarás alojamiento.

San Cristobal llegó al pueblo, pero le llamó mucho la atención la hermosa casa del hermano rico. Llamó a la puerta, y le pasó exactamente lo mismo que a San Nicolás. No le quedó otra que llamar a la puerta del hermano pobre, quien le recibió con mucha hospitalidad. Y como tenía la olla y la jarra que le regaló San Nicolás, esa noche, San Cristobal, comió y bebió todo lo que quiso.

Qué valores puedes trabajar con el cuento ‘Cómo dos buenos regalos fueron usados por dos hermanos’

Utiliza este original cuento de Santa Claus, ‘Cómo dos buenos regalos fueron usados por dos hermanos’, para hablar de:

  • El valor de la caridad.
  • La generosidad.
  • El valor de la humildad.
  • La gratitud.
  • El valor de la empatía.
  • Los celos.

Reflexiones sobre el cuento ‘Cómo dos buenos regalos fueron usados por dos hermanos’

Este relato, de Howard Pyle, ‘Cómo dos buenos regalos fueron usados’, nos cuenta una historia que recuerda mucho a la del Molino de sal, una leyenda noruega que cuenta por qué el mar es salado, pero que narra una historia similar a esta, en donde la generosidad y la humildad del hermano pobre se enfrentan a la vanidad y egoísmo del hermano rico:

  • Cuanto más rico, más egoísta: Es curioso cómo el hermano rico de este relato, ‘Cómo dos buenos regalos fueron usados’, a pesar de tener tanto dinero y de no pasar ninguna dificultad, es tan egoísta y poco empático. Sucede muchas veces, que los bienes materiales hacen que la vanidad y la avaricia crezcan más y más. A veces la riqueza se parece a esa venda que tapa los ojos y no deja ver. Con la vanidad, se pierden valores esenciales como los de la humildad, la empatía y la generosidad.
  • La bondad del hermano pobre: Cuando faltan los bienes materiales, se valoran mucho más los valores y bienes inmateriales. Eso potencia valores como los de la empatía, la generosidad y la gratitud. El hermano pobre no dudó en este relato de ‘Cómo dos buenos regalos fueron usados’, en ofrecer cobijo a un anciano que pasaba frío. Y no sabía quién era. Eso le daba igual. La empatía le llevó a ser generoso con él y caritativo, ya que le ofreció lo único que tenía para comer.

Una reflexión más de ‘Cómo dos buenos regalos fueron usados por dos hermanos’

  • El regalo que solo el hermano pobre sabía usar: En ‘Como dos buenos regalos fueron usados’, la avaricia del hermano rico fue la causante de que aquel regalo de San Nicolás se volviera en su contra. No se paró a pensar en cómo frenar su mecanismo, y al final, tuvo que devolvérselo al hermano pobre, el único que era capaz de frenar sus impulsos y no caer en la codicia. Sabía parar aquello a tiempo y pedir solo lo necesario. Todo en exceso, es perjudicial.

«La generosidad y la caridad a menudo son correspondidos por el valor de la gratitud»

(Reflexiones sobre ‘Cómo dos buenos regalos fueron usados por dos hermanos’)

Más cuentos de Navidad para niños

¿Te gustó este original cuento de ‘Cómo dos buenos regalos fueron usados por dos hermanos’? Pues descubre todos estos increíbles relatos navideños para niños:

  • Las primeras rosas de la Navidad: Aquí tienes una conmovedora historia de inocencia y generosidad. La protagonista es una pequeña pastorcita que se dirige al portal de Belén para conocer al niño Dios.
  • La pequeña Piccola: Este original cuento de Navidad narra la historia de una pequeña niña italiana muy pobre. Piccola descubrirá que el mejor regalo que pueden hacerle en Navidad no es un juguete…
La pequeña Piccola, cuento de Navidad para niños
La pequeña Piccola, un precioso cuento de Navidad para niños
  • Un buey hermoso: Aquí tienes una leyenda muy antigua sobre el buey que acompañó al niño Jesús en el pesebre de Belén. ¿Sabes cuál era su origen? No te pierdas esta bella historia.

Y si lo que quieres es escuchar cuentos de Navidad narrados, tan maravillosos como este de ‘Cómo dos buenos regalos fueron usados’, encontrarás muchos aquí:

¿Te ha gustado el contenido?

Puntuación media 5 / 5. Votos: 2

¡Todavía no hay votos! Sé el primero en valorar el contenido.

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on pinterest
Estefania Esteban
Estefania Esteban
Periodista y escritora de literatura infantil.

¡Es tu turno! Deja un comentario y opina

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *