Una historia para reflexionar sobre la simplicidad de las cosas

Te ofrecemos una fábula moderna, escrita por Jack Cohen y Ian Stewart y que aparece dentro de ‘El colapso del caos’. La fábula es muy corta y se titula ‘Caza’. Esta historia nos ayuda a ver la realidad con los ojos de los niños y a darnos cuenta de que muchas veces olvidamos lo más sencillo y nos complicamos demasiado las cosas, a parte de sacar conclusiones demasiado pronto y sin buscar pruebas.

Una fábula moderna para pensar en la simplicidad de las cosas: ‘Caza’

Caza, una fábula moderna para adultos sobre la simplicidad de las cosas

Un día, un duque salió de caza al bosque, acompañado por un séquito de numerosas personas, entre hombres de armas y sirvientes. Entonces se encontraron con un árbol en cuyo tronco había dibujado una diana, con círculos que se estrechaban. En el centro, vio clavada una flecha. El duque se sorprendió y dijo:

– ¿Quién será el fino arquero que consiguió dar con esta flecha en el blanco de forma tan exacta? ¡Me encantaría conocerle!

Siguieron caminando algunos kilómetros cuando de pronto se encontraron con un niño pequeño que llevaba en su mano un arco y unas flechas. El duque le preguntó, y el niño reconoció que había sido él el que clavó las flechas en el árbol.

– ¡Qué maravilla!- exclamó entonces el duque- ¡Con lo pequeño que eres! Pero, espera… ¿No será que te acercaste a la diana para dar en el blanco, no?

– No, señor- dijo el niño- Lo cierto es que disparé desde bastante lejos. ¡Lo juro!

– ¡Increíble!- dijo entonces el duque- Desde ahora te admito a mi servicio. Formarás parte de mi séquito de caza. Pero, dime una cosa… ¿cómo has conseguido esa asombrosa puntería?

– Muy fácil- contestó entonces el niño con mucha naturalidad- Primero disparé la flecha y luego pinté la diana alrededor.

Moraleja: ‘Las cosas no son lo que parecen. A veces sacamos conclusiones antes de tiempo’

Algunas reflexiones sobre esta fábula moderna para adultos de ‘La caza’

Está claro que los mayores no somos capaces de ver con la simplicidad que lo ven todo los niños. Es más… nos apresuramos a sacar conclusiones con rapidez, sin darnos cuenta de que las apariencias engañan:

Las cosas no son lo que parecen: dirás, ‘si lo que veo parece una mesa, tiene forma de mesa y color de mesa…será una mesa’. Ahí está nuestro error, el de dejarnos engañar por los sentidos y las ‘construcciones’ que nuestro cerebro hace por nosotros. Y a veces lo que parece una mesa no lo es… puede que solo sea un dibujo o quién sabe, quizás una silla con forma de mesa. El caso es que las apariencias engañan y nuestro cerebro, deseoso de encontrar al instante una respuesta, también. No olvides nunca dejar un espacio para la duda. ¿Y si no es lo que parece?

Los niños saben resolver problemas: ¿que no se clavan las flechas donde yo quiero? Muy fácil: primero disparo la flecha y luego pinto lo que quiera alrededor. Así de simples y sencillas son las soluciones de los niños. No se complican la vida, como solemos hacer los mayores. A veces somos tan ‘cabezotas’ que olvidamos las soluciones más simples. O simplemente, no somos capaces de verlas.

Tomamos decisiones antes de tiempo: el duque no se lo pensó dos veces y contrató al niño a su servicio de forma inmediata, sin haber probado antes la veracidad de sus palabras. Y es algo que nos sucede muy a menudo: tendemos a tomar decisiones ‘a la ligera’, por una primera impresión o ‘corazonada’. Luego nos arrepentimos, pero la decisión ya está tomada.

Otras fábulas muy interesantes para los adultos

¿Quieres usar más fábulas como esta para reflexionar sobre diferentes aspectos de la vida? Aquí tienes unas cuantas especialmente dirigidas a nosotros los adultos:

Cuánto pesa un vaso de agua: esta increíble fábula es más bien una lección de una profesora de psicología que hizo una sencilla pregunta a los asistentes a su charla. El objetivo era explicarles qué se siente ante la carga del estrés.

Las tres pipas: aquí tienes una leyenda de los indios de Norteamérica que nos ayuda a solucionar el problema de la ira. Es fantástica para recordar en momentos de enojo.

Las dos hormigas: muchas personas son incapaces de moverse de su ‘zona de confort’ por miedo a perder lo que tienen. Pero, ¿sabes lo que te pierdes por culpa de ese miedo? Descúbrelo con esta fascinante fábula de Prem Rawat.

La brizna: menos criticar a otros y más empatía. Es lo que viene a recordarnos esta fantástica fábula de Khalil Gibran.

2 Comments

  1. Excelentes. Me gusta mucho las fábulas. Cuentos que dejen un aprendizaje.
    Gracias por tomarse el tiempo para escribir.
    Buena noche.!!!

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