Preguntas sobre los buenos propósitos que cada año renovamos

Cada mes de enero nos planteamos nuevos buenos propósitos de año nuevo que nunca cumplimos pero que cada año renovamos. Pero, ¿por qué lo hacemos? ¿Existe alguna explicación psicológica? ¿Es bueno hacerlo así cada año? Buscamos las preguntas o mejor aún, las respuestas a esta ya tradición entre la mayoría de nosotros.

Preguntas y respuestas ante los buenos propósitos de año nuevo que nunca cumplimos

Preguntas sobre los buenos propósitos de ano nuevo que nunca cumplimos
Por qué volvemos a plantearnos esos buenos propósitos de ano nuevo que nunca cumplimos

Aquí tienes algunas preguntas con sus respuestas sobre algo que solemos hacer la inmensa mayoría: plantearnos cada año buenos propósitos que después no cumplimos nunca.

1. ¿Por qué todos los años en esta época nos hacemos estos buenos propósitos? ¿Hay alguna explicación psicológica?

Sí, hay varias: los cambios de ciclos estacionales nos ‘remueven’ la mente y nos planteamos cambios en la vida rutinaria que no nos satisface. Los buenos propósitos son el producto de una disonancia cognitiva (de nuestro pensamiento). Buenos y correctos pensamientos para comportamientos incorrectos. Los buenos propósitos son una manera de aplacar nuestro complejo de culpa con autoengaños que sabemos que no vamos a cumplir … pero al menos lo intentamos, de palabra. En ese sentido, resultan ‘tranquilizadores’.

2. ¿Por qué somos tan poco originales y siempre todos los años nos planteamos los mismos buenos propósitos?

Porque hacen referencia a temas trascendentales:

a) La imagen que pensamos que damos de nosotros mismos .

b) La culpabilidad sentida por comportamientos incorrectos para la salud.

c) La espinita clavada de la infelicidad de la vida rutinaria.

d) La felicidad de cambiar un par de comportamientos

e) La necesidad de poner límites a las demandas de los demás, al estrés, al ceder tanto…

En realidad los buenos propósitos son un intento de controlar nuestras vidas para que dejen de controlarla los demás.

Por qué fracasamos ante esos buenos propósitos de año nuevo

3. ¿Por qué fracasamos, por qué no llegamos a cumplirlos?

Porque están planteados desde un optimismo irreal; porque se plantean desde una manera generalista, vaga, imprecisa... No se concreta el cuánto. Por ejemplo: ‘tengo que adelgazar’, sin precisar cuántos kilos, o ‘voy a hacer deporte’, sn concretar cuántos días y horas a la semana, ni qué tipo de ejercicio… o bien ‘tengo que parar un poco y llevar una vida menos estresante’, sin hacer un listado de propuestas a las que decir No.

Porque no se concreta el cómo las vamos a supervisar si los cumplimos. ¿Tachando los días en un calendario, anotando los kilos que perdemos, haciendo una gráfica con las citas que anulamos?

Porque no es suficiente tener ganas. Hay que tener motivación, motivos específicos y personales.

Porque no es suficiente un cambio de intenciones y actitudes. Hace falta un cambio concreto de comportamiento.

4. ¿Qué hacer si en febrero vemos que no los vamos cumpliendo?

Es que estaban mal planteados o no se hizo el caso necesario. Seguro que en febrero el 50% habrá fracasado y el otro 50% ya los ve como irrealizables. Para evitar esto, corrige tus errores y céntrate en los éxitos parciales conseguidos. Tampoco se trata de todo o nada. Rebaja un poco el listón. ¡A lo mejor habías sido demasiado optimista!

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5. ¿Qué hacemos si nos sentimos incapaces hasta de plantearnos buenos propósitos?

¡Ay, esa baja autoestima! ¡Con lo que valemos y el poderío que llevamos dentro! Y todo lo que conseguimos cuando algo se nos mete en la cabeza… Cuando alcanzamos estos éxitos, hemos hecho sin darnos cuenta dos cosas fundamentales para conseguirlo: visualizarnos con la meta alcanzada y establecer un programa en plan maratón, poco a poco, a largo plazo, nada de inmediatez, ya que confiar en la inmediatez del éxito frustra, baja la autoestima.

ESTRATEGIA ERRÓNEAMUCHO MEJOR…
Generalizar o hacer una lista inalcanzableMetas concretas. Paso a paso y por escrito
Optimismo irrealRealismo alcanzable
Tener ganas, motivaciónTener ‘tus motivos’
Plazos largosPlazos cortos
Cerrar los ojos y soñarComportamientos concretos
Ir a lo que salePlanes, planes… ¡tener un plan! (Y convencimiento + capacidad)
Rigidez en el fracasoFlexibilidad y continuidad
Aceptar expectativas irrealizablesAceptar de dónde partimos
No tolerar el fracasoAprender del fracaso

6. ¿Y para el antes del antes de plantearnos los buenos propósitos hay algún truco?

No engañarse. Nada se puede conseguir sin un ‘pelín’ de sufrimiento. Aceptar de dónde partimos y proponerse metas realistas y realmente alcanzables para ‘un tipo como nosotros’. ¡Hay lo que hay! Antes de nada, tener preparado el cómo y el con qué e ir comprobando lo que vamos a conseguir. ¡Preparar las maletas antes de emprender el viaje de los buenos propósitos!

En resumen: “Hay que ser cabezones, chamorros, duros de mollera (como la pila de un pozo)”

Darío Fernández Delgado (Médico de Familia y Psicólogo)

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