Cuento infantil sobre la bondad de Hans Christian Andersen

‘La pequeña cerillera’ o ‘La niña de los fósforos’ es un sobrecogedor cuento de Navidad, escrito por Hans Christian Andersen, escritor danés famoso por sus cuentos de hadas y fantasía. En esta ocasión, el cuento nos habla de pobreza, bondad, caridad, empatía y solidaridad.

Un cuento para reflexionar sobre el sentido de la Navidad: La pequeña cerillera

Cuento de Navidad para niños

Había una vez una niña muy pobre que se ganaba la vida vendiendo cerillas. Apenas conseguía algunas monedas para comer, y no tenía zapatos ni ropa de abrigo.

Era 24 de diciembre, y la pequeña caminaba descalza por la nieve, con el delantal lleno de cajas de fósforos para vender. Pero todos estaban muy ocupados preparando la Navidad y nadie se fijaba en ella.

– ¿Me compra usted una caja de cerillas?- decía a toda la gente que pasaba, con su voz dulce y suave. Pero nadie le compraba ninguna. Todos tenían prisa por llegar a casa. Al fin y al cabo, era Nochebuena.

La pequeña no podía volver a casa sin ninguna moneda. Necesitaba el dinero para su familia, así que continuó andando por la calle en busca de algún alma caritativa. Pero las calles comenzaron a quedarse desiertas. Todos cerraron las puertas de sus hogares. La pequeña escucha los cánticos de los villancicos y al mirar por las ventanas, veía preciosos árboles de luces de colores, suculentos manjares en las mesas y regalos envueltos con lazos de seda roja.

Todos parecían tan felices al calor de la chimenea… Pero ella, no tenía chimenea en su casa, ni guantes, y tenía mucho frío.

– ¡Ya lo tengo! – pensó la pequeña- Me calentaré con una de mis cerillas.

La pequeña cerillera comienza a usar sus cerillas

Así que la pequeña cerillera encendió uno de los fósforos, y se sentó en un rincón de la calle. Esa pequeña cerilla, que ardía con rapidez, significaba para ella tanto… De pronto sintió el mismo calor que si estuviera sentada frente a una pequeña hoguera. Se sintió aliviada, pero cuando fue a acercar la cerilla a sus pies congelados, ya se había apagado, así que pensó que debía encender una cerilla más.

Al encenderla, la pequeña vio ante sus ojos una mesa repleta de comida. ¡Hasta podía olerla! Extendió la mano para tocarla, pero la cerilla se apagó y con ella, se fue la imagen de la comida.

Raspó una tercera cerilla, y esta vez la niña vio un enorme árbol de Navidad, decorado con luces brillantes y preciosos adornos. Pero al ir a tocar las luces, la cerilla se apagó, y las luces ascendieron hacia el cielo, convirtiéndose en estrellas. Una de ellas, cruzó el cielo de parte a parte, dejando una preciosa estela de plata a su paso.

Entonces, la pequeña recordó a su abuela, y lo que un día le dijo: ‘cuando veas una estrella surcar el cielo, es que una persona acaba de morir y su alma asciende al reino de Dios’.

– Oh, pensó la pequeña- eso es que acaba de morir alguien…

Lo que sucedió al encender la última cerilla

La niña decidió encender otra cerilla, y al instante vio antes sí una luz cegadora. Y en medio de aquella luz, el rostro entrañable y alegre de su abuela.

¡Abuelita!– gritó llena de felicidad la pequeña- ¡Cómo te echaba de menos! ¡Quiero irme contigo!

La pequeña encendió una cerilla, y otra, y otra más, para retener la imagen de su abuela, que, poco a poco, iba descendiendo con los brazos abiertos.

Con la última cerilla, la abuela de la pequeña le abrazó y bailando, la llevó de las manos hasta el cielo.

Al día siguiente, las personas, al salir de sus casas, vieron a una pequeña, acurrucada en un rincón de la calle, con la piel blanca como la nieve y una dulce sonrisa en el rostro,  junto a un montón de fósforos gastados.

– Pobrecita- decían algunos.

– La pobre, habrá querido calentarse con sus cerillas- decían otros.

Y ninguno supo que aquella noche, la pequeña cerillera había visto cosas increíbles y que al fin se había reencontrado con su querida abuela, quien la llevó de su mano, al reino de los cielos.

Valores que transmite este precioso cuento de Hans Christian Andersen 

Sí, sin duda, este es uno de los cuentos más tristes que encontrarás, pero en su trasfondo, nos anima a reflexionar sobre ciertos valores muy ligados a la Navidad:

– El valor de la humildad.

La bondad, la caridad y la generosidad de la que carecen las personas en esta historia.

– Por qué es importante la empatía.  

– La inocencia de los niños.

Reflexiones sobre el cuento de La cerillera para los niños

Ayuda a tu hijo a comprender este cuento, que, más allá de la tristeza que transmite, también nos invita a creer que tras la muerte, existe algo mejor. También puedes reflexionar con tu hijo acerca de todos estos otros puntos:

Por qué es necesaria la empatía: El valor de la empatía puede cambiarlo todo. Incluso, salvar una vida. Si las personas que pasaban junto a la cerillera con tanta prisa, hubieran tenido empatía, se habrían dado cuenta de la necesidad de la pequeña, del frío que estaba pasando y de la urgencia para salvarla justo ese día, del día de Nochebuena.

La generosidad y la solidaridad también son valores esenciales: Un simple gesto de solidaridad hacia la pequeña cerillera, hubiera sido suficiente. Un abrigo, unos zapatos… o una invitación a pasar esa fría noche junto a una chimenea. Pero no hubo gesto solidario ni generoso por parte de nadie. Sin duda, esto es una crítica a la sociedad cada vez más deshumanizada y egoísta.

La capacidad de los niños de transformar el dolor: A pesar del frío, la cerillera no sufría, sino que al contrario, veía cosas maravillosas. Para ella, cada una de las pequeñas cerillas hacían magia. El frío le hacía tener ciertas alucinaciones que para ella eran un foco de felicidad.

Qué habrá tras la muerte: Aunque este cuento, en principio, te haga llorar de pena, en realidad fue escrito con otro sentido. El final de la pequeña no es la muerte, sino que pudo reunirse con su abuela fallecida en el cielo. Para el escritor danés, que era creyente, la muerte no supone el final, sino el principio de una nueva vida.

Preguntas de comprensión lectora para tu hijo

Puedes usar este cuento navideño para mejorar la atención y comprensión lectora de tu hijo. Para ello, debes hacer preguntas relacionadas con el texto al terminar la lectura. Usa si quieres estas preguntas:

1. ¿Qué vendía la niña descalza para ganar unas monedas?

2. ¿Vendió la pequeña alguna caja de cerillas ese 24 de diciembre?

3. ¿Qué pasó al encender las cerillas?

4. Con el último fósforo, la niña recibió una visita muy especial. ¿Quién era?

5. ¿Qué le pasó a la cerillera esa noche?

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