La niña y el acróbata. Fábula india sobre el trabajo en equipo

Esta preciosa fábula india, ‘La niña y el acróbata’, nos habla de prudencia, confianza y trabajo en equipo. Y sí, en cómo mediante la confianza y concentración en uno mismo, podemos repercutir positivamente en los demás.

TIEMPO DE LECTURA: 4 MINUTOS

La fábula india ‘La niña y el acróbata’

'La niña y el acróbata', una fábula de la India
‘La niña y el acróbata’, una fábula india

Hace mucho, mucho tiempo, vivió en la India una niña huérfana. Tenía unos preciosos ojos almendrados del color de la miel, y un pelo negro azabache que brillaba con la luz. Y además de ser hermosa por fuera, tenía un bondadoso corazón. ¡Y era muy lista, a pesar de tener solo cinco años!

La pequeña vivía en un orfanato, y soñaba con encontrar un buen día unos padres que la quisieran adoptar.

Su sueño se hizo realidad el día en el que un acróbata paró en el orfanato y decidió adoptarla. ¡Qué contenta se puso! Guardó toda su ropa en una pequeña maleta y le dio la mano. Desde entonces, recorrieron juntos muchas ciudades.

Tenían que andar bastante, pero a ella no le cansaban esos trayectos. Y el hombre la trataba con mucho cariño. La enseñó a trabajar con él. Cada vez que llegaban a un pueblo nuevo, buscaban la plaza central y representaban este número de circo: el acróbata colocaba sobre su nuca un palo muy largo y la pequeña trepaba por él hasta el extremo. Una vez arriba, saludaba a todos con la mano.

Siempre conseguían que cientos de personas se arremolinaran a su alrededor. Todos se quedaban asombrados ante el número de un acróbata que se quedaba muy quieto, como si fuera de piedra, mientras mantenía en equilibrio a una niña pequeña. Algunos se tapaban los ojos, llenos de temor, y otros aplaudían con todas sus fuerzas intentando dar ánimos a los dos.

Al acabar el número, todos respiraban con gran alivio. Era un espectáculo con riesgo, con mucho riesgo. Tres metros de altura… la niña podía caerse ante la mínima pérdida de equilibrio del acróbata.. o de ella misma.

Siempre recogían monedas tras ese número. Les daba suficiente para comprar comida y partir andando hacia el siguiente pueblo.

La niña y el acróbata: el pacto

Un día, el acróbata le dijo a la niña:

– He estado pensando, y aunque los dos nos sabemos el número de memoria, siempre tengo miedo de que te pueda ocurrir algo… Creo que para que ninguno de los dos se despiste, tú debes de estar pendiente todo el rato de lo que hago y yo estaré pendiente de lo que tu hagas.

La niña entonces respondió:

– No es así, papá… Si de verdad quieres evitar una catástrofe, tú concéntrate mucho en lo que haces y yo estaré muy pendiente de lo que tengo que hacer. Si cada uno hace bien su trabajo, no ocurrirá nada malo…

Su padre estaba realmente orgulloso de tener una hija tan prudente y tan sabia. Y así fue cómo la niña y el acróbata siguieron representando una y otra vez su peligroso número sin que nunca pasara nada.

Moraleja: «Si queremos cuidar de los demás, antes debemos cuidar de nosotros mismos y esforzarnos en hacer bien nuestras tareas»

(‘La niña y el acróbata’ – Fábula de la India)

Qué temas puedes trabajar con la fábula de La niña y el acróbata

Utiliza esta preciosa fábula india de la niña y el acróbata para reflexionar acerca de:

  • La prudencia.
  • El valor de la responsabilidad.
  • La bondad y la empatía.
  • El valor de la cooperación y el trabajo en equipo.
  • La confianza.

Reflexiones sobre la fábula ‘La niña y el acróbata’

No hay mejor manera de hacer bien a los demás que cuidando de nuestros actos, ya que todo lo que hacemos, repercute en los otros:

  • Tus actos repercuten en los demás: Tanto para bien como para mal, ‘ La niña y el acróbata’ nos recuerda que nuestros actos tienen consecuencias no solo en nosotros mismos, sino también en los demás. Por eso, de nuestra prudencia y responsabilidad dependerá también lo que suceda a nuestro alrededor. Más aún si se trata de un trabajo en equipo, en el que los resultados dependen del trabajo individual y junto de todos los integrantes del equipo. En este caso, del trabajo de la niña y el acróbata.
  • La responsabilidad como prudencia: Ser prudente es ser responsable y ser responsable es ser prudente. Pero además, el trabajo en equipo precisa de algo muy importante: confianza. En ‘La niña y el acróbata’, tanto la niña como su padre debían confiar uno en el otro. De esta forma, cada uno podría centrarse en su trabajo, sin tener dudas ni miedos acerca de lo que pudiera estar haciendo el otro. La niña sabía que su padre nunca la dejaría caer. Por su parte, el acróbata, confiaba plenamente en la concentración y prudencia de su hija. Esta confianza es básica para superar miedos y dudas y evitar tragedias.

Una reflexión más sobre ‘La niña y el acróbata’

  • Superar nuestros miedos: Con miedo, la niña y el acróbata no hubieran podido llevar a cabo su peligroso número. Ambos tenían claro que debían tener plena confianza en sí mismos y no olvidar nunca el sentido de la prudencia. Esto hace posible que podamos enfrentarnos al riesgo y las dificultades desde ‘el respeto’ pero sin miedo, sin esa emoción que nos anula o bloquea y hace, a menudo, que cometamos fatales errores.

«Ser prudente implica ser responsable y ser responsable implica ser prudente.»

— (Reflexiones sobre ‘la niña y el acróbata’)

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  • Los tres peces: Tres peces se enfrentan a un mismo problema, pero cada uno de ellos toma una actitud diferente. Uno intentará usar el ingenio cuando llegue el problema; otro, buscará la forma de adelantarse al problema, mientras que un tercer pez aceptará sin más su destino…
El cazador, el zorroy el leopardo, una fábula India con valores
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Estefania Esteban
Estefania Esteban
Periodista y escritora de literatura infantil.

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Un comentario

  1. Excelentes cuentos y demás, para que nuestros hijos vayan aprendiendo el gusto por la buena lectura y acerca de los valores. Felicitaciones.

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