La luz prestada. Fábula china sobre la solidaridad

¿Cuántas veces hemos podido ayudar a otras personas sin que nos cueste nada? Y sin embargo, nos cuesta verlo. De esto trata precisamente ‘La luz prestada’, una fábula china de ‘Anécdotas de los reinos combatientes’, que te hará pensar en ciertos valores esenciales que muchas veces olvidamos.

La fábula china ‘La luz prestada’, sobre la solidaridad

'La luz prestada', una fábula china con valores
Fábula china ‘La luz prestada’

Cuentan en las ‘anécdotas de los reinos combatientes’, que hubo una vez una mujer muy, pero que muy pobre, que trabajaba en un taller. Las obreras llevaba cada una una lámpara de aceite para iluminar la estancia. Pero esta mujer, al ser tan pobre, no tenía dinero para comprar aceite.

Un día, las otras mujeres decidieron expulsarla del taller.

– Si no vienes con tu lámpara encendida, como las demás, no puedes estar aquí. No es justo que nosotras traigamos una y tú no.

La mujer, apenada, dijo:

– Es cierto, yo no tengo dinero para comprar aceite para la lámpara, y por eso vengo todos los días antes, barro el suelo y os arreglo los asientos para que estés cómodas. A cambio, vuestras lámparas iluminan la estancia lo suficiente. ¿En qué puede molestaros que yo use la luz de vuestras lámparas a cambio de mi trabajo extra?

Las compañeras, avergonzadas, le dieron la razón y decidieron que debía quedarse en el taller.

MORALEJA: «Antes de juzgar a otro, asegúrate de verlo todo con claridad»

Qué valores puedes trabajar con esta fábula corta

Utiliza esta fábula para reflexionar acerca de:

– El valor de la generosidad.

– La solidaridad y la caridad.

– El sentido de justicia.

– La empatía.

Reflexiones sobre la fábula china ‘La luz prestada’

Hay muchas cosas que podemos hacer por los demás sin que nos cueste nada. Podemos ayudar y además salir beneficiados. Si somos capaces de utilizar la empatía y el sentido común, nos daremos cuenta de que la generosidad y la caridad también nos reportan un beneficio:

  • Ayuda y serás recompensado: La protagonista de nuestra fábula no tenía dinero suficiente para pagar aceite para su lámpara, pero sí podía recompensar con su trabajo la ayuda de las demás mujeres, compensando ese aceite que no podía sumar a las lámparas, con una mejora en las instalaciones donde trabajaban. Al principio, las otras mujeres solo veían un desequilibrio: ellas llevaban lámpara y aquella mujer no lo hacía, pero no se habían parado a pensar que ya estaba pagando esa carencia con su trabajo ‘extra’, y que además ellas salían beneficiadas sin aportar prácticamente nada, solo lo que ya llevaban para ellas mismas.
  • Un poco más de empatía: Sí, ese valor esencial tan importante para darnos cuenta de tantas cosas… Todo (o casi todo) comportamiento humano suele tener una explicación. Con algo de empatía conseguiremos entenderlo. Y así, gracias a este valor, es como el resto de mujeres del taller lograron entender que echar de allí a la mujer que no llevaba su lámpara de aceite, era en realidad una gran injusticia, ya que ella pagaba con creces la luz que las demás aportaban.
  • Cuando no cuesta nada ser solidario: A las mujeres del taller que sí llevaban una lámpara de aceite, no les costaba nada ser generosas. En realidad, esa misma luz que utilizaban, servía para iluminar toda la estancia. ¿Qué más les daba que la mujer sin recursos utilizase esa luminosidad? Y además eran las otras mujeres las que salían más beneficiadas. No se trata tanto de caridad, porque ambos lados se ven beneficiados. En este caso hablamos más bien de solidaridad.

Otras fantásticas fábulas chinas para adolescentes y adultos

Si te gustó esta fábula china con valores, prueba también a leer estas otras, que también invitan a reflexionar sobre temas muy importantes:

  • El obsequio de las palomas: Solo con empatía podemos ser realmente bondadosos. Y esto es así porque a veces confundimos las necesidades de otros con las nuestras propias. Antes de hacer el bien, debemos pensar en qué es lo que necesita el destinatario de tal muestra de bondad.
  • El hombre que no vio a nadie: Cuidado con esa avaricia que nos ciega hasta tal punto de impedirnos ver dónde está el límite del riesgo, ese que a menudo nos precipita a un abismo en donde terminamos perdiéndolo todo.
  • Dirección contraria: De nada sirve tener los mejores recursos para lograr nuestro objetivo si no tenemos claro el camino que debemos seguir. Es más, peor aún si además nos entretenemos y decidimos ir en dirección contraria pensando que llegaremos a tiempo a nuestra meta a pesar de todo.
  • Y encuentra aquí muchas más FÁBULAS con valores para reflexionar.

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Estefania Esteban
Estefania Esteban
Periodista y escritora de literatura infantil.

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