Un divertido cuento tibetano sobre la astucia para niños y mayores

Ante un enemigo imponente, puede más la astucia que la fuerza. Y si no, mira lo que pasó en este cuento tibetano: ‘El tigre y la rana’, un cuento para niños y mayores que nos habla de cómo salir airoso de un problema usando la inteligencia y sí, buenas dosis de coraje y determinación.

Un divertido cuento para niños sobre la astucia: El tigre y la rana

El tigre y la rana, cuento tibetano para niños
El tigre y la rana’, un cuento tibetano para niños sobre el ingenio

Un enorme tigre salió un día de caza a la selva. ¡Tenía mucho hambre! Llevaba tres días sin comer, y no podía más, así que estaba dispuesto a comerse al primer animal que encontrara en su camino. Y ese animal resultó ser una pequeña rana.

– ¡Vaya!- se dijo el tigre– ¡Qué pequeña es! Pero tendré que comer igualmente…

La rana, un tanto asustada, decidió subirse a lo más alto de un montón de césped. Se hinchó todo lo que pudo y dijo:

– ¿Dónde vas, tigre?

– Pues busco comida. ¡Estoy hambriento! Y aunque seas pequeña, tendré que comerte.

– ¿Ah, sí? ¡Eso es porque no sabes lo poderosa que soy! De hecho, soy el rey de las ranas y puedo hacer cosas increíbles. Por ejemplo… ¿ves ese río?- dijo la rana señalando un riachuelo que tenían cerca- ¿Qué te apuestas a que soy capaz de cruzar de su salto al otro lado?

– ¡Ja, ja, ja!- No digas tonterías, rana vanidosa- dijo el tigre- Yo saltaré, pero tú dudo que puedas llegar muy lejos con una sola zancada.

– De acuerdo, saltemos a la vez.

– Muy bien- respondió el tigre.

Y cuando el tigre se agachó para impulsarse con las patas de atrás, la rana de un saltito se agarró a su cola y fue con él en su salto.

El tigre y la rana astuta…

Así, cuando el tigre aterrizó al otro lado del río, miró ni y no vio a la rana a lo lejos. ¡Qué sorpresa! ¡Estaba junto a él!

– Pero… ¿Cómo lo has hecho?- preguntó extrañado.

– Ya te lo dije, tigre… puedo hacer cualquier cosa. Verás… intentemos vomitar.

El tigre intentó vomitar, pero como no había comido nada en tres días, no pudo echar absolutamente nada. En cambio, la rana vomitó una maraña de pelos de tigre que le había arrancado de la cola al agarrarse. El tigre miró aquello asombrado:

– Pero… ¿cómo lo hiciste?

– Esto es de un tigre que me comí ayer… no digerí bien algunos de los pelos…

El tigre, muerto de miedo, salió corriendo lo más rápido que pudo. En su camino, se encontró con un zorro, que le preguntó:

– ¿Qué te pasa, tigre? ¿Dónde vas con esa cara de terror?

– No me vas a creer, pero me encontré con el rey de las ranas y es terrorífico

– ¿Una rana, dices? ¿Escapas de una minúscula e insignificante rana?

– Sí, pero no es como todas las demás…

– Bueno, eso tendré que verlo yo mismo. Te acompañaré y te demostraré que es una rana cualquiera… pero por si acaso a mitad de camino te arrepientes, te entra miedo y quieres dar la vuelta, será mejor que atemos nuestras colas.

Los animales ataron sus colas y fueron a ver a la rana, que al verles llegar, volvió a subirse a su montón de césped y a hincharse todo lo que pudo.

– Oh- dijo entonces la rana- ¡Un gran zorro! Aún no pagaste tu peaje en carne… ¿Qué me traes para comer, un perrito?

Al oír esto, el tigre pensó que el zorro le había tendido una trampa, y que en realidad le quería entregar a la rana, así que dio la vuelta y corrió con todas sus fueras, muerto de miedo, arrastrando con él al zorro. Tanto corrieron que nunca más les volvieron a ver por la selva.

Qué valores puedes trabajar con el cuento ‘El tigre y la rana’

Usa este fantástico cuento tibetano para hablar de estos temas:

El ingenio para salir de los problemas.

– Qué genrea el miedo. Tipos de miedos.

– La autoestima.

Reflexiones sobre este cuento tibetano para niños y mayores

Los cuentos tibetanos bien podrían ser fábulas con moraleja. En este caso podría ser algo así: «Utiliza el ingenio y no la fuerza para salir de los problemas». Pero también podríamos hablar del miedo y de cómo usarlo a favor nuestro:

El miedo ‘bueno’ y el ‘malo’: no es muy correcto hablar de miedo bueno y malo, pero sí de ese miedo que nos puede beneficiar y del miedo que nos perjudica. En esta historia salen reflejados estos dos tipos de miedo. En el caso de la rana, es capaz de manejar y controlar el miedo a su favor. Claro que se siente aterrorizada, pero es ese miedo que le pone en elerta, que le indica ‘cuidado, ¡peligro!’, y que le hace agudizar el ingenio y todos los sentidos. Ese es el miedo que debemos aprovechar a nuestro favor, el que previene. Y sin embargo el tigre siente ese otro miedo que paraliza y amenaza. No es capaz de controlarlo, y termina huyendo al creer cosas que en realidad son mentira. Es el miedo que nace de nuestra imaginación y nos hace ver y creer cosas increíbles.

El ingenio, nuestro mejor aliado: la rana fue tremendamente astuta. Tenía todas las de perder. Era pequeña y frágil frente al poderoso tigre. Sin embargo, usó la inteligencia e hizo creer al tigre que era poderosa. Al final, consiguió sobrevivir y librarse del enorme animal. Una vez más, el cuento nos viene a decir que no importa la fuerza, sino la astucia y por supuesto, la autoestima.

Confía en tus posibilidades: la rana creía que podía vencer al tigre, creía en su inteligencia, en sus capacidades. No hay nada como alguien que cree en sí mismo para que consiga todo lo que se proponga, por difícil que sea. Trabaja la autoestima y valora tus capacidades. Será tu mejor aliado en todas las facetas de la vida.

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