El perro y el cocinero. Fábula de Esopo sobre la presuntuosidad

Esta fábula corta, ‘El perro y el cocinero’, es una fábula de Esopo que nos advierte de algo: la generosidad que se ofrece con aquello que no nos pertenece, solo por querer ‘aparentar’ cierta importancia. Una generosidad que nace de la vanidad. Desconfía de ese tipo de ‘invitaciones’ y propuestas que prometen ganancias de aquello que pertenece a otros.

TIEMPO DE LECTURA: 1 MINUTO

Una fábula de Esopo sobre la ‘generosidad’ engañosa: El perro y el cocinero

El perro y el cocinero, una fábula de Esopo sobre la presuntuosidad
Fábula de Esopo ‘El perro y el cocinero’

Existió una vez un cocinero que decidió dar una gran fiesta, con banquete incluido, para todas sus amistades y familiares. Tenía el cocinero un perro, que al enterarse de la preparación del gran banquete, decidió invitar a un amigo.

– Ven a mi fiesta y verás que no te falta comida- le dijo al otro perro.

Por supuesto, éste aceptó. Y ciertamente, el banquete que había preparado el amo de este ‘generoso’ perro era fabuloso. Su amigo perro meneaba la cola de contento:

– ¡Qué suerte la mía! No me faltará comida y no pasaré hambre en los próximos días.

Sin embargo, el cocinero, que iba de un lado a otro con prisas, al ver a aquel animal en medio de su salón, lo agarró por las patas y lo lanzó por la ventana. El perro se dio un buen golpe, y dolorido, se cruzó con otros perros que le preguntaron:

– ¿Qué tal, amigo? ¿Cuánto comiste en el banquete al que te invitaron?

Y el perro contestó:

– Pues de tanto que bebí debo andar un tanto embriagado, porque ni sé por dónde salí.

Moraleja: «No te fíes de la generosidad de la que otros presumen con algo que no les pertenece»

(‘El perro y el cocinero’ – Esopo)

Qué temas puedes tratar con esta fábula corta del perro y el cocinero

Utiliza esta fábula de Esopo, ‘El perro y el cocinero’, para hablar de:

  • La generosidad.
  • El valor de la prudencia.
  • La presuntuosidad o vanidad.
  • Por qué a veces hay que desconfiar de ciertas propuestas.

Reflexiones sobre la fábula del perro y el cocinero

Desde luego, aunque exista una buena intención en una propuesta o invitación, hay que tener siempre mucho cuidado y cerciorarnos de a qué se nos invita o qué se nos propone. Esto ha quedado bastante claro en esta fábula del perro y el cocinero. Pero hay más:

  • Infórmate bien de aquello que te proponen: Cuando recibimos una invitación o una buena propuesta que supone un beneficio para nosotros, antes, debemos informarnos bien. Si en ‘El perro y el cocinero’, el perro invitado hubiera pensado bien en la propuesta, se hubiera dado cuenta de que era el cocinero y no su amigo perro el que debía invitarle, ya que el banquete lo preparaba él, y no su amigo. Es como si alguien te invita a una fiesta y tú invitas a su vez a otra persona desconocida para el anfitrión. Él no está invitado. Es quien organiza la fiesta quien debe decidir a quién invita.
  • La generosidad ‘engañosa’: El valor de la generosidad se ejerce con aquello que nos pertenece, no con algo que pertenece a otra persona. No se puede ser generoso con lo que no nos pertenece. Y en este caso, en ‘El perro y el cocinero’, el perro que invitó a su amigo, intentaba ser generoso con algo que no era suyo. Eso no es generosidad, sino una forma de aprovecharse de otros. En este caso, el perro del cocinero es muy presuntuoso al creer que tiene potestad de invitar a quien quiera a la fiesta de su amo.

«La generosidad solo puede nacer de aquello que nos pertenece, no de algo que pertenece a otro»

(Reflexiones sobre la fábula del perro y el cocinero)

Más reflexiones sobre la fábula ‘El perro y el cocinero’

  • Si hubiera sido prudente…: Si el perro invitado hubiera sido más prudente y se hubiera escondido, tal vez no hubiera tenido ese final. El cocinero tal vez no le hubiera visto. Hay que ser precavido y astuto, sobre todo en este caso, en el que el perro invitado intentaba beneficiarse de algo que no le correspondía. Este tipo de invitaciones de algo ajeno, supone un riesgo, un peligro. Es algo que deberíamos recordar.
  • No te fíes: Aunque la propuesta o invitación en esta fábula del perro y el cocinero vino a través de un amigo, el perro invitado tendría que haber desconfiado, al saber que era el amor de su amigo y no él quien preparaba aquella fiesta. La generosidad de su amigo solo era fruto de la vanidad, del querer aparentar cierta importancia. Las consecuencias, ya las conocemos.

Otras fantásticas fábulas de Esopo para niños y mayores

Si te gustó esta genial fábula corta, ‘El perro y el cocinero’, prueba a leer también estas otras fábulas de Esopo. Por supuesto, todas incluyen reflexiones finales sobre su moraleja:

  • Los ratones y las comadrejas: Esta fábula nos habla de las consecuencias de la irresponsabilidad. Cuando la vanidad o el narcisismo nos hace olvidar nuestras responsabilidades, las consecuencias pueden ser terribles no solo para nosotros…
  • Las dos cabras: Cuando dos personas discuten y ninguna de las dos cede, ambas terminan dañadas y el problema, no se resuelve. Esta famosa fábula de Esopo sugiera la necesidad de ceder para alcanzar un acuerdo y salir ambos beneficiados.
Las dos cabras, una fábula de Esopo sobre la terquedad
Fábula de Las dos cabras
  • La rana gritona y el león: No presumas demasiado y sé prudente en determinadas circunstancias. Cuidado con esa vanidad que transforma la realidad y la deforma…

Y si lo que buscas son fábulas narradas, encontrarás muchas aquí, en el canal de podcast de Tucuentofavorito.com. Recuerda que es gratuito:

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Estefania Esteban
Estefania Esteban
Periodista y escritora de literatura infantil.

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