Cuento corto con valores para adolescentes y adultos

Este breve relato, ‘El oasis’, nos sirve para reflexionar acerca de cuáles son los principales valores que seguimos en nuestra vida. ¿Somos de verdad solidarios y generosos o pensamos antes en nuestros propios intereses? Descubre este cuento budista y las reflexiones que lo acompañan.

Un relato breve sobre la solidaridad: El oasis

Un cuento budista sobre la solidaridad: El oasis
‘El oasis’, un cuento corto sobre la solidaridad

Andaban dos hombres perdidos por el desierto. Las horas pasaban y cada vez sentían más sed y más hambre. De pronto, llegaron a una tapia muy alta. Tras ellas se podía escuchar con nitidez el sonido de una cascada y un arroyo. Y por encima de la pared asomaba alguna rama de un frondoso árbol frutal.

Uno de los dos hombres no se lo pensó y comenzó a trepar a toda velocidad y con mucha agilidad por la pared, hasta llegar a lo más alto y perderse más allá de la tapia.

El otro hombre, sin embargo, recogió uno de los frutos que habían caído de las ramas para tomar algo de alimento, dio media vuelta y se dispuso a buscar más personas perdidas en el desierto para indicarles el camino hacia aquel oasis.

Qué temas se pueden trabajar con el cuento budista ‘El oasis’

Utiliza este texto breve para reflexionar acerca de estos temas:

– El valor de la solidaridad.

– La generosidad.

– El valor de la empatía.

Reflexiones sobre este cuento corto

No resulta nada fácil ser solidario. Y no es nada fácil ser generoso cuando además no te sobra nada y sí te falta mucho. Sin embargo, es curioso cómo algunas personas, aún teniendo bien poco, tienen esa maravillosa capacidad (virtud más bien) de pensar antes en el otro que en sí mismo:

El valor de la empatía te hace ser solidario: en el momento en el que desarrollamos la empatía, somos capaces de contemplar las necesidades del otro como si de nosotros se tratara. El hombre que decidió buscar a otros que también estaban perdidos en el desierto es porque él mismo recordó al instante la agonía y el desasosiego que sentía cuando caminaba a altas temperaturas por el desierto, perdido y ya casi sin esperanzas. Y ese sentimiento hace que busques ayudar urgentemente a quien pasa por esa misma situación.

Sin duda, no es una tarea sencilla. Se necesita mucho valor. Solo unos pocos son capaces de llegar a tal sacrificio.

Es cuestión de actitud: no podemos criticar la actitud del hombre que escala la tapia. Había caminado tanto y estaba tan hambriento y sediento, que dejó primar su primer impulso de supervivencia, sin pensar que podía beber y alimentarse y luego, como hizo su compañero, intentar ayudar a otros.

Podemos entender perfectamente que en ese momento solo pensara en él. Lo que nos maravilla de este cuento corto es la actitud de su compañero, el ejemplo que nos da. Aún en la misma situación que el otro hombre y a pesar del cansancio, es capaz de pensar y no dejarse llevar por las emociones. ¿Y si puedo ayudar a otros en mi misma situación? Y a pesar del riesgo que supone, decide hacerlo.

Otros preciosos cuentos budistas para reflexionar

Si algo tienen en común los cuentos budistas es que sus mensajes ‘nos mueven por dentro’. Son muy claros a pesar de utilizar metáforas e historias concretas. Prueba a leer también estos otros:

La cuerda de la vida, un cuento budista para reflexionar
La cuerda de la vida
El desafío, un cuento budista para reflexionar sobre las dificultades de la vida
El desafío
La prueba, un cuento budista sobre las tentaciones y la conciencia
La prueba

– Un cuento sobre las cosas que nos atan, con La cuerda de la vida: a veces nos agarramos a algo pensando que es lo que nos ayuda a sostenernos en la vida, cuando resulta ser precisamente lo contrario, una cuerda que nos ata y nos hace daño. Descúbrelo con este maravilloso relato.

– Por qué hay obstáculos en la vida, con El desafío: es curioso, pero tendemos a quejarnos de lo difícil que se pone a veces nuestro camino en la vida. Pero, ¿qué pasaría si no hubiera piedras ni baches y todo fuera un ‘camino de rosas’? ¡Te sorprenderá!

– Sobre el control de las emociones con La prueba: no es fácil dejar las emociones y los deseos en un segundo plano. Pero se puede conseguir. No dejes de leer este fantástico cuento corto.