Una fábula corta sobre los consejos que encierran una doble intención

Con esta fábula china, ‘El muro desmoronado’, podrás reflexionar sobre dos posibles teorías respecto a la moraleja que transmite. Una de ellas está relacionada con la necesidad de desconfiar de algunos ‘consejos’ que intentan ocultar una mala acción. La otra, puede llevarnos a pensar en los prejuicios. ¿Con cuál te quedas? No dejes de leer este texto corto y sus reflexiones finales y saca tus propias conclusiones.

Una fábula china sobre los prejuicios: ‘El muro desmoronado’

Una fábula sobre los prejuicios: El muro desmoronado
El muro desmoronado’, una fábula china sobre los prejuicios

Hubo una gran tormenta en el reino de Song y parte del muro de la casa de un hombre rico del reino se vino abajo.

– Si no reparas ese agujero, por ahí va a entrar un ladrón- le dijo su hijo.

Lo mismo le dijo un vecino que le vio.

– Deberías reparar ese muro, vecino. Si no entrará un ladrón a robarte…

Esa misma noche, un ladrón entró en su vivienda y se llevó una gran cantidad de objetos de valor de su casa. Entonces, el hombre elogió la inteligencia de su hijo por haberle advertido pero desconfió de su viejo vecino.

MOraleja: «tendemos a sacar conclusiones guiados por nuestros prejuicios. no siempre acertamos»

Qué valores podemos trabajar con la fábula ‘El muro desmoronado’

Utiliza esta fábula para hablar de todos estos temas:

– Los prejuicios.

– La confianza.

– Las mentiras.

Reflexiones sobre esta fábula corta para niños y mayores

Esta fábula, escrita por Han Fei Zi, trata dos temas esenciales. Uno de ellos es ‘el consejo’ que intenta ocultar una mala acción. El otro, el de las ‘conclusiones’, fruto de nuestra ‘intuición’, que a veces no son acertadas:

¿Quién fue el ladrón?: en ningún momento la fábula nos dice quién entró a robar a la casa del rico. Podría haber entrado cualquiera, desde el hijo o el vecino que vieron el muro roto y le aconsejaron repararlo hasta un desconocido que hubiera visto también aquel muro desmoronado. Pero el hombre se quedó con uno de los sospechosos. Rápidamente pensó que su vecino había sido el ladrón. ¿Por qué? Descartó a su hijo por ser precisamente hijo suyo y de pronto entendió en el consejo del vecino un intento de ocultar sus verdaderas intenciones. A esto le llamamos prejuicios, ya que todas las acusaciones que podamos hacer sobre otra persona sin pruebas fidedignas, no son más que hipótesis.

Recordemos siempre que nunca debemos negar la presunción de inocencia de una persona hasta que se demuestre lo contrario.

Los consejos maliciosos: también es verdad que el hombre podía estar en lo cierto, ya que existen consejos que en realidad persiguen otra finalidad. Consejos que son mentiras disfrazadas para ‘evitar’ más tarde sospechas. Sí, es cierto que su vecino pudo dar ese consejo para intentar evitar que luego sospecharan de él.

No te fíes de todos: desconfía de todos los consejos. Lo importante es aprender a detectar las personas de las que realmente podemos confiar. Aunque incluso esas, algún día podrán decepcionarte. Es difícil conocer a alguien hasta el punto de confiar plenamente en él.

Otras fantásticas fábulas chinas para reflexionar

Aquí encontrarás otras fábulas cortas originarias de China que tratan temas similares a este:

La sospecha, una fábula china sobre los prejuicios para niños y mayores
La sospecha
El platanero talado, una fábula sobre las mentiras
El platanero talado
Fábula china sobre las consecuencias de nuestros actos: El rob de la campana
El robo de la campana

– Otra fábula sobre los prejuicios con ‘La sospecha’: los prejuicios muchas veces nos llevan a enjuiciar a otra persona sin tener prueba ninguna. Nos dejamos llevar por ‘ideas’ preconcebidas o ‘intuiciones’ que en la mayoría de las veces consiguen que nos equivoquemos.

– Los consejos maliciosos en El platanero talado: no te fíes de todos los consejos, porque algunos esconden un objetivo particular que te perjudica y beneficia a quien te aconsejó. Son los llamados consejos maliciosos. Después de leer esta fábula corta, lo entenderás mejor.

– No podrás esconder las consecuencias de tus actos, en El robo de la campana: por mucho que lo intentes, todo lo que hagas será bien visible ante los demás. Puedes que tú intentes no ver las consecuencias de tus actos, pero no podrás evitar que el resto lo vea.