Cuento clásico de Perrault sobre el maltrato machista para niños

‘Griselda’ es un cuento clásico de Charles Perrault del que encontrarás numerosas versiones. Sin embargo, la historia puede estar basada hechos reales, ya que un noble italiano vivió una situación muy parecida a la que Perrault cuenta en esta versión infantil. El cuento nos anima a reflexionar sobre varios temas, como el valor de la paciencia, la desconfianza, la crueldad y por supuesto, el machismo y el maltrato. 

Un cuento sobre la paciencia y el maltrato machista para los niños: Griselda

Cuento infantil sobre la paciencia y el maltrato

Hace mucho tiempo, vivió un príncipe italiano, a orillas del río Po. Era un joven muy apuesto, inteligente y fuerte. Le gustaba tanto la caza, que no encontraba un momento para buscar mujer, y el tiempo pasaba. Así que en la corte, comenzaban a ponerse nerviosos, porque necesitaban que el príncipe asegurara descendencia. 

Los más cercanos al príncipe, consiguieron convencerle de la necesidad de encontrar una mujer, aunque él les dijo:

– Mirad, no confío en las mujeres. Creo que todas te engañan, así que solo me casaré con aquella que demuestre que me quiere de verdad y nunca será capaz de traicionarme.

Y todos parecieron estar de acuerdo. 

El príncipe al fin se casa

Un día, el príncipe salió de caza por el bosque, como de costumbre. Pero ese día llevaba muchas horas galopando y tenía mucha sed. Entonces, vio a una pastorcilla, que cuidaba sentada a su rebaño, mientras hilaba con mucha paciencia. A su lado, había un arroyo, así que él se bajó del caballo e intentó beber. Entonces, la pastorcilla, al ver que tenía sed, le dijo:

– Esperad, yo tengo agua, y os será más fácil beber de un cuenco. Y sin pensárselo más, corrió al interior de su casa, y salió con un cuenco lleno de agua.

– Muchas gracias, pastorcilla- contestó entonces el príncipe- ¿Cómo te llamas?

Griselda, señor- respondió ella.

El príncipe sintió entonces algo que jamás había sentido… Aquella pastora era tan amable y hermosa… 

Durante los días siguientes, el príncipe acudió a ver a la pastorcilla, y según la iba conociendo más, quedaba más prendado de ella. Hasta que un día, le pidió que se casara con él. Y ella aceptó encantada.

La boda se celebró en seguida, y la pastorcilla cambió sus ropas humildes por preciosos vestidos de encaje y seda. Sin embargo, a pesar de los lujos, Griselda seguía siendo la misma, y no perdió nada de su humildad. 

El príncipe vuelve a desconfiar de las mujeres

Griselda era cada día más maravillosa y bondadosa, y el príncipe no podía creer que pudiera ser así. Sobre todo después de tener su primera hija, a la que Griselda mimaba y cuidaba con exquisita delicadeza y mucho amor.

– ¡No puede haber nadie tan bondadoso como ella! – pensaba el príncipe- ¡Esto seguramente sea una trampa! No puedo dormirme… tengo que estar alerta. Ya lo tengo: pondré a prueba a mi mujer. 

El príncipe pensó que su mujer en realidad quería tenderle una trampa, así que, para ponerle a prueba, le prohibió hablar con nadie en el palacio, y más tarde, la encerró en una habitación. Y sin embargo ella, lejos de mostrar rencor, ella le continuaba tratando con cariño, a pesar del dolor y humillación que suponía ese castigo.

– Seguramente quiera probar mi fidelidad y paciencia– pensaba ella.

Sin embargo, el golpe más duro llegó cuando el príncipe decidió arrebatarle lo que Griselda más amaba: su hija. Él se llevó a la niña a un convento para que la cuidaran y más tarde, dijo a Griselda que la pequeña había muerto. 

La pobre pastorcilla sintió que su corazón se partía en dos, y su tristeza y dolor hicieron pensar al príncipe que su mujer no tardaría en sentir odio y sed de venganza… Pero no fue así. Ella siguió demostrándole amor y bondad. 

El reencuentro del príncipe con Griselda y su hija

Pasaron unos cuantos años, y la hija del príncipe y Griselda creció. Era bella y bondadosa como su madre, y no tardó en captar las miradas de todos los jóvenes. De hecho, uno de ellos se enamoró y le pidió matrimonio.

El príncipe decidió poner a prueba de nuevo a su mujer, y ante la falta de un nuevo heredero, le dijo que debía buscar otra mujer. Y así fue cómo Griselda regresó a su humilde cabaña del bosque, y el príncipe, dijo que se casaría con una bella dama criada en un convento… su hija. Pero también llamó a Griselda y le dijo que tenía que instruir a la joven y prepararla para su nueva vida en palacio.

Griselda regresó al palacio, y al conocer a la joven, sintió algo especial. Creía conocerla de algo, pero no estaba segura. Lo que sí tenía claro es que no deseaba que su marido tratara a esa joven como le había tratado a ella, y así se lo dijo:

– Yo he aguantado un trato cruel y humillante durante mucho tiempo. Pero esta joven no lo soportará y morirá de pena.

El príncipe se dio cuenta de que Griselda seguía siendo la misma mujer bondadosa del primer día, que quería proteger a una joven a la que ni siquiera conocía… Y de pronto entendió que su bondad era auténtica. Entonces reveló la identidad de la joven y explicó que era una prueba para su verdadera mujer… Dio el consentimiento para que su hija y el joven enamorado se casaran y pidió a Griselda que regresara al palacio. Pero entonces ella, para asombro del príncipe, decidió rechazar la oferta:

– Prefiero quedarme en mi humilde cabaña del bosque que volver a vivir tu crueldad. Y así, el príncipe se quedó solo y la pastorcilla vivió feliz en su casa con la compañía de su hija. 

Valores que puedes trabajar con este cuento

Con este cuento clásico, cuya historia también apareció en el Decameron de Boccaccio, puedes trabajar estos valores:

El valor de la humildad pero nunca humillación.

La paciencia como una gran virtud..con sus límites.

– El valor de la bondad.

– La confianza en los demás.

– El valor de la amabilidad.

Reflexiones sobre este cuento de Perrault para los niños

Con este cuento puedes hablar con tu hijo de numerosos temas. Entre ellos:

La paciencia es una gran virtud, pero todo tiene un limite: Griselda demostró muchísima paciencia con alguien que no le estaba tratando bien. Sin embargo, al final la paciencia tiene un límite y decidió acabar con esa situación. En realidad, alguien que no confía en ti, no se merece tu paciencia.

La necesidad de confiar en los demás: En realidad, el príncipe también estaba sufriendo constantemente. Por un lado, amaba a Griselda y por otro, su desconfianza le llevaba a ser cruel con ella. Sin duda, las características de un maltratador. En una relación de pareja, como de amistad, la confianza mutua es esencial.

La humildad de Griselda: La joven pastorcilla no cambia de forma de ser a pesar de cambiar de vida. El palacio supone una gran tentación para dejarse llevar por los lujos y sin embargo, ella sigue siendo la misma humilde pastorcilla del principio. La humildad consigue que no perdamos la esencia y nunca olvidemos quiénes somos y de dónde venimos. Sin embargo, no debemos confundir humildad con humillación. Se puede ser humilde pero nunca dejarse maltratar por nadie. 

El maltrato del príncipe: El príncipe representa al machismo y al maltrato que aún hoy, por desgracia, se da en todos los países. Desde el principio dice desconfiar de las mujeres y luego paga con desprecio y crueldad el amor y bondad de Griselda. En este caso, Griselda debería haberle rechazado mucho antes, pero su amor hacia el príncipe hace que siga resistiendo el maltrato. Algo así es lo que sucede con muchas mujeres que viven esta misma situación y no tienen la fuerza suficiente para alejarse de su maltratador. 

Preguntas de comprensión lectora para tu hijo

Utiliza si quieres este cuento para mejorar la atención y comprensión lectora de tu hijo. Para ello, puedes usar estas preguntas al finalizar la lectura:

1. ¿Por que no quería buscar una mujer el príncipe?

2. ¿De quién se enamoró el príncipe?

3. ¿Por qué empezó a tratar mal a Griselda el príncipe?

4. ¿Qué le dijo el príncipe a su mujer cuando se llevó a su hija lejos de allí?

5. El príncipe al final echó del palacio a su mujer… ¿por qué le pidió después que volviera?

6. ¿Se reencontró Griselda con su hija?

7. ¿Al final dónde se quedó Griselda a vivir?

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