Una fábula de Fedro sobre la necesidad de ir a la escuela y sobre el valor de las cosas

‘El gallo y la perla’ es una fantástica fábula corta para niños sobre la importancia de ir a la escuela y la necesidad de adquirir una serie de conocimientos para aprender a apreciar las cosas importantes y valiosas. Una gran fábula de Fedro que nos recuerda que a veces por ignorancia dejamos pasar grandes oportunidades. Tiene sin embargo esta fábula, recreada también por Esopo y Jean de La Fontaine, otra posible interpretación, y es que nada tiene el mismo valor para todas las personas.

Una fantástica fábula corta para niños sobre la necesidad de ir a la escuela: El gallo y la perla

Fábula corta para niños

Vivía en un gallinero un gallo muy tragón y muy orgulloso, que siempre presumía ante los demás de tener los colores más hermosos y ser el más bravo. Se pasaba el día paseando por la granja en busca de alimento, picoteando todos los granos de maíz que veía en el suelo.

Un día, el gallo no encontraba comida, porque los pollitos habían pasado por allí y ya se habían comido todos los granos de maíz. Entonces comenzó a escarbar en la arena al ver algo brillar, pero no era un grano de maíz, sino una valiosísima perla.

– Oh, qué pena- dijo el gallo- Ni yo puedo ser de provecho para ti ni tú me sirves de nada.

Moraleja: ‘Por falta de preparación o por ignorancia, muchas veces se desprecian las cosas más valiosas’

La versión de la fábula ‘El gallo y la perla’ de La Fontaine

Existe una versión de Jean de La Fontaine de esta misma fábula. Con un estilo más en verso, y es la siguiente:

Una perla se encontró
cierto gallo; la cedió
a un lapidario, y decía:
“Pienso es fina, mas de fijo
el menor grano de mijo
mucho más me convendría”.

Un manuscrito heredó
cierto Ignaro; le llevó
a un bibliófilo, y decía:
“Pienso es raro y exquisito,
pero el menor escudito
mucho más me convendría”. 

Vocabulario: – Ignaro significa ‘ignorante’.

Moraleja: ‘Lo que no tiene utilidad, no tiene valor’

Reflexiones de las fábulas de Fedro y de Jean de La Fontaine

Con estas dos fábulas puedes reflexionar con los niños acerca de varios temas. Se puedes sacar dos conclusiones muy válidas, a partir de las cuales podemos hablar con los niños:

Debemos tener conocimientos necesarios para aprender a dar valor a las cosas: A veces, por ignorancia, no somos capaces de valorar lo más valioso. Y no solo se trata de los objetos materiales. La escuela y los conocimientos nos ayudan a abrir la mente, a reflexionar con mayor facilidad, a tener más argumentos que usar para profundizar en determinados pensamientos. Si no tenemos las herramientas necesarias, los conocimientos adecuados, no seremos capaces de formar opiniones sólidas, de pensar por nosotros mismos, de dar valor e importancia a ciertas cosas. A los más ignorantes, todo les parece lo mismo.

Reflexión sobre la otra moraleja de esta fábula

El valor de las cosas varía en función a nuestras necesidades: La otra gran idea que surge de esta fábula es la necesidad de cada cual y la utilidad de las cosas en función del bien que nos aporte. En esta ocasión, el gallo lo que necesitaba era comida, no una perla, que no puede saciar su apetito y de la que no se ve capaz de sacar beneficio alguno. Así que, por muy valiosa que sea para otros, a él le resulta totalmente inútil.

Sobre la relatividad de las cosas: Muchas discusiones se originan por las diferentes visiones que tenemos de las cosas y la diferente importancia que le damos. Pero es que la realidad es distinta para cada uno, y por tanto, las prioridades y necesidades, así como el valor que damos al as cosas, también. Cada uno tiene una realidad y una escala de valores y cosas importantes en función de cómo afecta a su vida. Por ejemplo, no todos dan la misma importancia al trabajo: mientras que unos lo necesitan para comer, otros tienen la vida más resuelta y no se sienten tan agobiados. Para unos es una necesidad y para otros un mero entretenimiento. Y aunque los primeros sean seguramente una mayoría, también hay otros que valoran el trabajo de forma diferente.Lo mismo sucede con todo lo demás.

Algunas preguntas para mejorar la atención y comprensión lectora

Prueba a usar algunas preguntas al finalizar la lectura para mejorar la atención y la comprensión lectora de tu hijo. Tal vez estas puedan servirte:

1. ¿Qué se encontró el gallo escarbando en la arena?

2. ¿Por qué no se alegró el gallo de encontrar una perla?

3. ¿Qué crees que hubiera preferido encontrar el gallo en lugar de la perla?

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