Una extraña historia con un final sorprendente

Existen infinidad de leyendas chinas muy antiguas que hacen referencia a extrañas historias, como es el caso del ‘Doctor perro’. Se trata de una leyenda que habla del origen de una dinastía china (la dinastía Yu), famosa por habitar en unas recónditas montañas. Descubre este sorprendente relato.

El extraño caso del doctor perro, una leyenda china sorprendente

La leyenda china del extraño caso del Doctor perro
El doctor perro, una leyenda china sorprendente

Cuentan los más ancianos habitantes de China que hace mucho tiempo existió un caballero noble y muy sabio. Era viudo y solo tenía una hija, a la que amaba con locura y a la que cuidaba y ofrecía todo lo que necesitaba.

La niña, sin embargo, no era caprichosa, y aprendía rápido las enseñanzas de su padre. Por ejemplo, para guiarla por el camino del bien, el hombre, el señor Min, usaba sus hermosas cometas, el juguete favorito de su hija. Cuando la niña se portaba mal, escribía en una tira de papel muy larga aquella mala acción y la ataba a la cola de la cometa. Salía con ella y con su hija a la colina y hacía que volara alto, muy alto. Cuando ya casi rozaba el cielo, pedía a su hija que cortara el hilo que sostenía a la cometa.

– Pero papá… me quedaré sin ella…

– Pero te librarás de tus pecados y sabrás que no debes hacerlo más.

Y la niña siempre terminaba obedeciendo a su padre.

La extraña enfermedad de Madreselva

Madreselva, que así se llamaba la niña, creció y se convirtió rápidamente en una jovencita muy hermosa y con muchísimas virtudes. Era inteligente y buena. Pero de pronto un día enfermó, y a pesar de contar con el mejor médico de la región, no conseguían averiguar qué le sucedía. La joven sufría una altísima fiebre y no podía levantarse de la cama.

Su padre, asustado, ofreció todas sus riquezas y hasta la mano de su hija a aquel que consiguiera curarla. Y ante tal recompensa, no tardaron en llegar decenas de doctores de todo el continente. Algunos, atraídos por la suculenta recompensa material y otros, por la belleza y el encanto de la chica. Pero ninguno conseguía dar con el antídoto para curar a la joven.

La extraña aparición del Doctor perro

Los días pasaban y ella empeoraba. De hecho, un día, llamó a su padre y le dijo:

– Padre, me encuentro muy mal… Durante este tiempo me he aferrado a la vida por ti, porque no quiero que sufras si me marcho. Pero ya no tengo fuerzas para seguir luchando… creo que debo partir.

El padre lloró amargamente y salió de la habitación. Fue entonces cuando vio, en medio del pasillo, a un perro lanudo, de tamaño mediano. Parecía un perro de montaña. Llevaba una pequeña piedra en la boca.

– ¿Quién eres tú?- preguntó estupefacto el señor Min.

El perro movía la cola de un lado a otro en señal amistosa y se acercó hasta él para mirarle a los ojos. Entonces, el señor Min, comprendió:

– ¿Vienes a curar a mi hija?

El perro asintió y el señor Min, que pensó que no tenía nada que perder, le condujo hasta el cuarto de su hija. El perro subió de un saltó a la cama y dejó junto a ella la pequeña piedra.

– ¿Quieres que me la trague?- preguntó casi ya sin fuerzas la joven.

El perro ladró tres veces en señal afirmativa. Entonces, la joven obedeció y al instante sintió que mejoraba.

– ¡Padre! ¡Me encuentro mejor!

Madreselva, efectivamente, se curó gracias a la piedra milagrosa. Su padre estaba tan feliz que decidió que aquel perro formaría desde entonces parte de la familia. De hecho, se convirtió en el mejor amigo de su hija. La acompañaba a todas partes y dormía a los pies de su lecho.

La desaparición de Madreselva y el perro

Sin embargo, un día, el perro pidió a Madreselva que le siguiera hacia las montañas y se alejaron tanto que el señor Min dejó de verlos. Pasaron las horas y no regresaban. Asustado, el hombre pidió la colaboración de todos sus vecinos. Se organizaron batidas para buscar a la joven y al perro, pero no consiguieron encontrarlos.

Pasaron los años y el señor Min cayó en una profunda depresión. Su hija seguía sin aparecer y él no podía dejar de pensar en ella.

Pero una cálida mañana de otoño, el señor Min miraba hacia las montañas sentado en una silla en su jardín y de pronto vio aparecer a lo lejos lo que le pareció una joven subida encima de un perro y acompañada por tres niños. ¡Era ella! ¡Era Madreselva! El señor Min dio un brinco de felicidad:

– ¡Hija! ¡Madreselva!

– ¡Papá!- gritó ella mientras corría hacia él- Oh, padre, perdona por no haber venido antes a avisarte. Resulta que el doctor que me curó no es un perro en verdad, sino un mago… Pero solo puede adquirir su forma humana en el palacio donde vive. Por eso nos fuimos hasta allí y estos niños que ves son tus nietos.

El señor Min no podía creer lo que veía: tres preciosos niños tan parecidos a su hija. No podía sentir más felicidad.

– Padre, hemos venido a buscarte. Quiero que vivas con nosotros el resto de tiempo que te quede y puedas disfrutar de tus nietos.

El señor Min decidió seguir a su hija hasta ese misterioso palacio excavado en las montañas. Nadie sabe dónde está, pero se cree que de esta primera unión entre Madreselva y el mago desciende la famosa dinastía Yu.

Algunas reflexiones sobre la leyenda del Doctor perro

Esta antigua leyenda china no solo ofrece un curioso origen de una de las dinastías más importantes de este país asiático, sino que también nos habla de otros interesantes temas:

La educación más importante es la de los valores: el señor Min era conocido por todos por su sabiduría. Su hija era todo lo que tenía y sin embargo decidió educarla de la forma más inteligente. La base sobre la que dedicó sus enseñanzas fue la de enseñarla desde pequeña a obrar con rectitud y a respetar los valores esenciales: la enseñó que debía ser respetuosa, obediente, a reconocer los comportamientos que debía evitar y dónde estaba el bien y el mal. Y es que por muchos conocimientos que nos ofrezcan los libros, la verdadera sabiduría no puede aprenderse de ellos.

El perro como el animal más inteligente: es curioso que en esta leyenda el animal escogido para curar a Madreselva sea un perro, un animal dócil y bondadoso con el hombre. Y sí, uno de los animales más inteligentes, capaces de sentir emociones como las personas.

El amor entre padre e hija: Madreselva podría haber vivido su propia vida sin regresar a su antiguo hogar, pero el amor que sentía hacia su padre hizo que regresara para buscarle. Su padre, a su vez, no había podido recuperarse de la pérdida de su hija. En el fondo nos demuestra que no importan las riquezas materiales que tengamos. Lo más importante no se puede poseer.

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Author

Estefanía Esteban es periodista y escritora de literatura infantil. Ha publicado el libro 'Cebricornio' con la editorial Babidibú.

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