- Publicidad -

Tal vez pienses que los hermanos Grimm solo escribían cuentos para niños. Lo cierto es que la mayoría de sus cuentos eran para un público más maduro, como este, ‘El campesino pobre en el cielo’, un cuento muy corto que nos recuerda esa famosa frase de la Biblia que dice ‘Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el Reino de los Cielos’ (Mateo 19, 23-30).

El cuento ‘El campesino pobre en el cielo’, de los hermanos Grimm

El cuento El campesino pobre en el cielo
El cuento de los hermanos Grimm ‘El campesino pobre en el cielo’

Un campesino pobre pero muy bondadoso, murió y llegó a la puerta del Reino de los Cielos. Y justo en ese momento llegaba también un rico que acababa de morir y llamaba también en la entrada.

Llegó San Pedro con las llaves y abrió la puerta, dejando pasar primero al rico. Cerró la puerta y el campesino escuchó un gran alboroto. Música, aplausos, muchas alabanzas…

- Publicidad -

– Qué bien- pensó el humilde campesino- ¡A mí también me recibirán con una gran fiesta!

Llegó de nuevo San Pedro y mirando con amabilidad al campesino, abrió la puerta y le invitó a entrar. Pero el campesino, no escuchó la música y nos aplausos que dedicaron al hombre rico. Eso sí, salieron muchos ángeles a su encuentro y fueron todos muy amables con él. Pero, ¿y la fiesta? Entonces, decidió preguntar a San Pedro:

– Perdone, San Pedro… Hace solo un instante, entró por esta misma puerta un hombre muy rico… y escuché una gran fiesta dentro. ¿Por qué conmigo no hicieron lo mismo? ¿Es que aquí también existen las mismas desigualdades que en la Tierra?

Y San Pedro, con mirada bondadosa, respondió:

– No, hijo no, no es esa la razón. Lo que pasa es que campesino y humildes como tú entran millones a diario… pero ricos, ricos pasan tan pocos, que cada vez que entra uno, que suele ser una vez cada cien años, se organiza una gran fiesta.

Reflexiones sobre el cuento El campesino pobre en el cielo

Ya lo ves, no solo lo decía San Mateo en el Nuevo Testamento. También aparece en los cuentos de los hermanos Grimm (que por cierto, se centraban sobre todo en resaltar los principales valores esenciales)…

La riqueza mueve a la avaricia: El problema no es que los ricos sean más malos y cometan más errores, sino que el dinero suele tener un poder hipnótico y es capaz con poco de arrastrar a una persona a una nueva realidad que le impide ver que deja atrás valores esenciales. El dinero llama al dinero y este a la avaricia. Y es raro ver un rico compasivo, humilde y bondadoso. Los hay, ciertamente, pero son escasos, tal y como los hermanos Grimm explican en este cuento.

Alimenta otro tipo de riquezas: La riqueza material a menudo ocupa un lugar que debería ocupar otro tipo de riquezas. Hace más difícil pensar en valores como la generosidad, la caridad o la humildad. Y en lugar de alimentar y hacer crecer esas otras riquezas relacionadas con los valores y la bondad, el rico termina cegado por la codicia. No debemos generalidad, evidentemente, pero sí es un riesgo, que también los grandes escritores han recogido tantas veces. Ya lo decía Francisco de Quevedo: ‘Poderoso caballero es don dinero’:

Madre, yo al oro me humillo,

él es mi amante y mi amado,

pues de puro enamorado

anda continuo amarillo.

Que pues doblón o sencillo

hace todo cuanto quiero,

poderoso caballero

es don Dinero.

Otros fantásticos cuentos para adolescentes y adultos

Aquí encontrarás más relatos relacionados con la avaricia, ideales para niños más mayores, adolescentes y adultos:

Fábula de la madre Wang, una fábula sobre la avaricia para niños
La madre Wang
Cuento con valores para niños: Los zapatos de hierro
Los zapatos de hierro
Un cuento sobre la codicia: El gran cazo mágico
El gran cazo mágico

– Sobre avaricia y gratitud, La madre Wang: Esta fábula china nos explica muy bien cómo la avaricia puede ser un obstáculo para valores como la gratitud. Esa avaricia puede llevar a una persona de la bondad al desagradecimiento.

Los zapatos de hierro: El problema de la codicia es que después ‘remendar’ algunos problemas a los que nos lleva supone tener que superar un arduo camino. La penitencia que debemos cumplir para reparar nuestro error al que llegamos por culpa de la avaricia es muy costosa. ¿Serías capaz de vender tu propia alma por dinero? Descúbrelo leyendo este increíble cuento.

El gran cazo mágico: ¿Qué serías capaz de sacrificar por unas monedas? ¿A una persona? Aunque nos cueste creerlo, la avaricia es capaz de sacar lo peor de nosotros o de hacer que nos sacrifiquemos hasta a nosotros mismos.