Esta fábula corta de Esopo, ‘El burro y el perrito’, nos habla de esos celos que nos llevan a intentar imitar al otro, sin buenos resultados. Y es que, querer ser otro sin tener en cuenta nuestra naturaleza, nos puede meter en un buen problema. Lee con atención este texto corto y las reflexiones que encontrarás después sobre el mensaje que transmite la moraleja de la fábula.

La fábula para niños ‘El burro y el perrito’

Fábula de Esopo para niños: El burro y el perrito
El burro y el perrito, una fábula de Esopo para niños

Tenía un granjero un burro y un perrito. A menudo jugaba con el cachorro de perro. El animal, que era muy cariñoso, era muy gracioso, y daba brincos para hacer reír a su amo.

Siempre estaba cerca de él, como buen perrito faldero, y cada vez que su amo se iba, salía a recibirle dando saltos de alegría. Y de un brinco, siempre saltaba encima de su amo para lamer su cara.

Esto hacía siempre el perrito y su amo siempre le daba alguna golosina. Y el burro, que lo observaba todo día tras día, comenzó a sentir muchos celos. Tal es así, que decidió hacer lo mismo que hacía el cachorro, y un buen día, al regresar su amo a casa, comenzó a dar brincos y se le tiró encima.

¡Menuda coz recibió el hombre! Y claro, en lugar de alegrarse y ofrecerle al burro una golosina, decidió atarlo en el establo.

Moraleja: «intentar ser alguien contrario a nuestra naturaleza por celos, nunca nos reportará nada bueno»

Qué temas puedes tratar con la fábula ‘El burro y el perrito’

Utiliza esta fábula corta de Esopo para hablar con los niños de:

Los celos.

– Por qué no debemos imitar a los demás.

– El sentimiento de gratitud.

Reflexiones sobre esta fábula corta de Esopo para niños

Ay, los celos, que nos llevan a querer ser otra persona sin darnos cuenta de que es algo que nunca podremos conseguir:

No trates de imitar a los demás: Sí, lo mejor para atraer la atención de los demás es ser uno mismo. La personalidad es lo que llama poderosamente la atención. El ser diferentes y auténticos. El perrito en esta historia simplemente era así, juguetón y cariñoso, y su naturaleza le indicaba que debía dar saltos y echarse encima de su amo como muestra de cariño. Pero los burros no son así. No pueden andar dando brincos y mucho menos abalanzarse sobre nadie, porque le haría daño. Quiso el burro ser un perro y es algo imposible de conseguir. Lo mismo nos sucede a nosotros cuando por celos, intentamos imitar a otra persona, sin darnos cuenta de que lo que deberíamos hacer es potenciar nuestra seguridad y amor propio.

Los celos nos hacen daño: Lo mires como lo mires, los celos siempre nos hacen daño. Y pueden hacer daño a los demás. En esta historia, tanto el dueño del perro y del burro como el propio burro, salen mal parados. Uno, porque el burro le hace daño al intentar simular al perro y el otro porque termina encerrado y atado en el establo.

Se puede ser agradecido de muchas formas: El cachorro de perro mostraba su cariño y gratitud hacia su amo con piruetas y brincos. También saltando encima suyo y lamiéndole la cara. Pero no significa que todos tengan que expresar de esta misma manera sus emociones. Cada uno lo hará de una forma que se adapte no solo a su naturaleza física, sino también a su forma de ser. Puede que una persona extrovertida hable mucho y transmita su gratitud con palabras, y una persona tímida lo haga con detalles y de otra forma menos llamativa. En ambos casos, se conseguirá lo mismo. Tal vez el burro de esta fábula tendría que haber pensado en otra forma de mostrarse cariñoso con su amo.

Otras fábulas sobre los celos para niños

Con estas fábulas cortas para niños, podrás seguir profundizando en el tema de los celos:

Los donceles, la pulga y el piojo, una fábula sobre los celos para niños
Los donceles, la pulga y el piojo
Fábula sobre los celos para niños: La zorra y la serpiente
La zorra y la serpiente
La rana que quiso ser como un buey, una fábula sobre la vanidad
La rana que quiso ser grande como un buey

– Se pilla pronto al celoso, Los donceles, la pulga y el piojo: Esta fábula de Raimundo Lulio nos explica por qué a veces mentimos cuando sentimos celos, y qué sucede cuando lo hacemos.

La zorra y la serpiente: De nuevo Esopo nos alerta sobre las consecuencias de intentar ser quienes nunca podremos ser.

La rana que quiso ser grande como un buey: ¿Podría ser una rana tan grande como un buey? Cuando mezclamos celos o envidia con vanidad, las consecuencias pueden llegar a ser terribles. Mira lo que le sucedió a la protagonista de esta historia.

Todas las fábulas de Esopo que desees

Aquí encontrarás una selección muy completa de fábulas cortas de Esopo explicadas para los niños:

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Estefania Esteban
Estefania Esteban
Periodista y escritora de literatura infantil.

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