Si la envidia ya de por sí es mala, imagina si le añadimos un poco de soberbia… Esta fábula de Esopo, ‘El águila y la tortuga’, es fantástica para tratar estos dos temas con los niños. Se trata de una historia muy corta y muy clara sobre las consecuencias de la envidia y esa soberbia que nos hace creer superiores y nos impide escuchar los consejos de los demás.

La fantástica fábula de Esopo ‘El águila y la tortuga’

Fábula corta sobre la envidia y la soberbia: El águila y la tortuga
‘El águila y la tortuga’, una fábula de Esopo para niños

Admiraba la tortuga al águila. Le encantaba observar su hermoso vuelo y pronto esta admiración se tornó en envidia. Sí… la envidiaba porque ella podía admirar todo desde las alturas, y rozar los picos de las cumbres. Y ella tenía que conformarse con verlo todo desde abajo, y caminar despacio… Un día, propuso al águila que le enseñara a volar:

– Quiero volar como tú- le dijo.

– No insistas, tortuga, tú no puedes volar y nunca podrás hacerlo- le dijo el águila.

– Si me enseñas, podré aprender. No creo que sea tan difícil, y tú serías la mejor maestra.

– No es porque no pueda enseñarte. Escúchame, tú no puedes volar porque las tortugas no vuelan…

Pero insistía tanto y tanto la soberbia tortuga, que al final, el águila tuvo que acceder. La sujetó bien con sus fuertes garras y elevó el vuelo. Ascendió hasta lo más alto de las cimas de las montañas, y ahí, entre las nubes, la tortuga dijo:

– ¡Suéltame aquí! Es un buen lugar para volar…

Y el águila, la soltó. La tortuga, claro, no pudo volar.

Moraleja: «Si a pesar de los consejos que nos dan, nos empeñamos en hacer lo que no podemos, saldremos perjudicados»

Qué interesantes temas puedes tratar con esta fábula

Utiliza esta fábula corta de Esopo para reflexionar acerca de:

La envidia y sus consecuencias.

– A dónde nos lleva la soberbia.

– La necesidad de ser humildes y aceptar nuestras limitaciones.

Reflexiones sobre la fábula El águila y la tortuga

Cuando no somos capaces de aceptar nuestras limitaciones y entender que hay cosas que nunca podremos hacer… corremos un serio problema. Más aún si estas ‘ansias’ de ambición están movidas por la envidia:

No te dejes llevar por la envidia y la soberbia: En esta fábula, la tortuga encarna dos emociones negativas que le provocan un gran daño. Estas son la envidia y la soberbia. La primera hace que desee algo que nunca podrá tener. Esto le crea una terrible frustración y hace que crezca en ella un terrible sentimiento de ambición. Por un momento, la envidia le ciega y piensa ‘¿por qué no? ¿Y si lo intento?’.

Y por otro lado, la soberbia la empuja a perder la noción de la realidad, de la prudencia y de la humildad. Es la soberbia la que le dice ‘no escuches lo que el águila te dice, no creas que no puedes porque esta vanidosa te lo diga… lo que pasa es que no quiere que tú también vueles’.

Más humildad para evitar este mal: Si la tortuga en lugar de dejarse llevar por la soberbia, hubiera echado ‘mano’ de la humildad, habría escuchado lo que el águila intentaba explicarla, y hubiera entendido que efectivamente hay cosas vetadas para ciertos animales. Esto le hubiera salvado la vida.

No dejes de leer las fábulas de Esopo para niños

Sin duda, este fabulista griego tiene grandísimas fábulas con mensajes universales que pueden servirte de mucha ayuda en la educación de los niños. Prueba a leer alguna de estas:

Más fábulas sobre la envidia para niños

Si lo que buscas es profundizar algo más en las terribles consecuencias de la envidia en niños y mayores, no dudes en consultar estas otras fábulas:

El cisne y el cuervo: fábula corta sobre la envidia para niños
El cisne y el cuervo
El pavo real que se quejaba a la diosa Juno, una fábula de Fedro
El pavo real que se quejaba a la diosa Juno
Fábula de Esopo sobre la autoestima
Fábula El cuervo orgulloso

– No intentes apagar la luz de otros… El cisne y el cuervo: La envidia puede llevarnos a desear el mal al otro, a la persona que envidiamos. No nos damos cuenta de que de esta forma, solo terminaremos haciéndonos daño a nosotros mismos.

El pavo real que se quejaba a la diosa Juno: Tanto quejarse, tanto quejarse… en lugar de valorarse a sí mismo. Es el problema de muchos de los que envidian a otros, la falta de autoestima y de amor propio.

El cuervo orgulloso: Por más que intentemos parecernos a aquel que envidiamos, nunca podremos ser como él. Solo será ‘un disfraz’ y haremos realmente el ridículo…

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Estefania Esteban
Estefania Esteban
Periodista y escritora de literatura infantil.

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