Un ingenioso soneto de Quevedo para niños y adolescentes

La poesía ‘A una nariz pegado’ es en realidad una popular sátira de Francisco de Quevedo. Su ingenio e ironía a la hora de escribir le hicieron muy popular en su época. Usaba un humor mordaz e inteligente, como en esta ocasión, en la que utilizó los versos de un soneto para meterse con uno de sus ‘enemigos’: Luis de Góngora.

‘A una nariz’: una ingeniosa sátira de Francisco de Quevedo para niños y adolescentes

A una nariz pegado, poesía de Francisco de Quevedo
El soneto de Quevedo ‘A una nariz’

¿Cuántos adjetivos serías capaz de usar para describir una gran nariz? ¿Qué comparaciones podrías utilizar? El ingenio de Francisco de Quevedo consiguió esta maravillosa sátira, en forma de soneto, que tan popular se hizo y que se utiliza en muchos colegios como ejemplo de soneto burlesco. Lee con atención el poema y descubre qué significan los versos y a qué metáforas, hipérboles y comparaciones se refiere:

Érase un hombre a una nariz pegado,

érase una nariz superlativa,

érase una nariz sayón y escriba,

érase un peje espada muy barbado;

era un reloj de sol mal encarado,

érase una alquitara pensativa,

érase un elefante boca arriba,

era Ovidio Nasón más narizado.

Érase un espolón de una galera,

érase una pirámide de Egipto,

las doce tribus de narices era;

érase un naricísimo infinito,

muchísimo nariz, nariz tan fiera

que en la cara de Anás fuera delito.

Análisis del soneto ‘A una nariz’, de Francisco de Quevedo

Este maravilloso y famoso soneto de Quevedo en realidad es una figura burlesca. La poesía se centra en un objeto (en este caso parte del cuerpo) concreto, y gira en torno a él para definirlo mediante símiles y metáforas. Quevedo trata aquí al protagonista de la poesía como un personaje figura, que es aquel que se caracteriza por un rasgo particular. En este caso, la nariz. Por lo tanto se trata de una figura natural, algo que el personaje posee por naturaleza.

Este soneto podría ser bien una caricatura. Se exagera un rasgo muy característico del personaje a quien van dirigidos los versos.

Este soneto está compuesto por 14 versos, y se construyen con un paralelismo, ya que es una descripción que nace de un mismo eje, con una continuidad estructural y dos versos de cierre.

La composición incluye metáforas e hipérboles, y casi todos los versos van precedidos por un ‘érase’, que no es otra cosa que una parodia referencial de la forma en la que empiezan los cuentos: ‘érase una vez…’.

Qué quiere decir cada verso de esta sátira de Quevedo

Aquí tienes algunas metáforas, hipérboles y comparaciones que Quevedo utiliza en el soneto:

– El primer verso dice ‘Érase un hombre a una nariz pegado’: Lo más normal es que la nariz esté ‘pegada’ al rostro, pero aquí Quevedo nos dice que la nariz era tan grande que el hombre parecía ‘pegado’ a ella.

– En el verso ‘Érase una nariz superlativa’: Superlativo significa desmesurado.

– ‘Érase una nariz sayón y escriba’: Está claro que Quevedo hace una referencia a la característica nariz larga de los judíos, ya que usa dos palabras judías. Sayón significa ‘verdugo’ y ‘escriba’, que era entre los hebreos el que interpretaba la ley.

– ‘Érase un peje espada muy barbado’: Peje significa pez. Aquí Quevedo compara la nariz con la de un pez espada que además tiene una barba larga (no sabemos si quiso hacer referencia a los pelos del apéndice del aludido).

– ‘Era un reloj de sol mal encarado’: El reloj usa una larga vara (normalmente de hierro) para que el sol pueda proyectar una sombra. Del mismo modo, la nariz es pues, como esa larga barra de hierro que además proyecta una larga sombra al estar contra el sol.

– ‘Érase una alquitara pensativa’: De nuevo utiliza aquí una frase muy caricaturesca, ya que la alquitara es en realidad el tubo de un alambique, por donde cae un líquido destilado.

– ‘Érase un elefante boca arriba’ y ‘era Ovidio Nasón más narizado’ son hipérboles, exageraciones sobre la nariz. Así es que, el elefante boca arriba alude a la magnitud del tamaño del apéndice, y el nombre de Ovidio Nasón (un poeta clásico) lo usa por la similitud entre ‘Nasón’ y ‘Narizón’.

Análisis de los últimos versos del soneto de Quevedo

– ‘Érase el espolón de una galera’ y ‘érase una pirámide de Egipto’ son nuevas hipérboles que comparan la nariz con elementos de una magnitud considerable.

– ‘Las doce tribus de narices era’: Se refiere aquí a las doce tribus de Israel, una nueva referencia judía.

– ‘Érase un naricísimo infinito’: Aquí no hay más que añadir. Infinito… Esta es la mayor longitud, sin duda, que se puede dar a la nariz.

– Nariz tan fiera que en la cara de Anás fuera delito’: Anás era un personaje que aparece en la Pasión de Cristo. Era uno de los sumos sacerdotes que enviaron a Cristo a Poncio Pilatos. Y como judío que era, parece con derecho a tener una nariz grande, pero Quevedo ve incluso que esta nariz que describe supera la suya y por mucha diferencia.

Dato: En otros textos el final es este otro:

‘Érase un naricísimo infinito,

frisón archinariz, caratulera,

sabañón garrafal, morado y frito’.

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