Un hermoso relato de Navidad para leer con los niños

Este relato, ‘Navidades infantiles en Gales’, es un entrañable cuento de Navidad para niños, escrito por Dylan Thomas y adaptado para que la lectura se haga algo más sencilla. El objetivo de este cuento es valorar todos los recuerdos que nos llegan de las Navidades que hemos pasado en nuestra infancia.

Un cuento de Navidad para recordar nuestra infancia: Navidades infantiles en Gales

Navidades infantiles en Gales, cuento de Navidad para niños

La Navidad es siempre muy parecida en Gales. Corriendo por el pequeño pueblo junto al mar, hundiendo las manos en la fría nieve, escuchando las risas y los sonidos del invierno.

Recuerdo aquella tarde de un 24 de diciembre en el jardín de la señora Prothero. Esperaba a los gatos con su hijo Jim. Nos encantaba escondernos y esperar a los felinos para tirarles bolas de nieve. Algunos, los más listos, ni se acercaban. Otros desafiaban la suerte y terminaban empapados bajo una gran capa de manto blanco. Nos envolvíamos las manos en calcetines para que no se nos helaran las manos y preparábamos un botín de bolas de nieve que después volaban como artillería pesada por encima de la verja en cuanto veíamos acercarse a un gato.

Estábamos a punto de lanzar una, cuando de pronto escuchamos a la señora Prothero gritar:

– ¡Fuego!

Y de pronto sonó el timbre que siempre hace sonar para anunciar la cena. Así que Jim y yo corrimos con los brazos llenos de bolas de nieve hasta su casa.

Encontramos en el salón al señor Prothero, que intentaba apagar un fuego a zapatillazo limpio mientras sonreía y nos decía:

– ¡Estupendas Navidades!

La señora Prothero gritó:

– ¡Llamen a los bomberos!

– No creo que estén- dijo entonces el señor Prothero- ¡Es Navidad!

– ¡Pues hagan algo!- gritó asustada la señora Prothero.

Los bomberos llegan a casa de la señora Prothero

Lo cierto es que no se veía fuego, pero sí una gran humareda, así que sin pensar más, lanzamos nuestras bolas de nieve contra la intensa capa de humo. Creo que le dimos al señor Prothero, así que salimos corriendo hacia la cabina telefónica.

– Llamemos a la policía- dijo Jim.

– Y a la ambulancia- apunté.

– Y también a Ernie.

– ¿A Ernie?

– ¡Le encanta el fuego!

Pero al final, solo llamamos a los bomberos, y llegaron muy rápido. Eran tres, y muy altos. Entraron en la casa y salió corriendo el señor Prothero. En pocos minutos, apagaron el fuego. Entonces entramos a la sala, que aún echaba humo y estaba llena de ceniza y de bolas de nieve disueltas. La señora Prothero miró a los bomberos y dijo:

– ¿Les gustaría leer algo?

Decididamente, la Navidad antes era maravillosa… Hasta había carteros que llamaban a la puerta con los nudillos para entregar cartas y postales de felicitación. Llegaban con la nariz roja como las cerezas por culpa del viento. Y las campanas sonaban por todas partes…

– ¿Las campanas?

– Sí, a la vez que llegaban los carteros con los pies azules por el frío pero con una inmensa sonrisa.

– ¿Y los regalos?

– Llegaban después.

– ¡Me interesa!

Las anécdotas de las Navidades infantiles en Gales

– Por un lado estaban los regalos útiles: zapatillas, mitones, bufandas… y muchos libros.

– Pasa a los regalos inútiles.

– Golosinas, una nariz postiza, un pato de goma, silbatos para incordiar a los perros, cigarrillos de chocolate para asustar a las abuelas

Recuerdo que a pesar del frío, cuando los mayores se quedaban en sus casas, los niños salíamos a jugar. Salía y oía el chirrido de mis botas nuevas y brillantes, salía al mundo blanco, por la colina que miraba al mar, para llamar a Jim, a Dan y a Jack y para recorrer juntos las calles silenciosas, dejando enormes huellas sobre las aceras ocultas.

– Me juego lo que quieras a que todos pensarán que han sido los hipopótamos.

– ¿Tú qué harías si vieras un hipopótamo en medio de la calle?

– Yo haría así, ¡zas! Lo echaría por encima de la barandilla y lo pondría a rodar cuesta abajo, y luego le haría cosquillas debajo de la oreja y el hipopótamo menearía el rabo.

– ¿Y qué harías si te encontrases con dos hipopótamos?

Los hipopótamos de flancos de hierro daban alaridos a pleno pulmón por medio de la nieve revuelta cuando pasamos por delante de la casa del señor Daniel.

– Vamos a mandarle al señor Daniel unas bolas de nieve por correo.

– No, escribamos cosas en la nieve.

– Escribamos «El señor Daniel parece un perrillo faldero» en el jardín de su casa.

Si no, bajábamos a la blanca orilla del mar.

– ¿Verán los peces que está nevando?

También leíamos muchos cuentos al calor del fuego y solíamos cantar muchos villancicos. En la noche de Navidad siempre sonaba la música. Un tío tocaba el violín, un primo cantaba «Cereza madura», y otro tío entonaba «El tambor de Drake». Hacía calorcillo en la casita.

Cada Navidad era tal y como lo he contado.

Reflexiones sobre el cuento Navidades infantiles en Gales

Este precioso cuento nos anima a recordar cómo eran las Navidades de nuestra infancia, y para tu hijo, a pensar en cómo son las Navidades que dejarán un recuerdo para siempre en su memoria y en su corazón. También nos hace reflexionar sobre valores esenciales como el de la amistad.

La Navidad genera hermosos recuerdos: todas las anécdotas parecen más grandes en Navidad. La historias son mágicas y las sensaciones se graban en nuestro recuerdo. Cada recuerdo es especial. Parece que todas las Navidades son iguales, pero cada una de ellas seguro que nos trae algún momento especial y único.

La Navidad y los amigos: el protagonista de esta historia cuenta cómo era su Navidad junto a sus amigos de infancia. Y lo recuerda con cariño y de forma especial. La Navidad se vive junto a las personas que significan algo importante en nuestra vida. Por eso es una fiesta tan familiar y tan propicia a compartir con los amigos.

Nunca perdamos la ilusión por la Navidad: es cierto que la Navidad se vice de forma diferente cuando se es niño. ¿Recuerdas la ilusión con la que esperabas los regalos? ¿Lo que significaba cantar villancicos frente al belén o ver nevar el primer día de invierno? Toda esa magia llena de ilusión debería anidar siempre en nuestro corazón. Se celebra un nacimiento, un comienzo, la reafirmación de nuestras ilusiones y nuestros sueños.

Otros preciosos cuentos de Navidad

Aquí tienes otros relatos navideños igual de hermosos que este de Navidades infantiles en Gales:

La flor de Pascua: esta leyenda mexicana nos cuenta el origen de una hermosa tradición, la de colocar una flor de Pascua cada Navidad en nuestro hogar.

Artabán, el cuarto rey mago: ¿te imaginas que en lugar de tres reyes magos fueran cuatro? Esta hermosa historia cuenta por qué el cuatro rey mago no llegó a tiempo a Belén para conocer al niño Jesús.

La batalla de la vida: este hermoso cuento de Charles Dickens nos recuerda la importancia de tener fe y esperanza a pesar de las dificultades a las que nos enfrenta la vida.

TU COMENTARIO