Una historia sobre el bullying y la ira que aparece en Un monstruo viene a verme

Aquí tienes una de las tres historias que se cuentan en la película ‘Un monstruo viene a verme’, de Juan Antonio Bayona. En esta ocasión el cuento bien podría ser una historia real, en donde nos hablan de bullying, de indiferencia y de emociones como la ira. No te pierdas la historia de ‘Invisible’ y sus reflexiones.

Un cuento para niños sobre las emociones: Invisible

Invisible, la tercera historia de Un monstruo viene a verme

Conor tenía 12 años y un buen problema en el colegio: un niño muy abusón se aprovechaba de él cada día en el colegio. Así que tenía que entregarle su almuerzo para el recreo y aguantar sus puñetazos, insultos y amenazas.

Conor no hacía nada. Se dejaba pegar, sin más. No buscaba ayuda ni jamás le contó su problema a nadie. Es más: cada vez que llegaba al aula, buscaba con la mirada a su verdugo. El abusón la recibía como un reto y volvía a meterse con él y a pegarle.

Así pasaron los días, uno detrás de otro, hasta que el abusón se dio cuenta de que en realidad Conor lo que quería era precisamente eso… que se fijara en él, incluso que le pegara. De esta forma, Conor se sentía vivo. Así que el abusón decidió castigarle de una forma más cruel: ignorándole.

El abusón decide ignorar a Conor

Un día, le dijo:

– Creo que al fin te entiendo. Durante todo este tiempo lo que buscabas es alguien que te golpeara. Por eso he decidido que yo no seré ese chico. A partir de hoy, para mí eres invisible.

Entonces apareció el monstruo, el monstruo que contaba a Conor historias, y le contó esta:

– ‘Había una vez un hombre invisible que se había cansado de que no lo vieran. No es que fuera invisible, sino que son las personas las que habían decidido que lo fuera. Un día, el hombre invisible se cansó de serlo y ya no pudo más. Se preguntaba: ‘si nadie me ve, ¿en verdad estoy aquí?’ Así que el hombre invisible llamó al monstruo…

Conor entonces entendió que debía dejar salir al monstruo de la ira, y se lanzó contra el niño que había estado abusando de él durante tanto tiempo. ‘Yo no soy invisible’, le repetía una y otra vez.

Conor al fin dejó de ser una víctima, pero lo hizo convirtiéndose esta vez en agresor. Entendió que tampoco había sido la mejor manera de hacerlo.

Vídeo de la escena de Invisible, de Un monstruo viene a verme

Aquí tienes la escena de la película de Jun Antonio Bayona de la que parte esta historia:

Reflexiones sobre la historia de Invisible, de Un monstruo viene a verme

La tercera historia que el monstruo de la película de Juan Antonio Bayona cuenta está relacionada con una de las emociones más destructivas pero a la vez necesaria que tenemos: la ira.

Conor no había sido capaz de expresar sus miedos, su tristeza y su ira durante mucho tiempo y por eso buscaba una y otra vez alguien que le permitiera ‘explotar’. Pero en realidad lo que le hizo estallar no es que abusaran de él, sino la idea de no ser, de ser invisible:

Lo peor que nos puede pasar es la indiferencia: para saber que existimos, necesitamos relacionarnos con los demás. Lo mejor es que las relaciones sean agradables y constructivas. Pero incluso si son negativas nos ayudan a saber que existimos. Pero si nadie nos dirige la palabra, si no somos nadie para los demás, entonces nuestro yo más profundo explota para reivindicar su existencia y esta explosión suele ser muy destructiva.

El peligro de ‘tragarnos’ nuestras emociones en soledad: Conor no quería expresar sus emociones y no los compartía con nadie. Sentía tristeza, miedo, dudas, frustración… y todos ellos se fueron acumulando como en una olla a presión, hasta que un solo hecho, una palabra, hizo explotar la olla. Sin duda, un riesgo para él y para los demás.

Más reflexiones sobre esta historia

La explosión de la ira: ante el sentimiento de ‘no existencia’, pueden pasar dos cosas, o bien nace un profundo sentimiento de dolor y tristeza o bien estalla un a destructiva bomba de ira. En el primer caso, la persona puede terminar haciéndose daño a sí misma. En el segundo caso, la ira estalla contra el resto, de forma desproporcionada.

Cómo dominar las emociones y ser bien visible: las relaciones sociales son complejas, sí, pero si conseguimos manejar de forma adecuada las emociones, no habrá problema. Para ello, debemos aprender desde pequeños a canalizar bien las emociones… no intentar encerrar la ira bajo un candado, sino aprender a transformarla… no ‘tragarnos’ la tristeza, sino aprender a compartirla, no intentar disimular nuestros miedos, sino aprender a enfrentarnos a ellos. Todo esto supone un largo proceso pero necesario.

Las otras dos historias de la película ‘Un monstruo viene a verme’

Hemos dicho que esta fantástica película en donde un niño se enfrenta a sus propios miedos y remordimientos por desear el final de un sufrimiento, tiene tres historias. Aquí están las otras dos:

El príncipe y la abuelastra: esta es una historia sobre las apariencias y los prejuicios, sobre esa facilidad que tenemos de juzgar a los demás sin pruebas.

El boticario: en esta ocasión, el cuento nos habla de la necesidad de creer y del poder de la fe. También nos alerta del peligro y las consecuencias de no creer.

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