Un relato de terror para adolescentes y adultos

Lord Byron (1788-1824) fue el precursor de un género de la literatura que aún estaba por explorar. Se considera que ‘El entierro’ es el primer cuento que se conoce sobre los vampiros, aunque en un principio pasó algo desapercibido y solo tiempo después se comenzó a entender la simbología y el mensaje del relato. La polémica se agrandó por el supuesto plagio de su obra por parte de su médico personal: John William Polidori. De hecho se llegó a hacer más famosa la versión del médico Aquí tienes sin embargo una adaptación del texto del genial escritor y poeta británico.

Un angustioso cuento de vampiros de Lord Byron: El entierro

El entierro, un cuento de vampiros de Lord Byron

Hace tiempo, siendo yo muy joven, decidí hacer un viaje a las lejanas tierras del este de Europa. Pero no quería ir solo. Pensando en todas mis amistades y conocidos más íntimos, decidí que el mejor compañero sería sin duda mi amigo August Darvell (no es su nombre verdadero).

Darvell era unos años mayor que yo. Tenía una formación impecable y venía de buena familia. Y a pesar de ser bastante adinerado, nunca presumía de ello. Conocí a Darvell en la facultad, pero él terminó antes que yo. Y aunque conseguí con esfuerzo intimar con él, era difícil lograr su amistad. Había algo en él que le alejaba y apartaba del resto y eso era algo que me llamaba poderosamente la atención.

Darvell era muy temperamental, pero a menudo expresaba lo contrario a lo que sentía. Era muy difícil entender lo que vivía dentro de sí. Era bastante contradictorio, y a menudo se intuía un poso de angustia en su rostro, una angustia que le consumía y que no conseguía averiguar si era por amor, por remordimiento, por pena o por todas estas emociones juntas.

Sí, definitivamente deseaba viajar con él e intentar ahondar algo más en su persona.

La propuesta del viaje a mi amigo Darvell

Decidí hacerle una visita y plantearle mi oferta a pesar de mis pocas esperanzas. Y, sorprendentemente, aceptó. Así que partimos poco después. Primero visitamos el sur de Europa y después nos dirigimos hacia el este, mi destino final y el lugar en donde sucedió el incidente que cuento ahora.

Resulta que Darvell, a pesar de que en su juventud era un hombre robusto y fuerte, con los años había decaído. No tenía tos ni tisis, nada que pudiera indicar una enfermedad gravísima, pero sin embargo, su salud se debilitaba cada día más. Su rostro palideció, se fatigaba con rapidez, se volvió cada vez más silencioso e insomne… Mi amigo se iba consumiendo lentamente.

Cuando llegamos a Esmirna, habíamos pensado en hacer una visita a las ruinas de Éfeso y Sardis. Mi amigo, aunque no se encontraba bien, insistía en continuar el camino. Y aunque intenté persuadirlo para que anuláramos el viaje, ya que veía que cada vez se encontraba peor, él se empeñó en seguir adelante. Así que partimos hacia allí con un guía y un portador.

El “incidente” y el posterior entierro

Habíamos recorrido la mitad de camino cuando mi amigo comenzó a sentirse peor, y tuvimos que parar junto a un cementerio turco. La mayoría de las tumbas estaban derruídas, y apenas había un árbol en toda la explanada. Junto a ese único árbol y sobre la tumba más grande, Darvell se apoyó. Entonces, pidió agua, pero como no quería que yo me alejara a buscarla, le dijo a Suleimán, nuestro cargador:

– Suleimán, ve a por agua…encontrarás un pozo unas 20 yardas a la derecha.

Yo me quedé realmente sorprendido. ¿Cómo sabía eso?

– Antes, cerca de los cementerios, siempre vivía alguna persona… además, ya he estado antes aquí- respondió Darvell ante mi duda.

– ¡Ya has estado aquí! ¿Y por qué no me lo habías dicho antes?

Entonces llegó Suleimán con el agua, y después de beber un trago, mi amigo me dijo:

Este es el final de mi camino. Vine a morir aquí. Pero tengo una orden que dar, un último deseo. ¿Lo harás por mí? ¿Cumplirás mi último deseo?

– Claro, pero… No tiene por qué ser el final.

– Quiero que ocultes mi muerte a todo el mundo.

– Pero, te recuperarás…

– ¡Silencio! Promete que cumplirás mi deseo…  

– Sí, lo juro… – contesté entonces, totalmente abrumado por su temperamento.

Entonces, se quitó un anillo del dedo, que tenía un grueso sello con inscripciones en árabe y me lo dio.

– En el noveno día del mes, al mediodía, deberás tirar este anillo a las fuentes de agua salada que alimentan la bahía de Eleusis… Al día siguiente, a la misma hora, te dirigirás a las ruinas del templo de Ceres y esperarás una hora…

– ¿Para qué? – pregunté extrañado.

– Ya lo verás…

– ¿El noveno día del mes?

– El noveno día.

La cigüeña con la serpiente en el pico

Casi en ese mismo momento, una cigüeña con una serpiente en el pico se posó sobre una tumba cercana. Parecía observarnos. Y aunque intenté espantarla, volvía una y otra vez al mismo lugar. Darvell dijo entonces:

– No, déjala. Está bien. ¿Ves dónde está ese ave posada? Deberás enterrarme esta noche en el lugar exacto en donde está ahora mismo.

Siguió contándome cómo podía ocultar mejor su muerte. Y de pronto, la cigüeña emprendió el vuelo. Yo la seguí con la mirada y entonces sentí el peso del cuerpo de Darvell sobre mi hombro. Acababa de morir. Su rostro se tornó negro y si no fuera porque le había estado vigilando casi todo el tiempo, hubiera pensado que era por la acción de algún veneno. Pero no podía ser…

Llegó la noche y con ayuda del cargador y mi sable, cavamos un agujero para enterrar a mi amigo. La tierra cedió con facilidad. Antes, ese lugar lo ocupó un musulmán. Colocamos trozos de césped encima del sepulcro. Entre el asombro y la pena, no pude derramar ninguna lágrima.

Reflexiones sobre la historia de El entierro, de Lord Byron

Si te fijas en toda la simbología de este relato, descubrirás que en realidad su amigo es un vampiro, cuya salud se deteriora sin remedio, que palidece hasta morir y que es enterrado en un lugar místico y cercano al lugar originario de los vampiros, en Europa del este. Sin embargo, el relato está inacabado. Es un relato que surgió del encuentro de Lord Byron con sus amigos escritores (entre ellos, el médico Polidori). Todos debían crear un cuento de terror. Entre ellos también estaba Mary Shelley. De esa noche, por ejemplo, nació el famoso Frankenstein de la escritora.

En cuanto al supuesto plagio del cuento de Lord Byron por parte de Polidori, algunos ven sin embargo una ‘inspiración’ en el relato del poeta inglés. De hecho, la versión de Polidori da muchos más datos acerca de la ‘personalidad’ del vampiro y le otorga una ‘fuerza sobrehumana’. Su protagonista goza de una atracción muy grande, a pesar de crear al mismo tiempo una sensación de intranquilidad inexplicable. En su relato, es mucho más explícito al nombrar al protagonista directamente como ‘un vampiro’.

De lo que pasó al cumplir el protagonista de la historia de Lord Byron las peticiones de su amigo, no se sabe nada. Será el lector el que tenga que dar forma mediante su imaginación al resto del relato.

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Author

Estefanía Esteban es periodista y escritora de literatura infantil. Ha publicado el libro 'Cebricornio' con la editorial Babidibú.

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