Una fábula corta sobre el esfuerzo y el trabajo para niños

‘La pulga y el buey’ es una fábula de Esopo para niños, que nos explica la conveniencia de apostar por el esfuerzo frente a la diversión y holgazanería. Los protagonistas de esta fábula son un buey muy trabajador y una pequeña pulga. Descubre qué tienen que contarnos.

El trabajo y el esfuerzo tienen sus recompensas: La fábula de la pulga y el buey

Fábula de Esopo sobre el esfuerzo para los niños: La pulga y el buey
La pulga y el buey, una fábula de Esopo sobre el esfuerzo

Había una vez una pulga muy pequeña pero muy ‘molestona’. Era curiosa, inquieta y traviesa, y se pasaba el día saltando de un lugar a otro, molestando tanto a animales como a personas.

La pulga, aún siendo muy pequeña, se hacía notar allá donde iba, ya que causaba mucho picor.

Un día, la pulga, que estaba aburrida, fue a visitar al enorme buey de una granja muy hermosa. El buey estaba comiendo, y la pulga se posó sobre él:

– Buenas tardes, señor buey- dijo la pulga.

– Buenas tardes, pulga. ¿Cómo tú por aquí?- preguntó extrañado el buey.

Me aburría y he venido a hablar contigo. ¿Tú nunca te aburres?- preguntó intrigada la pulga.

– La verdad es que no- contestó el buey- Yo estoy todo el día trabajando, desde la mañana a la noche. Luego como, descanso y al día siguiente vuelvo a trabajar.

– ¿Y por qué trabajas tanto? ¿Qué es lo que haces?- continuó preguntando la pulga.

– Por la mañana, mi amo me cuelga el arado para que lo mueva a lo largo de la tierra, de uno a otro lado.  De esta forma, voy haciendo surcos y luego él va dejando caer las semillas del trigo.

– Uff…eso suena agotador- resopló la pulga- Yo en cambio, hago lo que quiero, no tengo amos que me despierten y me coloquen nada pesado encima. Voy de un sitio a otro con libertad y solo tengo que tener cuidado de las manazas de los humanos, que no sé por qué están todo el día intentando aplastarme.

– A mi no me cansa mi trabajo. Cada día observo orgulloso los surcos que cavé, todos tan rectos y armoniosos. Cuando cae la noche, mi amo me da agua y la mejor comida. Y, esas mismas manos que a ti intentan aplastarte, a mi me acarician con dulzura… Es realmente reconfortante.

La pulga entonces se quedó pensativa y se alejó con la cabeza gacha dando pequeños ‘saltitos’. Tal vez, al fin y al cabo, no era tan malo el trabajo del buey.

Moraleja: Todo esfuerzo y trabajo obtienen su recompensa, mientras que al holgazán y vividor, ninguno querrá abrir su puerta.

Valores que podemos trabajar con esta fábula

‘La pulga y el buey’ es una fantástica fábula de Esopo que nos ayuda a trabajar valores esenciales con nuestros hijos. Valores como estos:

El esfuerzo tiene su recompensa.

El valor de la gratitud: todo esfuerzo suele obtener una muestra de gratitud.

– El ocio y la diversión, mejor en su justa medida.

La curiosidad en exceso puede llegar a molestar a otros.

Reflexiones sobre la fábula de Esopo ‘La pulga y el buey’

Esopo nos lanza buenas reflexiones con esta fábula corta. Tanto para niños como para adultos. Aquí van algunas:

El esfuerzo suele obtener una grata recompensa: El trabajo duro, con esfuerzo, con dedicación e ilusión, a la larga obtiene una recompensa. Esto hace que realmente sintamos que merece la pena, que el esfuerzo sirve para algo.

La recompensa al esfuerzo: El trabajo bien hecho ya es bastante recompensa al esfuerzo, pero además, si en ese trabajo se involucran otros, el esfuerzo también suele tener una recompensa en forma de gratitud. En este caso, el buey era muy querido por su amo, quien sabía reconocer su tremendo esfuerzo ofreciéndole a cambio el mejor alimento y su cariño incondicional.

El ocio en exceso conlleva al final aburrimiento: La pulga estaba todo el día aburrida porque no hacía absolutamente nada más que saltar de un lado a otro y molestar a los demás. No podía, como el buey, observar con orgullo un trabajo terminado, ni obtenía ninguna recompensa. Ni los humanos ni los animales querían tenerla de amiga ni de compañera. La pulga, que representa la holgazanería y a las personas ociosas que prefieren no hacer nada, era menospreciada y en ningún lugar era bienvenida.

Cuidado con ser demasiado curioso: Una cosa es la curiosidad sana, que además es necesaria, y otra, ‘meter las narices’ en todas partes, sin discreción ninguna. Es decir: ser cotilla. La curiosidad en exceso molesta a otros, y no hace más que estropear las relaciones sociales.

Preguntas de comprensión lectora para tu hijo

También puedes utilizar esta fábula corta para mejorar la atención y comprensión lectora de tu hijo. Utiliza si quieres estas preguntas al finalizar la lectura:

1. ¿Por qué estaba aburrida la pulga?

2. ¿A qué animal fue a ver?

3. El buey le dijo a la pulga que nunca se aburría. ¿Por qué?

4. ¿Tenía una buena relación la pulga con los humanos?

5. ¿Qué recompensa obtenía el buey cada día?

Otras fábulas de Esopo para niños con sus reflexiones

Aquí tienes otras fábulas del genial Esopo. Todas ellas, como siempre, acompañadas por las reflexiones del texto y la moraleja:

El tordo goloso: mucho cuidado con dejarnos llevar por la impulsividad y los caprichos que nos llevan a olvidar un valor esencial que nos debería acompañar a todas horas. Hablamos de la prudencia.

La zorra y las uvas: podemos intentar engañar a otros con nuestra vanidad y soberbia, pero nunca intentes engañarte a ti mismo… eso ya es más difícil.

La zorra y la serpiente: qué malos son los celos que nos llevan a querer ser quienes no podemos ser. Mira lo que le pasó a la zorra por querer ser como la serpiente…

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Author

Estefanía Esteban es periodista y escritora de literatura infantil. Ha publicado el libro 'Cebricornio' con la editorial Babidibú.

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