Una fantástica fábula de Esopo para niños y mayores

A veces queremos que nos reconozcan una valía que pertenece a otro. Tal vez por prepotencia o falta de humildad. Es lo que pasa en la fábula ‘El estómago y los pies’, narrada por Esopo hace muchos, pero que muchos años. No pierdas de vista a moraleja y las explicaciones finales y descubre por qué discutían estómago y pies y quién tenía la razón.

Una gran fábula corta de Esopo sobre la humildad y los méritos: El estómago y los pies

El estómago y los pies, una fábula corta sobre los méritos y la prepotencia
‘El estómago y los pies’, una fábula corta de Esopo sobre la humildad

Discutían mientras un hombre andaba el estómago y los pies:

– Mira cómo muevo al cuerpo de un lado a otro- decían los pies-. Sin mí, no podríais ir a ningún sitio. No cabe ninguna duda de que soy más importante que tú para el hombre. De hecho, soy la parte más importante del hombre. Soy capaz de llevarle a donde él quiera ir.

El estómago, dolido, respondió:

– Puede que seáis importantes, pies, no lo dudo. Pero decidme: ¿a dónde iríais vosotros si yo no os alimentara?

Moraleja: «No presumas de tus virtudes delante de otros porque tal vez no sean las mejores. Demos a cada cual el mérito que le corresponde»

Qué valores puedes trabajar con la fábula ‘El estómago y los pies’

Con esta fantástica fábula corta de Esopo, podrás reflexionar acerca de estos valores:

La humildad frente a la prepotencia.

– El sentido de la justicia: dar a cada uno el valor que se merece.

Reflexiones sobre esta fábula corta para niños y mayores

Es verdad, nos gusta presumir demasiado. Y a veces presumimos más dela cuenta, sin valorar de forma correcta nuestros méritos. Cuidado con ¡sobrevalorar’ nuestras capacidades. A cada cual le corresponde su mérito:

No robes los méritos de otros: no significa que no seamos importantes. Todos tenemos un don y una función imprescindible. Pero siempre habrá una escala y personas que sobresalgan. No intentemos ‘quitarles’ ese merecido puesto. La prepotencia y la soberbia son tentaciones que nos llevan a querer ser más que otros, pero al finales una ilusión que solo intenta engañarnos a nosotros mismos. El resto sabrá ver y valorar la verdad.

La prepotencia, ese gran error: está claro que nadie es más que nadie, pero dentro de un trabajo, de un organigrama en donde varias personas deben unirse en un mismo objetivo, existen diferentes niveles. Siempre habrá un líder que organice el trabajo y una persona que sea la que lleve el trabajo más importante. Ese es un mérito que debemos reconocer y nunca usurpar.

A veces, la prepotencia lleva a uno de esos miembros del equipo que no llevan el trabajo más importante a intentar llevarse el mérito como si fueran los coordinadores. Al final se terminan haciendo mucho daño porque el resto será capaz de ver que está equivocado.

Lo mejor es aceptar cómo somos: desde el más humilde hasta el que tiene más responsabilidad, todos son imprescindibles en un trabajo en equipo. Igual que los órganos de un cuerpo. Todos tienen una misión insustituible. Y todos somos de una determinada forma de ser.

En el momento en el que intentemos aparentar ser otra persona, estaremos cometiendo un gran error, ya que el resto se dará cuenta rápidamente y las mentiras y la falsedad solo producen rechazo. Y aceptarnos como somos implica querernos con nuestras virtudes y aceptar nuestras limitaciones. Si los pies en esta historia reconocieran su importancia pero también sus limitaciones, no intentarían ser más importantes que el estómago y no hubieran hecho el ridículo al intentar competir con él.

Otras fábulas de Esopo para niños y mayores con mensajes increíbles

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El cuervo orgulloso: profundicemos un poco más en la idea de intentar aparentar quienes no somos. En esta ocasión, un cuervo que envidia la belleza de los pavos reales, intenta por todos los medios ser uno de ellos. Descubre qué le sucede.

El asno y el lobo: la falta de concentración nos puede llevar a cometer un grave error. Esta fábula nos explica por qué debemos estar muy atentos siempre a todo lo que hagamos.

El perro y el trozo de carne: ten cuidado con la avaricia, porque ya conoces el refrán… ‘La avaricia rompe el saco’. Cuando leas esta fábula entenderás mejor su significado.