Un precioso poema del Cid y Castillejo de Robledo

¿Conoces la figura del Cid Campeador? No te puedes perder este precioso ‘Romance del Cid Campeador y la luna’, inspirado en el paso del guerrero medieval por Castillejo de Robledo, tierra soriana. Un poema que describe la conversación figurada entre la luna y una muchacha. Escrito por María Luisa López.

El precioso romance del Cid Campeador y la luna

El poema del Cid y la luna
El romance del Cid Campeador y la luna

Aquí tienes este romance original, escrito por María Luisa López, sobre el paso del Cid Campeador por Castillejo de Robledo hacia una de sus innumerables batallas. La luna intenta advertirle de un inminente peligro:

¿Pasó por aquí el Cid?

La que pregunta es la luna, 

a una muchacha morena 

que se calienta ante el fuego.

La niña dice que sí, 

mío Cid pasó por aquí.

Pero al momento se encara,

¿para qué quieres saberlo, 

quién le quiere perseguir?

La luna llena lo niega, 

solo le quiere advertir

que moros de tierras lejanas, 

están afilando alfanjes,

para con él combatir, 

y cortarle la cabeza 

y así poder presumir, 

que Al Andalus es suya

 y nadie ya, lo va a impedir.

¡Que se guarde de esos moros, 

que regresar no es huir!, 

que necesita encontrarle, 

para evitar ese fin.

Por eso ruego tu ayuda, 

¿por dónde partió el guerrero, 

por dónde debo seguir?

La niña guarda silencio, 

y piensa si será así,

¿hablará veraz la luna

o la querrá confundir?

Continuación del romance del Cid Campeador y la luna

Ruégote que me creas, 

la luna volvió a insistir.

Si dudas, te dejo en prenda, 

mis destellos de marfil,

y si no cumplo palabra…

te los quedas para ti. 

De acuerdo, dijo la niña, 

espero que sea así. 

Porque por aquí le queremos, 

no deseamos su derrota,

y menos, lo que decís.

Pues dime por dónde fuere, 

por dónde partió el guerrero, 

para poderle seguir,

y así alcanzarle y decirle, 

que se guarde y se proteja 

de quien le quiere hacer morir. 

La niña extendió su mano, 

y señalando el castillo templario, dijo así: 

A su espalda sale un camino, 

con cuarenta de los suyos, 

el Cid partió por allí.

Se le van uniendo hombres 

que a su lado quieren ir, 

y combatir por Castilla, 

por Santa María, y el Cid.

La luna le dio las gracias, 

y rauda partió de allí,

en el Robledal de Corpes, 

detrás dejaba de sí, 

a una muchacha morena , 

mejillas de carmesí, 

moviendo su melena al viento, 

con reflejos de marfil.

(María Luisa López Sánchez)

Observaciones del Romance del Cid Campeador y la luna

Este bello romance está ambientado en la época del Cid Campeador, nombre popular con el que se conoce a Rodrigo Díaz de Vivar, un guerrero castellano que se convirtió en todo un líder y un héroe en su época (el siglo XI). Junto con sus fieles seguidores, soldados que siempre luchaban a su lado, consiguió recuperar Valencia del dominio musulmán y convertirlo en un estado independiente. Sirvió al rey Sancho II de Castilla y también al rey Alfonso VI. Sin embargo, también se puso al servicio de los musulmanes en Zaragoza y tuvo que hacer frente a numerosos destierros.

Los romances son composiciones poéticas que normalmente narran una hazaña o historia, y que cuentan con versos en su mayoría octosílabos, con rima asonante en los pares. Los romances durante la época medieval eran cantados por juglares y servían como ‘noticiario’. Los juglares iban de pueblo en pueblo cantándolos para informar de un hecho en concreto a toda la población.

Consulta la apasionante historia del Cid Campeador

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