Un cuento de hadas noruego lleno de fantasía

Los cuentos noruegos se caracterizan por ser historias fantásticas en donde la magia cumple un importante protagonismo. En ‘La vieja dama y su gallina’, el animal que aparece en el título es solo el que inicia una peculiar historia en la que la astucia de una de las protagonistas brillará sobre todo lo demás. Un increíble cuento de hadas lleno de aventuras que te sorprenderá.

El cuento noruego La vieja dama y su gallina

La vieja dama y su gallina, un cuento de hadas para niños
‘La vieja dama y su gallina’, un cuento noruego para niños

Vivía una viuda con sus dos hijas y una gallina (a la que tenía mucho aprecio) en una casita en la montaña. Gracias a la gallina, tenían un huevo diario. La mujer la cuidaba con mucho mimo, hasta que un día, la gallina desapareció.

– ¡Tenemos que buscarla!- dijo la madre muy triste.

Y decidió enviar a su hija mayor en busca del animal. La chica atravesó una montaña y al bajar por la ladera vio una cueva y se adentró en ella.

– Tal vez se haya escondido por aquí… – pensó la chica.

Pero entonces, cayó por un agujero y aterrizó sobre una trampilla. Sin pensar ni mirar a su alrededor, avanzó por un pasadizo y llegó hasta una habitación en donde esperaba un horrible troll.

– Vaya, vaya… tengo visita, y es una linda dama… ¿Serás mi novia?

La chica, con cara de asco, respondió:

– ¡Puag! ¡Nunca!

El troll, enfadado, le dio un fuerte golpe y la lanzó por la trampilla a un lugar en donde se amontonaban huesos de animales que había tirado antes allí.

La madre de las chicas, al ver que su hija mayor tardaba en volver, dijo a la mediana:

– Creo que debes ir tú, a ver si tienes más suerte y encuentras a la gallina.

La vieja dama y su gallina: la astucia de la hija menor

La hija mediana hizo lo mismo que su hermana. Y al encontrarse con el troll, contestó con la misma cara de asco.

– ¡Nunca seré tu novia! Y de un fuerte golpe, el troll se deshizo de la chica y la lanzó por la trampilla junto a la hermana.

Llegó el turno de la hija pequeña:

– Solo me quedas tú- dijo la madre entre lágrimas- Por favor, encuentra a la gallina y a tus hermanas.

La joven también escogió el camino de la montaña y entró en la cueva al bajar por la ladera. Pero al llegar a la trampilla, en lugar de avanzar sin más, decidió observar todo muy bien. Es entonces cuando vio a sus hermanas en el fondo de aquel agujero, rodeadas de huesos de animales.

– Oh… ¿qué le han hecho a mis hermanas?

Asustada, avanzó por aquel pasadizo y entonces se encontró al troll.

– ¡Una hermosa joven me visita!- dijo el troll al verla- ¿Querrás ser mi novia?

Y ella, recordando lo que les había pasado a sus hermanas, dijo:

– Sí, claro que sí…

El troll entonces se puso muy contento. Le obsequió con preciosas joyas y vestidos lujosos y ella, muy astuta, le siguió la corriente.

El troll salía a trabajar de noche, porque la luz del día le podía matar. Y ella aprovechaba la noche para supervisar la cueva. Ya había encontrado el lugar en donde el troll acumulaba tesoros.

Se le ocurrió una idea: un día hizo creer al troll que estaba muy deprimida y cuando el troll le preguntó qué le pasaba, dijo:

– Mi madre está sola y no tiene nada para comer… ¿podrías llevarle un saco con alimentos?

– Claro que sí si con ello eres más feliz.

Y la chica llenó un saco con monedas y joyas y encima tapó todo con algunos alimentos.

Los misteriosos sacos

– Aquí tienes el saco- le dijo al troll- Pero una cosa te digo… no mires lo que hay dentro en todo el camino.

El troll, curioso, nada más salir hizo ademán de abrir el saco para ver por qué pesaba tanto, pero ella lo vio y gritó con todas sus fuerzas:

– ¡Te estoy viendo!

– Oh, está bien, no miraré…

Y el troll llevó esa noche el saco hasta la casa de la madre de la muchacha.

Un día, una cabra entró en la cueva y el troll la mató con el hacha.

– ¡Oh, no! ¿Por qué hiciste eso? Podría haberme servido de mascota- dijo la joven muy triste.

– ¿La quieres de mascota? Pues tuya será- dijo el troll al ver sus lágrimas.

Y entonces agarró un pequeño frasco que tenía encima de un armario y echó sobre la cabra dos gotas. Inmediatamente la cabra volvió a la vida. La joven estaba feliz, no solo por recuperar al animal, sino porque se le acababa de ocurrir una genial idea.

Al día siguiente, la joven bajó por la trampilla hasta donde estaban los cuerpos de sus hermanas y echó dos gotas de ese frasco sobre la hermana mayor. En ese momento, volvió a la vida.

– ¡Hermanita!- le dijo abrazándola.

– ¿Qué ha pasado? Solo recuerdo a un horrible troll… – dijo entonces la hermana mayor.

– Ya te lo explicaré todo, pero debes prestar atención. Tienes que venir conmigo y meterte en un saco. Te cubriré con comida y el troll te llevará hasta la casa de nuestra madre. Si intenta abrir el saco, tienes que gritar ‘te estoy viendo’, ¿de acuerdo?

– Sí, entendido- respondió ella.

La vieja dama y su gallina: las hijas regresan a casa

Y esa misma noche, la joven novia del troll le dijo:

– Por favor, lleva este otro saco a casa de mi madre. Son más alimentos…

El troll asintió y comenzó a andar con la pesada carga.

– Diantres… ¡pesa más que el otro saco! ¿Qué alimentos ha metido aquí esta chica?

Pero cuando se disponía a abrir el saco, la hermana mayor gritó desde dentro:

– ¡Te estoy viendo!

– Cáspita, tengo una novia que entiende de brujería… aggg…

Y el troll siguió andando hasta llegar a casa de la madre de las chicas. Dejó allí el saco y se fue. A la semana siguiente, la joven hizo lo mismo con su hermana mediana y de nuevo el troll tuvo que llevar el saco, esta vez con algunas joyas junto a su hermana, a casa de la madre.

El final de la historia

– Bien- se dijo la chica- ahora tengo que escapar yo...

Un día, la chica fingió estar enferma:

– No vengas hasta las 12 de la noche, porque no tendré lista la comida… me encuentro fatal- dijo la joven.

– De acuerdo, no te preocupes- respondió el troll.

En cuanto él se fue de la cueva, la chica rellenó con paja algunas de sus prendas y las puso de pie junto a la cocina. Salió corriendo de allí y llegó a casa de su madre, a la que le dijo que buscara rápido un cazador con una escopeta.

El troll, por su parte, llegó justo a las 12 y al principio vio la figura de paja y no sospechó nada. Al acercarse es cuando se dio cuenta de lo que pasaba.

– ¡Maldita mujer, me ha engañado!

Muy enfadado y sin pensar, partió hacia la casa de las mujeres. Pero cuando llegó, al cabo de unas horas, el cazador comenzó a disparar y él, asustado, se dio la vuelta. Sin embargo, no había calculado bien el tiempo y antes de llegar a la cueva, amaneció. El troll se deshizo con los primeros rayos del sol y la mujer y sus hijas pudieron vivir el resto de su vida tranquilas.

Qué temas puedes trabajar con el cuento La vieja dama y su gallina

Utiliza este cuento de hadas noruego para hablar de:

– La resolución de problemas.

– El sentido de la prudencia.

– El uso del ingenio y la astucia.

– La generosidad.

Reflexiones sobre este cuento de hadas para niños

Los impulsos nos llevan a cometer errores. Si utilizas la cabeza, podrás salir de los problemas con más facilidad:

Cuidado con los impulsos: tanto la hermana mayor como la mediana cometieron el error de dejarse llevar por sus emociones. Al caer sobre la trampilla, ni observaron el lugar y, asustadas, avanzaron sin tomar precauciones. La prudencia es esencial cuando nos encontramos en un medio desconocido. Al dejarse llevar por sus primeros impulsos, las dos chicas terminaron cayendo en la trampa. Sin embargo, la hermana menor fue más lista y no se dejó llevar por el miedo ni las emociones. Primero supervisó bien la zona en donde estaba y después, aunque el troll le causaba repugnancia, optó por la respuesta más inteligente a su pregunta. Ya más adelante encontraría la forma de librarse de él.

La astucia, nuestro mejor aliado: ante un problema, no hay nada como la inteligencia y la astucia. La hermana pequeña no solo consiguió recuperar a sus hermanas, sino también regresar ella misma junto a ellas y con algo de suerte, librarse también del terrible troll. De paso consiguió monedas y joyas para que su familia no pasara más calamidades a pesar de haber perdido a su gallina, un acto de empatía y generosidad.

Una observación sobre el cuento

(Observaciones sobre el cuento): la versión original del cuento habla de cómo el troll corta la cabeza de las dos hermanas mayores antes de lanzarlas por la trampilla y cómo después la hermana menor se las vuelve a colocar sobre el cuerpo antes de echarlas parte de la pócima milagrosa. El cuento también tiene varias versiones sobre el personaje de la cueva. Puede ser un troll, un ogro o un gnomo.

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Estefania Esteban
Estefania Esteban
Periodista y escritora de literatura infantil.

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