La noche antes de Navidad. Cuento para niños de Santa Claus

Este cuento, ‘La noche antes de Navidad’, parte en realidad de un poema escrito en 1823 por el norteamericano Clement Clarke Moore (1779-1863). Describe la ilusión de un niño la noche antes de la llegada de Santa Claus. La magia entorno a la Navidad se respira en un bello relato corto ambientado en la Nochebuena. No te pierdas esta magnífica historia, que menciona a San Nicolás, otro de los nombres con los que se conocen a Santa Claus.

TIEMPO DE LECTURA: 4 MINUTOS

Un cuento para leer con los niños: La noche antes de Navidad

Cuento infantil 'La noche antes de Navidad', sobre Santa Claus
Cuento ‘La noche antes de Navidad’ (Imagen de lunadesign)

Era la noche antes de Navidad. El silencio se respiraba en la casa. ‘No se escuchaba ni a un ratón! Todos colocamos las medias junto a la chimenea con mucho cuidado, con la esperanza de que Sa Nicolás pasara pronto por ahí. Después, los más pequeños se fueron a la cama y terminaron acurrucados bajo las cálidas mantas de invierno.

Yo ayudé a mamá a recoger, y después también me acosté, aunque no podía dejar de dar vueltas y más vueltas. ¡Hasta que oí aquel sonido tan extraño!

Salté de la cama como un relámpago, corrí hacia la ventana del salón, levanté la persiana, abrí la contraventana… La luna se reflejaba sobre la nieve y lo iluminaba todo. Y allí pude verlo con claridad, no estaba soñando: a lo lejos, un trineo con ocho renos se acercaba veloz hacia la casa. Y sí, un hombre viejito lo manejaba… ¡debía ser San Nicolás! El hombre gritó a los renos:

«Ahora, Dasher! ¡Ahora, Dancer! ¡Ahora, Prancer y Vivex!

¡Adelante Comet! ¡Vamos, Cupid!

¡Más rápido, Donner! ¡Más rápido, Blitzen!

A lo alto del porche. Ahora corre… ¡Corre!»

Igual que el vuelo de las hojas secas ante el huracán, así subió el trineo cargado de juguetes y tirado por renos hasta lo más alto del tejado de la casa. También San Nicolás.

Y entonces, en un abrir y cerrar de ojos, escuché en el techo el brinco y el pataleo de cada pequeño casco. San Nicolás apareció de un salto por la chimenea.

La noche antes de Navidad… el encuentro

Estaba vestido todo de pieles, desde la cabeza hasta los pies, y toda su ropa estaba manchada de ceniza y hollín. Se había echado un montón de juguetes a la espalda, y parecía un vendedor ambulante que acabara de abrir su puesto.

¡Cómo le brillaban los ojos! ¡Qué hoyuelos tan gracioso y alegres! Sus mejillas estaban sonrosadas y su nariz parecía una cereza. Su boquita, tan graciosa, estaba levantada como un arco, y la barba era tan blanca como la nieve.

Fumaba en pipa y el humo le rodeaba como una corona. Tenía una cara ancha y un vientre pequeño y redondo, que temblaba cuando reía, ¡como un cuenco lleno de gelatina! Sí, era algo regordete, como un duende viejecillo muy alegre.

No pude aguantarme y me reí mucho cuando lo vi. Él, lejos de enfadarse, me guiñó un ojo y sonrió. No dijo una palabra, sino que se puso a trabajar. Llenó todas las medias, una a una. Luego se dio la vuelta, y poniendo un dedo junto a un lado de la nariz y asintiendo, ¡subió por la chimenea!

Saltó a su trineo, dio un silbido, y sus renos comenzaron a volar. Pero antes de perder el trineo de vista, escuché que gritaba: ¡Feliz Navidad a todos!

Algunos comentarios sobre este cuento, ‘La noche antes de Navidad’

En realidad, este cuento de ‘La noche antes de Navidad’ fue un poema escrito por el escritor neoyorkino Clement Clarke Moore , y se titulaba en un primer momento ‘Una visita de San Nicolás’. Sin embargo, más adelante se hizo popular por su primeros dos versos: ‘Era la noche antes de Navidad’.

La historia de ‘La noche antes de Navidad’ menciona a San Nicolás, ya que en ese siglo era el nombre más popular de Santa Claus. Y si te das cuenta, menciona sólo a ocho de los renos, ya que la incorporación del famoso ‘Rudolph’ también llegó algo más tarde, cuando finalmente se comenzó a extender que el trineo mágico de Santa Claus en realidad lo dirigían nueve renos.

La historia de ‘La noche antes de navidad’ describe el momento en el que el protagonista, entendemos que el mayor de un número indeterminado de hermanos, se encuentra frente a frente con San Nicolás.

El niño siente tanta ilusión esa noche, que no puede dormir, y termina conociendo al mismísimo Santa. Un cuento lleno de ternura y magia.

El poema clásico de ‘La noche antes de Navidad’

¿Quieres leer el original de ‘la noche antes de Navidad’, de Clement Clarke Moore. Es el primer poema que se conoce sobre Santa Claus. ¡Aquí lo tienes!

Era la noche antes de Navidad, cuando en toda la casa
no se movía ni una sola criatura, ni siquiera un ratón;
Las medias fueron colgadas junto a la chimenea con cuidado,
con la esperanza de que San Nicolás pronto estuviera allí;

Los niños estaban acurrucados en sus camas,
mientras visiones de ciruelas danzaban en sus cabezas;
Y mamá con su pañuelo y yo con mi gorra,
Acabábamos de sentarnos para una larga siesta de invierno.

Cuando en el césped se produjo tal ruido,
salté de la cama para ver qué pasaba.
Volé como un rayo hacia la ventana,
abrí las contraventanas y levanté la hoja.

La luna sobre el pecho de la nieve recién caída
dio el brillo del mediodía a los objetos de abajo,
cuando, a mis ojos asombrados, debería aparecer,
sino un trineo en miniatura y ocho diminutos renos,

Con un conductor viejito, tan vivaz y rápido,
supe en un momento que debía ser San Nicolás.
Más veloces que las águilas vinieron sus corceles,
y él silbó, y gritó, y los llamó por nombres:

«¡Ahora, DASHER! ¡ahora, DANCER! ¡ahora, PRANCER y VIXEN!
¡Adelante, COMET! ¡Adelante, CUPID! ¡Adelante, DONNER y BLITZEN!
¡A lo alto del porche! ¡A lo alto de la pared!

¡Ahora corre! ¡Corre! ¡Corre! ¡Corre! ¡Fuera todo!»

Como las hojas secas que antes del huracán salvaje vuelan,
cuando encuentran un obstáculo, suben al cielo,
así hasta lo alto de la casa volaron los corceles,
con el trineo lleno de juguetes, y San Nicolás también.

Y entonces, en un abrir y cerrar de ojos, escuché en el techo
el brinco y el pataleo de cada pequeño casco.
Mientras me metía en la cabeza y me daba la vuelta,
San Nicolás apareció de un salto por la chimenea.

Estaba vestido todo de pieles, desde la cabeza hasta los pies,
y sus vestidos estaban todos manchados de ceniza y hollín;
Un fardo de juguetes que había arrojado a su espalda,
y parecía un vendedor ambulante recién abriendo su paquete.

Sus ojos… ¡cómo brillaban! ¡sus hoyuelos qué alegres!
¡Sus mejillas eran como rosas, su nariz como una cereza!
Su boquita graciosa estaba levantada como un arco,
y la barba de su barbilla era tan blanca como la nieve;

Sostenía con fuerza entre los dientes el cabo de una pipa,
y el humo rodeaba su cabeza como una corona;
Tenía una cara ancha y un vientre pequeño y redondo,
que temblaba cuando reía como un cuenco lleno de gelatina.

Era regordete y regordete, un viejo duende muy alegre,
y me reí cuando lo vi, a mi pesar;
Un guiño de ojo y un giro de cabeza,
pronto me hicieron saber que no tenía nada que temer;

No pronunció palabra, sino que se puso derecho a su trabajo,
y llenó todas las medias; luego se volvió con un movimiento brusco,
y poniendo el dedo a un lado de la nariz,
y asintiendo, se elevó por la chimenea;

Saltó a su trineo, a su equipo le dio un silbido,
y todos se fueron volando como el plumón de un cardo.
Pero lo oí exclamar, antes de perderse de vista:
¡FELIZ NAVIDAD A TODOS Y BUENAS NOCHES PARA TODOS!

(‘La noche antes de Navidad’ – Clement Clarke Moore)

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Publicado por Estefania Esteban

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Soy Estefania Esteban y soy periodista y escritora de literatura infantil.

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