La cabra y el lobo. Cuento sobre la astucia y la prudencia

Este cuento francés, ‘La cabra y el lobo’, bien podría ser una fábula, con su moraleja y mensajes que nos recuerdan que la astucia es siempre nuestro mejor escudo. Al igual, por supuesto, que la prudencia. ¿Imaginas cómo podría ser un negocio a medias entre un lobo y una cabra? Pues te sorprenderá el resultado.

El cuento de La cabra y el lobo, sobre la astucia y la prudencia

Cuento sobre el ingenio: La cabra y el lobo
Cuento de ‘La cabra y el lobo’

Cuentan que una vez un lobo quiso aliarse en un negocio con una cabra con la intención de aprovecharse de ella y comérsela en el momento más propicio. Pensó que dándola confianza, sería más fácil de atrapar. Pero la cabra resultó ser muy astuta, y nada más llegar al acuerdo para explotar juntos una granja, dijo al lobo:

Señor lobo, debemos dejar muy claro el tema de las ganancias desde el primer momento, para que no haya malentendidos. ¿Qué prefieres, quedarte con todo lo que nazca sobre la tierra o bajo ella?

«Esta cabra es tonta», pensó el lobo… «si está bien claro». Y respondió:

– Me quedaré con todo lo que crezca sobre la tierra. Puedes quedarte con lo que encuentres bajo el suelo.

Pues bien, la cabra sembró cebollas, ajos y muchas zanahorias, y cuando llegó el momento de la recolección, no paró de sacar hortalizas, mientras que el lobo tuvo que quedarse con las pobres hierbas.

– Me equivoqué el año pasado, cabra- dijo entonces el lobo- Para la próxima cosecha, me quedaré con lo que nazca bajo tierra y te dejaré lo que encuentres sobre el suelo.

Y ese año, la cabra sembró trigo y maíz. ¡Qué contento se puso con todo lo que pudo recoger! El lobo, sin embargo, solo pudo quedarse con las raíces.

La cabra y el lobo: la venganza del lobo

El lobo estaba tan enfadado, que pensó en comerse a la cabra. Para ello, fue a su casa. Pero nada más verle llegar, la cabra, adivinando sus intenciones, le ofreció una rica sopa. Dejó que su socio se tomara toda la sopa y después dijo:

– ¿Y si damos una vuelta hasta la iglesia?

– Me parece bien- dijo el lobo. Allí podría comerse a la cabra sin que nadie se diera cuenta…

Al llegar, la puerta de la iglesia estaba cerrada, pero había en ella un pequeño agujero por donde entraron los dos.

– Pues ya que estamos aquí solos, cabra, no me queda otra que comerte…

– Oh, señor lobo, pero yo estoy flaca. ¿No será mejor que empieces por esa enorme hogaza de pan que alguien dejó para el sacerdote a los pies del altar?- dijo señalando, efectivamente, a un pan grande y redondo que había en el suelo.

– Pues sí, tiene buena pinta. Empezaré por el pan y luego te comeré a ti- dijo el lobo.

Y se comió la hogaza entera. La cabra aprovechó para salir de allí por el agujero, y cuando el lobo intentó seguirla, se dio cuenta de que no podía pasar.

– ¡Socorro, cabra! ¡Que me he quedado atrapado en el agujero de la puerta, que se ha hecho más pequeño!

– No es eso, lobo. Es que tu barriga se hinchó con el pan y la sopa que tomaste. Prueba a subir escalar por la cuerda del campanario…

La cabra y el lobo y un final inesperado

El lobo hizo caso, pero al colgarse de la cuerda, las campanas comenzaron a repicar con fuerza, y en unos segundos, la iglesia estaba llena de personas que buscaban al ladrón.

– ¡Es ese lobo!- gritó de pronto alguien.

Y empezaron a tirarle piedras y palos. El animal salió de allí corriendo, y cuando ya hubo escapado de aquella tortura, se encontró de nuevo con la cabra.

– Amiga cabra, casi no lo cuento… Esos salvajes me querían matar a pedradas. Ahora estoy sediento… Si pudiera beber…

– Claro que puedes. De ese pozo de allí. Tú tírate y bebe cuanto quieras. Cuando termines, yo te ayudaré a salir.

El lobo tenía tanta sed, que no se lo pensó dos veces. Se tiró al pozo y bebió y bebió hasta hartarse.

– ¡Señora Cabra, ya he terminado! ¡Ayúdame a subir!- gritó desde el fondo del pozo el lobo.

– ¿Sabes, señor lobo? Creo que ya que estás ahí abajo, puedes quedarte… Queda suspendido nuestro negocio.

Y dando media vuelta, se fue con la cabeza bien alta.

Qué temas puedes trabajar con el cuento ‘La cabra y el lobo’

Utiliza este cuento francés, ‘La cabra y el lobo’, para hablar de:

  • La prudencia.
  • El ingenio o la astucia para salir de un problema.
  • La intuición.
  • Cómo resolver problemas.
  • Las malas intenciones.

Reflexiones sobre el cuento ‘La cabra y el lobo’

Tal vez pienses que el pobre lobo no tenía por qué haber recibido tantas lecciones, y te llegue a dar algo de lástima. Pero este cuento, ‘La cabra y el lobo’, más bien intenta demostrar cómo librarnos de aquellos que traen malas intenciones y salvarnos de sus ‘malvados planes’. Recuerda que el lobo en realidad tenía como objetivo desde el principio comerse a la cabra:

  • La intuición salvadora: Llámalo intuición, sexto sentido o ‘instinto de supervivencia’. El caso es que en ‘La cabra y el lobo’, la cabra supo desde un primer momento que en realidad el lobo quería engañarla, que lo que buscaba acercándose a ella con una supuesta alianza de amigos, era solo una mentira para esconder sus verdaderas intenciones. Esa intuición fue la que le salvó, la que le puso en alerta e hizo que su instinto de prudencia se activara.
  • El ingenio, la mejor defensa: Como la cabra sabía que el lobo era más fuerte que ella, utilizó la inteligencia para ganarle la partida. Primero con las cosechas, porque sabía que él intentaría quedarse todo, así que le engañó dos veces. En ‘la cabra y el lobo’, el lobo después de esta ‘jugarreta’ de la cabra, intentó vengarse y dejar las sutilezas de una vez por todas. Pero una vez más, la cabra leyó sus intenciones y supo adelantarse a su jugada. Una vez más nos demuestra que el ingenio es la mejor defensa. Ella sabía que en la iglesia había un pan, que la puerta tenía un agujero, y nada fue casual. La cabra tenía un plan desde el mismo momento en el que sirvió sopa al lobo.

«La mejor defensa ante un peligro es aprender a adelantarnos a él»

Reflexiones sobre el cuento ‘La cabra y el lobo’

Una reflexión más sobre el cuento La cabra y el lobo

  • Ni una pizca de compasión: Pensarás también que en ‘La cabra y el lobo’, una vez que el lobo recibió el escarmiento en la iglesia, la cabra podía haber mostrado algo de compasión ayudándole a salir del pozo. Pero, ¿qué hubiera pasado de hacerlo? El lobo la hubiera perseguido y no hubiera parado hasta comérsela. Si no ese día, otro, o al siguiente. La cabra sabía perfectamente que el lobo tarde o temprano podía acabar con ella, así que no podía sentir ni una pizca de compasión. Era su vida o la del lobo. Y es que en determinados momentos debemos pensar más en nosotros, sobre todo si se trata de elegir entre nosotros y un enemigo o alguien que intenta hacernos daño.

Otros fantásticos relatos sobre el ingenio

Si te gustó el cuento de ‘La cabra y el lobo’ y quieres seguir profundizando en el tema de la prudencia y el ingenio, prueba a leer también estas otras historias:

  • El cabrito y el lobo flautista: Aquí tienes una fantástica fábula de Esopo en donde una vez más tenemos como protagonistas a una cabra y un lobo. Y sí, la cabra es también ejemplo de ingenio y prudencia frente a un lobo que se deja llevar por los instintos.
  • La amenaza: Este cuento popular explica cómo resolver problemas mediante la astucia. Un cuento fantástico y muy divertido.
Cuento para niños sobre el ingenio: La amenza
La amenaza, un cuento para niños sobre la resolución de problemas
  • El cuervo y la serpiente: Otro ejemplo de una fábula, esta vez india, que nos habla del uso de la inteligencia y la astucia para resolver problemas.

Y recuerda que también puedes escuchar un gran número de relatos narrados mediante todos estos podcast:

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Estefania Esteban
Estefania Esteban
Periodista y escritora de literatura infantil.

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