El mito de Prometeo, explicado

La mitología griega está repleta de historias realmente sorprendentes, como este mito de Prometeo, que además guarda una relación directa con la historia de la caja de Pandora (que en realidad podría ser una jarra). Prometeo es representado en numerosos dibujos como un hombre torturado por un águila, que cada día acudía a comerse su hígado. Pero, ¿por qué? Te explicamos todo acerca de este mito griego, con reflexiones sobre los diferentes mensajes que transmite. El relato se basa en la historia contada a través de varias versiones. Entre ellas, la de Platón.

TIEMPO DE LECTURA: 4 MINUTOS

Así narran los antiguos el mito de Prometeo

El mito de Prometeo, de la mitología griega
El mito de Prometeo

Prometeo era el hijo de uno de los titanes (poderosos dioses, pero por debajo de los dioses del Olimpo), Jápeto. Su madre era una oceánide (una ninfa del Océano) de nombre Clímide. Era por tanto, un titán de segunda generación, aunque destacaba y se diferenciaba del resto por tener una especial simpatía por los hombres.

Hermano de Atlas y Epimeteo entre otros, Prometeo era mucho más astuto que sus hermanos y el resto de titanes de segunda generación.

Zeus había ordenado a Epimeteo y Prometeo supervisar las virtudes y habilidades de todos los seres vivos de la Tierra. El primero de los hermanos se encargó de otorgar a los animales fuerza, velocidad, agilidad… Pero Prometeo quiso que los humanos fueran superiores. Les otorgó cualidades similares a las de los dioses. Pero además, les enseñó los números, la medición del tiempo o el alfabeto, entre muchos otros conocimientos. Les faltaba sin embargo algo muy importante: el fuego. Pero hasta para eso, tenía un plan.

Prometeo subió al Monte Olimpo, con mucho sigilo para que nadie le viera (tenía prohibido el acceso a esta zona). Buscó el fuego por todas partes, hasta que lo encontró, escondido en la fragua de Hefestos, dios de la forja y el fuego. Prendió con él la caña de una cañaheja, un arbusto que tardaba mucho en arder, para ofrecérselo a los hombres. Pero no solo se llevó del monte Olimpo el fuego: también le robó a la diosa Atenea la sabiduría de las artes. De esta forma, los hombres podrían conservar su historia.

El mito de Prometeo: la ira de Zeus

No era la primera vez que Prometeo se burlaba de Zeus y de todos los dioses del Olimpo. Un día, Prometeo partió en dos un buey. Una de las partes estaba repleta de huesos y grasa, pero la decoró de tal forma que parecía más apetitosa. La otra parte guardaba lo mejor del animal, pero su aspecto era terrible… Así que Prometeo dio a elegir a Zeus una de esas mitades. La otra, sería para los hombres. El dios del Olimpo escogió la que aparentaba ser mejor parte de la res, quedándose con la peor, la de los huesos. El enfado de Zeus fue mayúsculo.

Por supuesto, Zeus, al enterarse del robo del fuego, explotó en un descomunal arranque de ira. De nuevo engañado por el astuto Prometeo… El odio se extendió también hacia la familia de Prometeo y todos los hombres, los grandes beneficiados de sus hazañas.

El dios del Olimpo mandó hacer una mujer de arcilla a la que le dio vida: Pandora. La mandó a casa de uno de los hermanos de Prometeo, Epimeteo, junto con una misteriosa ‘caja’. Se trataba de una jarra que encerraba todas las desgracias del mundo: pobreza, hambre, tormentas, huracanes, maremotos, guerras…

Prometeo advirtió a su hermano acerca de la llegada de Pandora:

– Intuyo que esta llegada esconde algo turbio, hermano- le dijo- No la dejes entrar en tu casa.

El hermano de Prometeo le hizo caso, pero Zeus se enfadó, y para evitar males mayores, Epimeteo terminó casándose con ella. Y Pandora no tardó en abrir la jarra de las desgracias, que se desperdigaron por todo el mundo con rapidez.

El mito de Prometeo y el castigo de Zeus

El mito de Prometeo y el cuadro de Rubens
El cuadro de Rubens de Prometeo encadenado a una roca

Castigada la familia de Prometeo y los hombres, Zeus pensó en su venganza contra el titán. Mandó a Hefesto que lo llevara al Cáucaso y lo encadenara a una roca en lo más alto de una montaña.

Zeus mandó hasta allí un águila, encargada de comerse el hígado del titán. Pero al ser inmortal, su hígado se regeneraba cada día, y el águila tenía que regresar una y otra vez.

Afortunadamente para Prometeo, esta tortura no duró eternamente, aunque dicen que sí algo más de 30.000 años… Finalmente fue liberado por Heracles, hijo de Zeus, en un acto de misericordia. Mató con una flecha al águila y liberó al titán, quien a partir de entonces, iría de un lado a otro con un anillo al que permanecería atado con una cadena un trozo de la roca a la que había sido amarrado. Prometeo, por su parte, muy agradecido, reveló al hijo de Zeus el lugar en donde podría encontrar las manzanas de oro de Hespérides, que estaba buscando.

(Existe otra versión del mito de Prometeo, sin embargo, que asegura que el titán fue liberado por Hefesto, el mismo que le ató a la roca).

Qué temas puedes trabajar con este mito de Prometeo

Con este famoso mito griego, el ‘Mito de Prometeo’, podrás analizar:

  • La consecución del ingenio.
  • El peligro de enfrentarse a los más poderosos.
  • La ira, el enfado.
  • El sentimiento de venganza.
  • Los castigos.
  • La vanidad y la soberbia.
  • El sentido de la justicia.

Qué significa el mito de Prometeo

Ingenio, castigos, ira, venganza…. Este mito está repleto de emociones y valores esenciales, tan característicos de los hombres pero también, como vemos aquí, de los dioses del Olimpo. Al fin y al cabo, los dioses griegos simbolizan virtudes y defectos heredados por los hombres. Pero, ¿qué significa este mito de Prometeo, de consecuencias tan terribles? ¡Lo analizamos!

  • ¿Una injusticia?: A simple vista, tras una primera lectura, tal vez este famoso mito de Prometeo te produzca una sensación de rechazo ante una aparente ‘terrible injusticia’. Parece que Prometeo solo quería ayudar a los hombres… ¿por qué le castigaron? ¿Y por qué castigaron a los hombres, si no habían hecho nada malo? La ira de Zeus era tan grande, que escapaba de sus manos. La ira, sin freno, destruye no solo al primer objetivo, sino a todos los que le rodean. Es como una bomba nuclear que lo arrasa todo.
  • El ingenio es más poderoso de lo que se piensa: Si te fijas, durante toda la historia de este mito de Prometeo, se destaca una y otra vez la astucia del titán, con la que consigue innumerables desafíos frente a los dioses más poderosos. El ingenio vence a la fuerza y el poder desatado de los dioses, que arden en ira, impotentes, al ver que son burlados una y otra vez por la picaresca del joven.

Más reflexiones sobre el mito de Prometeo

  • A dónde nos lleva la ira: Está claro que esta historia no habla de ‘justicia’ tal y como la entendemos. De lo contrario, no entenderíamos la reacción de Zeus, una mezcla de celos y frustración que explota en forma de ira y arremete contra todos los que piensa que se burlaron de él. Ya sabemos que el control de las emociones es básico para lograr la templanza, y no es algo de lo que pueda presumir el dios del Olimpo, quien decide dar rienda suelta a su enfado y ‘vengarse’ de todos, incluida la humanidad entera (beneficiada por Prometeo). Este es solo un ejemplo del daño que hacen la ira y la sed de venganza, incapaz de encontrar límites ni medir sus consecuencias.
  • Un castigo ¿merecido?: Este mito de Prometeo nos plantea dos posiciones enfrentadas. ¿Fue justo el castigo de Zeus a Prometeo? Por un lado, el No. ¿Castigar al ingenio y la inteligencia? ¿A la bondad benefactora hacia los hombres? ¿Por qué? Sin embargo, existe otra respuesta: el Sí. Prometeo había intentado emular a los dioses, ser más que ellos, burlarse de ellos. Les había retado, vencido, ofendido y humillado.

Querer ser como los dioses tiene consecuencias. Es síntoma de soberbia y vanidad. Por muy justo que parezca el fin. Por lo tanto, Prometeo, a pesar de haber intentado ayudar a los hombres, había cometido un gran error: el de creerse superior a los dioses del Olimpo. Esa prepotencia y ‘chulería’ fue pulso constante contra Zeus, que finalmente ganó el dios frente al titán.

«La soberbia y la vanidad que nos hacen creer superiores al resto, terminan provocando desgracias que pueden hacer daño a otros que no tenían la culpa de nada»

(Reflexiones sobre el mito de Prometeo)

Una curiosidad acerca de Prometeo

Tal vez a raíz de este mito de Prometeo, el titán es el primer dios que se sacrifica por los hombres. De hecho, está considerado como el instructor del fuego y el ‘creador’ del sacrificio, así como protector de la civilización humana.

Otros increíbles mitos griegos, analizados

Si te gustó el mito de Prometeo y sus reflexiones, prueba a leer también estos otros relatos de la mitología griega:

  • El mito de la leyenda de Atlas: ¿Por qué el gran gigante Atlas fue castigado a soportar el mundo sobre sus hombros por toda la eternidad? ¿Y a quién intentó engañar el gigante para liberarse del castigo? Te lo contamos.
  • La leyenda de Ícaro: Las imprudencias se pagan… y la desobediencia. Esta historia nos alerta del peligro de dejarnos llevar por las tentaciones y olvidar por un solo instante el sentido común y el de la prudencia.
Mitología griega para niños: La leyenda de Ícaro
La leyenda o el mito de Ícaro
  • El mito del minotauro: Una vez más, la inteligencia es mucho más poderosa que la fuerza bruta. Este relato nos cuenta cómo Teseo consiguió entrar y salir del laberinto del terrible monstruo minotauro con éxito.

Y recuerda que también puedes escuchar muchos relatos como estos narrados en forma de podcast. Los encontrarás aquí:

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Estefania Esteban
Estefania Esteban
Periodista y escritora de literatura infantil.

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