3 poesías de los siglos XV y XVI imprescindibles

El siglo de Oro, como se le conoce a los siglos XVI y XVII, es una época en España de grandes poetas. Pero les precedieron otros grandes en el siglo XV que prepararon el camino y nos dejaron auténticas obras maestras de la literatura clásica. Aquí te ofrecemos tres poesías de los siglos XV y XVI, de grandes poetas españoles como el Marqués de Santillana o Garcilaso de la Vega. No olvidamos tampoco al gran Fray Luis de León.

Tres poesías de los siglos XV y XVI que precedieron al siglo de Oro

Poesías de los siglos XV y XVI
Tres poesías de los siglos XV y XVI

Comenzamos este particular repaso a la ‘antesala’ del siglo de Oro en España y de esta selección de poesías de los siglos XV y XVI con un poema del que quizás fue el primer poeta del siglo XV. Se trata de Íñigo López de Mendoza, el Marqués de Santillana.

A pesar de ser guerrero (conquistó Huelva a los moros), fue un hombre muy culto que dejó poemas tan emblemáticos como sus Serranillas, dedicadas a mujeres de diferentes zonas de la sierra. Muchas de ellas, de Madrid. En total son diez serranillas, pero escogemos una de ellas, la tercera, dedicada a una joven de la zona de Lozoyuela (Madrid). Es la primera de las tres poesías de los siglos XV y XVI que te proponemos leer:

Después que nací

no vi tal serrana

como esta mañana.

Allá en la vegüela

a Mata el Espino,

en ese camino

que va a Lozoyuela,

de guisa la vi

que me hizo gana

la fruta temprana.

Garnacha traía

de oro, presada

con brocha dorada

que bien relucía.

A ella volví

y dije: «Serrana,

¿si sois vos Illana?»

«Sí soy, caballero;

si por mí lo preguntas,

decid, ¿qué deseas?,

hablad, ser sincero».

Respondile así:

«Yo juro a santa Ana

que no sois villana».

(Serranilla III- Marqués de Santillana)

Analizamos la primera de las poesías de los siglos XV y XVI seleccionadas

El Marqués de Santillana nació en 1398 en Carrión de los Condes, en Palencia (España). Fue también Conde del Real del Manzanares y el XI señor de Mendoza. Y con tantos títulos nobles (aún tenía más), era un hombre instruido y amante de las letras, y eso que también combatió en numerosas batallas.

Una de sus obras más reconocidas es Serranillas, una serie de poemas dedicados a diferentes mujeres del mundo rural. En cierta manera, el Marqués de Santillana era ‘un adelantado’ de su época. Sus poemas recuerdan al estilo romántico que llegaría muchos siglos después, a pesar de pertenecer al prerrenacimiento.

Como curiosidad, decir que fue tío del gran poeta Gómez Manrique, y familiar de Garcilaso de la Vega y de Jorge Manrique.

Atraído por la cultura castellana y popular, dedica estas Serranillas a las mujeres ‘del campo’. Esta, en concreto, la primera de las poesías del siglo XV y XVI que hemos seleccionado, habla de una ‘serrana’ o mujer de la sierra, de la zona de Lozoyuela, un lugar en Madrid rodeado de montañas y naturaleza, de una gran belleza.

El poema describe el encuentro entre el propio Marqués y una serrana que le deslumbra por su belleza y ‘supuesta bondad’, como bien dice al final del poema con ese «no sois villana». Escrito en castellano antiguo, hemos cambiado alguna palabra original para que pueda comprenderse mejor. Por ejemplo, antes se usaba ‘fizo’ en lugar de ‘hizo’, o ‘fablaz verdadero’ en lugar de ‘hablad, ser sincero’.

Los versos son de seis sílabas y rima consonante.

Poesías de los siglos XV y XVI: Garcilaso de la Vega

Nacido en Toledo en 1503, Garcilaso de la Vega ya es uno de los grandes poetas del siglo de Oro español. También fue militar y valiente guerrero. De hecho, murió en una batalla en Francia.

Pariente del Marqués de Santillana, nos dejó una rica bibliografía con poemas entre los que destacan sus sonetos de amor. Sí, Garcilaso fue el gran precursor, quien introdujo el soneto en la literatura española. Aquí tienes uno de ellos, incluido en esta selección de poesías de los siglos XV y XVI:

En tanto que de rosa y azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
enciende al corazón y lo refrena;

y en tanto que el cabello, que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto,
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena;

coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto, antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre.

Marchitará la rosa el viento helado,
todo lo mudará la edad ligera,
por no hacer mudanza en su costumbre.

(Sonetos – Garcilaso de la Vega)

Analizamos la segunda de las poesías de los siglos XV y XVI seleccionadas

Analizamos ya la segunda de las poesías de los siglos XV y XVI que hemos seleccionado. Se trata del soneto XXIII de un total de 38 sonetos. Garcilaso, reconocido por otros grandes como Cervantes o Lope de Vega, fue tratado como ‘el Petrarca español’. Introdujo con maestría los sonetos en una época en la que no se usaba esta métrica de catorce versos endecasílabos y de arte mayor.

Recuerda que en los sonetos, el primer cuarteto presenta el tema principal de la poesía. En este caso, la descripción ensoñadora de una joven, descripción que continúa y desarrolla en el segundo de los cuartetos. Utiliza en esta descripción metáforas y comparaciones como ‘rosa y azucena’ para hablar del color de la piel (blanca) y de las mejillas (rosa pálido). Y habla del ‘ardor’ y el poder de la mirada, capaz de ‘encender un corazón’ (enamorar). El cabello dorado, suelto y fino (pues el viento lo meces con facilidad).

El tercer cuarteto le sirve para reflexionar y ofrece a la joven un consejo: aprovechar el tiempo de su juventud deprisa, antes de que pase y se marchite.

El último cuarteto sirve para ofrecer las conclusiones de la reflexión del poeta. En este caso, lo que ocurrirá cuando pase el tiempo con la belleza. Desaparecerá, se marchitará, igual que el fruto en el árbol cuando madura.

Tercer poema de la selección de poesías de los siglos XV y XVI: Fray Luis de León

Vamos ahora con un poema de un fraile, sí, Fray Luis de León. Nacido en Belmonte (Cuenca) en 1561, ingresó con solo 14 años en el convento de San Agustín, en Salamanca, en donde se instruyó en la literatura y otros conocimientos. Hizo fantásticas adaptaciones de obras clásicas y usó en sus poemas la lira. Aquí va la tercera de las poesías de los siglos XV y XVI seleccionadas:

¡ Qué descansada vida
la del que huye el mundanal ruido
y sigue la escondida
senda por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido!

Que no le enturbia el pecho
de los soberbios grandes el estado,
ni del dorado techo
se admira, fabricado
del sabio moro, en jaspes sustentado.

No cura si la fama
canta con voz su nombre pregonera,
ni cura si encarama
la lengua lisonjera
lo que condena la verdad sincera.

¿Qué presta a mi contento si soy del vano dedo señalado;

si en busca de este viento ando desalentado
con ansias vivas, con mortal cuidado?
¡ Oh campo, oh monte, oh río !

¡ Oh secreto seguro deleitoso!

Roto casi el navío,
a vuestro almo reposo
huyo de aqueste mar tempestuoso.

Un no rompido sueño, un día puro, alegre, libre quiero;

no quiero ver el ceño vanamente severo
de quien la sangre ensalza o el dinero.

Despiértenme las aves
con su cantar suave no aprendido,
no los cuidados graves
de que es siempre seguido
quien al ajeno arbitrio está atenido.

Vivir quiero conmigo,
gozar quiero del bien que debo al cielo,
a solas sin testigo,
libre de amor, de celo,
de odio, de esperanzas, de recelo.
(…)

(Fray Luis de León, poema seleccionado entre estas poesías de los siglos XV y XVI)

Analizamos la segunda de las poesías de los siglos XV y XVI propuestos

Esta lira de Fray Luis de León que incluimos en la selección de poesías de los siglos XV y XVI no está completa, pero este extracto sirve para demostrar cómo era su estilo literario y cómo usa en la mayoría de sus estrofas cinco versos de siete y 11 sílabas. Las liras, en su inmensa mayoría, están formadas por tres versos heptasílabos (siete sílabas) y dos endecasílabos (once sílabas).

El poema ensalza en esta poesía que hemos seleccionado entre poesías de los siglos XV y XVI imprescindibles, su forma de vida: retirado del ‘mundanal ruido’, en soledad, sin emociones que perturben su alma, desde el amor al odio, la envidia o la venganza.

Describe su felicidad al encontrarse apartado del hombre y sus defectos, y rodeado de la paz y bondad de la naturaleza y la soledad. «No quiero ver el ceño vanamente severo de quien la sangre ensalza o el dinero», dice en uno de sus versos. Quiere apartarse de aquellos que sienten codicia, «libre de amor, de celo, de odio, de esperanzas, de recelo».

Otros fantásticos poemas de los siglos XV y XVI

Si te gustó esta selección de poesías de los siglos XV y XVI, prueba también a leer estos otros:

  • Romance del Conde Olinos: Este ‘cantar’ de un juglar tan famoso, pertenece a finales del siglo XV, una época en que se utilizaban mucho los romances ‘cantados’ para informar de hazañas o extrañas historias que habían sucedido. ¿Quieres saber qué le pasó al Conde Olinos?
  • Romance del prisionero: Una composición del siglo XVI y anónima, que nos habla de los privilegios que se pierden cuando no se tiene la libertad.
Poesías explicadas para niños: Romance del prisionero
El romance del prisionero
  • La doncella guerrera: Aquí tienes otro romance propio del siglo XV. Es anónimo, y existen varias versiones de la misma historia, que cuentan las hazañas de una mujer que se pasó por hombre para servir en la guerra.

Y recuerda que también tienes un gran número de relatos, fábulas y leyendas y que puedes escucharlas mediante podcast aquí:

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Estefania Esteban
Estefania Esteban
Periodista y escritora de literatura infantil.

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